30 años 30 poemas: “A pesar de todo me levanto” de Maya Angelou

Maya Angelou, negra, mujer y pobre, nació en 1928 en el seno de una familia desestructurada que vivía en un pueblecito de Missouri donde la segregación racial ni siquiera era cuestionada.

A los siete años fue violada por el novio de su madre y poco tiempo después el agresor apareció asesinado presumiblemente a manos de la familia de Maya. Tales hechos impactaron tanto a la pequeña niña que durante más de cinco años fue incapaz de articular una sola palabra. Marcada por la difícil relación que mantuvo con su madre, llena de idas y venidas, con catorce años se convierte en la primera mujer afroamericana conductora de tranvía en San Francisco. Aunque pudiera parecer anecdótico, aún faltaban un par de décadas para que se firmara la Ley de Derechos Civiles que acabara con la segregación y ser la pionera en cualquier ámbito no hace si no destacar la fortaleza de carácter y la voluntad de Maya.

Con 16 años deja de estudiar al quedarse embarazada de su primer y único hijo y decide emanciparse y vivir por su propia cuenta. Empieza entonces una etapa en la que deambuló por los más variopintos trabajos, incluidos periodos en los que trabajó como bailarina, camarera, prostituta y proxeneta.

Su primer matrimonio, con un músico griego, la llevó a Europa en 1951. Allí probó suerte como cantante, llegando a hacer una gira, y allí conoció a James Baldwin, escritor y activista por los derechos civiles, que la incitó a que escribiera.

De regreso a los Estados Unidos mantuvo una gran amistad con Martin Luther King, con quien luchó por los derechos civiles de los afroamericanos y con Malcolm X, con el que empezó a colaborar poco antes de su asesinato en 1965. Vivió en primera persona el proceso de independencia de diferentes estados africanos, llegando a vivir en El Cairo y en Acra. Tras su experiencia en África realizó una serie de documentales para la National Educational Televisión y finalmente en 1969 publicó su primera autobiografía “I Know why the caged bird sings”, convirtiéndose en el primer best-seller de no-ficción de la historia escrito por una mujer negra.

Sus obras están marcadas por la denuncia al racismo y por su exaltación del valor, la perseverancia, la supervivencia y la propia autoestima. De sus reflexiones se han sacado decenas de frases inspiradoras que han recorrido el mundo, pero desde aquí recogemos una que tiene mucho que ver con la marca personal: “Todos olvidarán lo que dijiste, todos olvidarán lo que hiciste, pero nadie olvidará lo que les hiciste sentir.”

La estrecha amistad con Oprah Winfrey la convirtió en figura popular en los hogares norteamericanos y su último reconocimiento llegó en 2011, cuando el presidente Barack Obama le otorgó la Medalla de la Libertad, el galardón civil más prestigioso entregado en Estados Unidos. En 2014 fallecía con una tan vida plena que daría para vivir, como mínimo, otra vida más.

A PESAR DE TODO ME LEVANTO (And still I raise)

Tú puedes escribirme en la historia

con tus amargas, torcidas mentiras,

puedes arrojarme al fango

y aún así, como el polvo… yo me levanto.

¿Mi descaro te molesta?

¿Por qué estás ahí quieto, apesadumbrado?

Porque camino

como si fuera dueña de pozos petroleros,

bombeando en la sala de mi casa.

Como lunas y como soles,

con la certeza de las mareas,

como las esperanzas brincando alto.

Así, yo me levanto.

¿Me quieres ver destrozada?

Con la cabeza agachada y los ojos bajos,

los hombros caídos como lágrimas,

debilitados por mi llanto desconsolado.

¿Mi arrogancia te ofende?

No te tomes tan a pecho

que yo ría como si tuviera minas de oro,

excavándose en el mismo patio de mi casa.

Puedes dispararme con tus palabras,

puedes herirme con tus ojos,

puedes matarme con tu odio,

y aún así, como el aire, yo me levanto.

¿Mi sensualidad te molesta?

¿Surge como una sorpresa

que yo baile como si tuviera diamantes

ahí, donde se encuentran mis muslos?

 

De las barracas de la vergüenza de la historia,

yo me levanto.

Desde el pasado enraizado en dolor,

yo me levanto.

Soy un océano negro, amplio e inquieto,

manando,

me extiendo, sobre la marea,

dejando atrás noches de temor, de terror.

Me levanto,

a un amanecer maravillosamente claro,

me levanto,

brindado los regalos, legados por mis ancestros.

Yo soy el sueño y la esperanza del esclavo.

Me levanto.

Me levanto.

Me levanto.

 

Deja un comentario