30 años 30 poemas: “Tú me quieres blanca”, Alfonsina Storni

Con motivo de “celebrarse” el 14 de febrero el día de San Valentin compartimos el poema TÚ ME QUIERES BLANCA de Alfonsina Storni.

Alfonsina Storni (1892-1938), es, quizás, la primera de una larga tradición de grandes escritoras argentinas del siglo XX y XXI, cuya voz crítica visibiliza y contribuye a deconstruir el abuso, la opresión, la dominación, la violencia, del poder político y del poder patriarcal. Transgresora en su vida y en su escritura, Alfonsina Storni, denuncia, con sutil ironía, la doble moral sexual, que constituye, en sí misma, una violencia contra las mujeres. Absurdo resulta el “hombre pequeñito” (título de otro de sus poemas), que se pretende dueño de la vida, el cuerpo y la sexualidad de la mujer, bien sea exigiéndole castidad, bien convirtiéndola en objeto de su deseo. Sirva este poema para contribuir a derrocar mitos de amor romántico que siguen preconizando relaciones desiguales basadas en dominación y sumisión, en vez de plenitud de desarrollo personal desde relaciones basadas en la igualdad, la libertad y el pleno derecho individual de cada hombre y cada mujer, a su cuerpo y su sexualidad.

En este poema, la gran escritora argentina fue capaz de visibilizar y denunciar hace casi cien años, la doble moral sexual, base de la violencia contra las mujeres.

Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;

Habla con los pájaros
Y llévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.

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