30 años 30 poemas: “BAvioLADA” de Rocío Silva Santisteban

Con motivo de haberse conmemorado el 25 de Noviembre el Día Internacional de eliminación de la Violencia contra las Mujeres traemos, a esta colección, a la escritora, profesora, activista de Derechos Humanos y políticamente zurda Rocío Silva Santisteban (Lima 1963). En su poema BAvioLADA denuncia cómo las mujeres quechua-hablantes monolingües fueron violadas durante la violencia política que vivió Perú de 1980 a la caída del régimen del dictador Alberto Fujimori en  2000. En este enlace puedes escuchar el poema de la voz de Rocio Silva

En Kolumna Okupa puedes encontrar artículos, kolumnas, reseñas de libros, poesía y reflexiones varias de Rocio Silva Santisteban.

 

BAvioLADA

Hoy la vi, fue casualidad

estaba en el bar, me miró al pasar

yo le sonreí y le quise hablar

me pidió que no

 

no, no, suéltame, déjame en paz

estás borracho

 

¿quién eres tú para hablarme así, perra?

 

que otra vez será, que otra vez será

tierno amanecer, sé que nunca más

 

aquí el que manda soy yo

 

como olvidar su pelo, como olvidar su aroma

 

como olvidar ese olor que sube por mi cuerpo

una babosa, pegajoso, leche agria

cerveza y vómito negro, rencor y cólera

 

si aún navega en sus labios el sabor de mi boca

 

sus pelos en mi boca, la arcada al fondo de mi garganta

y esa otra boca, la pistola

 

abre la boca mierda

 

entre mis piernas, saliéndose y metiéndose,

¡por qué no me matas de una vez!

 

cada chica que pase con un libro en la mano

me traerá tu nombre como aquel verano

 

¿su nombre?, ¿para qué?

era mayor o teniente o no sé qué

porque ordenaba, les dijo, háganlo rápido

como yo y no se ensucien demasiado

entonces pasaron uno por uno, dos, tres

no más, por favor, no, no, déjenme morir

cuatro cinco seis

ya no, Dios, ya no, ya no

siete

estaba completamente muerta, muerta, muerta, ocho

 

fuiste mía un verano

 

ocho, fueron ocho, y todos descargaban

aquí en mis… aquí mismo

 

perra, ladra

ladra y muérdeme

qué rico

qué asco

 

solamente un verano

 

pero el olor lo tengo aquí

zumba en mi cabeza como rastrillo de metralla

 

qué asco

 

ni tu voz ni tus pasos

se alejarán de mí.

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