30 años 30 poemas: “Nacer hombre” de Adela Zamudio

Adela Zamudio nació en Cochabamba el 11 de octubre de 1854 y falleció en la misma ciudad en 1928. Fue una mujer autodidacta y con ideas revolucionarias dentro de una Bolivia colonial y patriarcal. Desde sus escritos denotó la realidad social y política en la que vivían lxs bolivianxs; unos pocos ciudadanos y unxs muchxs invisibilizadxs. Considerada como precursora del feminismo boliviano por atreverse a cuestionar un orden social considerado como natural. Basta conocer su vida para entender que las ideas que Adela profesaba, formaban parte de su actuar diario. Adela Zamudio estuvo acompañada a lo largo de su vida por libros, escritos, familia, niñxs a lxs que enseñaba artes y demás oficios. Decidió apartarse del yugo matrimonial para emprender su propio viaje libre de ataduras.

Desde 1979, en su honor, cada 11 de octubre se celebra el Día de la Mujer Boliviana.

“Nacer Hombre” refleja la indignación de vivir bajo el sistema patriarcal. El poema refleja la situación social, cultural y política que vivía la mujer en el siglo XIX. Una sociedad que privilegiaba el actuar masculino en desmedro del femenino, sin importar que aquél acto esté errado. La política y las normas de convivencia encerradas bajo el jusnaturalismo que afianzaba las brechas de desigualdad al tomar las diferencias biológicas como condicionantes de los géneros:

 

Cuánto trabajo ella pasa

por corregir la torpeza

de su esposo, y en la casa,

(Permitidme que me asombre).

Tan inepto como fatuo,

sigue él siendo la cabeza,

porque es hombre!

Si algunos versos escribe,

de alguno esos versos son,

que ella sólo los suscribe.

(Permitidme que me asombre).

Si ese alguno no es poeta,

por qué tal suposición

porque es hombre!

Una mujer superior

en elecciones no vota,

y vota el pillo peor.

(Permitidme que me asombre).

Con tal que aprenda a firmar

puede votar un idiota,

porque es hombre!

Él se abate y bebe o juega.

En un revés de la suerte:

ella sufre, lucha y ruega.

(Permitidme que me asombre).

Que a ella se llame el “ser débil”

y a él se le llame el “ser fuerte”.

Porque es hombre!

Ella debe perdonar

siéndole su esposo infiel;

pero él se puede vengar.

(Permitidme que me asombre).

En un caso semejante

hasta puede matar él,

porque es hombre!

Oh, mortal privilegiado,

que de perfecto y cabal

gozas seguro renombre!

En todo caso, para esto,

te ha bastado

nacer hombre.

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