de Sur a Sur, nº 89: África 10 – Europa 0

En un imaginario partido, en el terreno de personas refugiadas, entre África y Europa, aquella ganaría a ésta por goleada, porque acoge mayor número de personas y porque dentro de sus grandes limitaciones económicas sigue acogiendo en su seno a miles de desplazados en sus numerosos campos de refugiados, en muchos casos, sin la debida y necesaria ayuda internacional.

Campo-refugiados-Dadaab¿Por qué esto? Porque la saludable manera de tratar en África durante muchos años está amenazada por el acuerdo EU-Turquía del 20 de marzo, que echó por la borda todas las conquistas en materia de asilo y derechos humanos. De hecho hace unos días, el Gobierno de Kenia anunció su intención de cerrar los campos de refugiados de Dadaab y Kakuma, que tendría consecuencias devastadoras y dramáticas para unas 625.000 personas, acogidas como refugiadas que huyen de la guerra en Somalia. El secretario principal del Ministerio del Interior de Kenia, Karanja Kibicho, expresó públicamente su preocupación por la débil respuesta de la comunidad internacional para responder a las necesidades que tiene su país para atender a tantas personas refugiadas. La ONG Médicos Sin Fronteras, que gestiona un hospital y dos clínicas en los campos de Dadaab, ese lugar que algunos llaman “el mayor limbo del planeta”, coincide plenamente en que esta respuesta es terriblemente inadecuada.

Hoy, dos meses después de la firma del acuerdo entre la Unión Europea y Turquía para la deportación de refugiados, estamos dolorosamente de acuerdo en que los dobles estándares de muchos países occidentales en esta cuestión son inaceptables. Mientras dan la espalda, o activamente maltratan y deportan, a quienes huyen de la guerra, la opresión y la desesperación, siguen esperando que estados como Kenia brinden protección a los cientos de miles de refugiados de Somalia y Sudán del Sur, entre otros. Esta incongruencia alcanza proporciones esperpénticas con la adopción de un plan con el que Europa casi aniquila el principio de no devolución, piedra angular de la protección de los refugiados que impide devolver a una persona a un territorio en el que su vida o libertad corran peligro. Es decir, el acuerdo turco-europeo, no solo se traduce en la externalización de la asistencia a los refugiados en terceros países, sino el cercenar el derecho de  asilo.

Kenia y sus habitantes han facilitado refugio a miles de personas en los campos de Dadaab desde hace más de 25 años; un despliegue de solidaridad y generosidad del que Kenia —y por extensión, África— debería estar orgullosa.

Por eso ASPA y otras muchas ONGs creemos que en lugar de asumir y seguir las inhumanas políticas de la Unión Europea, ahora más que nunca, Kenia debe reforzar su compromiso. El país africano debe servir como ejemplo a otras naciones, incluidas las occidentales, sobre cómo tratar con humanidad a quienes huyen de la violencia.

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  • En Granada el sábado, 4 de junio tendremos una reunión informativa sobre la campaña BDS Israel en el COMERCADO. Estaremos toda la mañana.
  • Estamos organizando en Málaga un concierto solidario de Aziza Brahim por la libertad y la independencia del Sahara. Será el sábado, 25 de junio, a las 20 horas en el Auditorio Edgar Neville (C/Pacífico, nº 54). Los fondos recogidos de las colaboraciones se destinarán al Programa Vacaciones en Paz que realiza la Asociación Malagueña de Amistad con el Pueblo Saharaui (AMAPS). Si no puedes asistir al concierto puedes colaborar ingresando tu colaboración en la Fila 0: ES96 0487 3195 9720 0000 9556 – BMN

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