30 años 30 poemas: “Nosotros enseñamos vida, señor” de Rafeef Ziadah

Rafeef Ziadah (Beirut, 1979) es periodista, poeta y activista en la defensa de los Derechos Humanos, nacida en el Líbano, de ascendencia palestina (pertenece a la tercera generación de personas refugiadas de su familia). Fue elegida representante de Palestina en las Olimpiadas de 2012 en el Southbank Centre de Londres. Nunca ha podido de visitar Palestina. Estudió y cursó su doctorado en Ciencia Política en la Universidad de York, en Toronto y actualmente reside en Londres. Sin embargo, la mayoría de sus poemas reflejan la opresión que sufre el pueblo palestino. Es activista, entre otras, de la campaña Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BDS). Su primer poema conocido es el que reproducimos en este Boletín, “Nosotros enseñamos vida, señor”, escrito durante los bombardeos de Gaza por parte de Israel, en la que se conoce con el nombre de “Operación Plomo Fundido” en diciembre de 2008 y enero de 2009. De ella ha dicho otra gran escritora, feminista y defensora de derechos humanos, Angela Davis: “Las palabras que ella dice con tanta belleza y elegancia, te hieren directo en el corazón. Son más potentes que cualquier arma.” Que la fuerza de las palabras nos ayude a cambiar el mundo. (Pilar Iglesias).

Vídeo de Rafeef Ziadah recitando el poema

NOSOTROS ENSEÑAMOS VIDA, SEÑOR

Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisada.
Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisada
que tenía que caber en audio digital y en palabras limitadas.
Hoy, mi cuerpo fue masacre televisada que tenía que caber
en un audio digital y palabras limitadas, con suficientes estadísticas
como para contrarrestar una respuesta mesurada.
Yo había perfeccionado mi inglés y aprendido las resoluciones de la ONU.
Pero, aun así, me preguntó:
“Señorita Ziadah, ¿no cree que todo se resolvería si dejaran
de enseñar tanto odio a sus hijos?”
Pausa.
Miro en mi interior.
Busco fortaleza para tener paciencia,
pero no tengo paciencia en la punta de la lengua
mientras caen bombas sobre Gaza.
La paciencia me ha abandonado.
Pausa.
Sonrisa.
“Nosotros enseñamos vida, señor”.
(Rafeef, acuérdate de sonreír).
Pausa.
“Nosotros enseñamos vida, señor”.
Nosotros los palestinos
enseñamos vida después de que ellos
hayan ocupado los últimos cielos.
Nosotros enseñamos vida después de que ellos
hayan construido sus asentamientos y muros de apartheid
más allá
de los últimos cielos.
Nosotros enseñamos vida, señor.
Pero hoy, mi cuerpo fue una masacre televisada
para caber en un audio digital y palabras limitadas.
Danos sólo un reportaje, un reportaje con lado humano.
Verás, esto no es político.
Sólo queremos hablarle a la gente
de ti y de tu pueblo,
así que danos un reportaje humano.
No menciones las palabras
“apartheid”
y “ocupación”.
Esto no es político.
Me tienes que ayudar
como reportera
a ayudarte a contar tu historia,
que no es un reportaje político.
Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisada.
¿Y qué tal si me das un reportaje
sobre una mujer en Gaza que necesita medicinas?
¿Qué tal acerca de ti?
¿Tienes suficientes huesos rotos en las extremidades
como para cubrir el sol?
Pásame tus muertos y dame una lista
de sus nombres
en un total de mil doscientas palabras.
Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisada
que tenía que caber en un audio digital y palabras limitadas
y conmover a quienes
son insensibles a la sangre
terrorista.
Pero ellos sintieron pena.
Sintieron pena por el ganado en Gaza.
Así que les di
resoluciones de la ONU
y estadísticas
y condenamos
y deploramos
y rechazamos.
Y no son iguales
ocupadores y ocupados.
Y cien muertos, doscientos muertos, y mil muertos.
Y entre eso,
entre crimen de guerra y masacre,
ventilé las palabras y sonreí,
-no exótica-
-no terrorista-
Y cuento:
Cuento cien muertos, doscientos muertos, mil muertos.
¿Hay alguien ahí?
¿Escuchará alguien?
Quisiera poder llorar sobre sus cadáveres.
Quisiera simplemente
correr descalza
por cada campo de refugiados
y abrazar a cada niño;
cubrir sus oídos
para que no escuchen el sonido
de las bombas
por el resto de sus vidas,
como yo lo escucho…
Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisada.
Y déjame decirte:
No hay nada que tus resoluciones de la ONU
hayan hecho en absoluto sobre esto.
Y no hay un audio digital,
-ningún audio digital que se me ocurra,
y no importa cuán bueno sea mi inglés-
no hay audio digital
no hay audio digital
no hay audio digital
no hay audio digital
que los devuelva a la vida.
No hay audio digital que arregle esto.
Nosotros enseñamos vida, señor.
Nosotros enseñamos vida, señor.
Nosotros
los palestinos
nos levantamos
cada mañana
para enseñar
al resto del mundo
vida,
señor.

 

 

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