de Sur a Sur, nº 100: La condena de por vida de la desnutrición infantil

En el nº 100 del Boletín de Sur a Sur  compartimos el artículo de Alejandra Agudo “La condena de por vida de la desnutrición infantil” publicado por El País. Alejandra nos explica que una alimentación inadecuada e insuficiente durante los primeros mil días frena el normal desarrollo cognitivo y físico de los niños que sufrirán las consecuencias durante el resto de sus vidas.

100Serán notablemente más bajitos y las mujeres, al dar a luz, tendrán más probabilidades de sufrir problemas graves durante el parto, incluso la muerte del bebé, debido a su menor tamaño corporal. Su sistema inmune debilitado no podrá defenderles de muchas enfermedades. Y su menor capacidad cognitiva les dificultará entender las lecciones en el colegio, lo que hará que lo abandonen prematuramente o tarden más años de lo normal en completar un ciclo. De adultos, les pasará lo mismo en su trabajo, si es que consiguen uno; debido a sus mermadas competencias, cobrarán menos. Este es el futuro que le espera a los 159 millones de niños que actualmente sufren desnutrición crónica en el mundo. Invisible y silenciosamente, la falta de nutrientes suficientes durante sus primeros mil días -desde la concepción hasta los dos años- hipotecará el resto de sus vidas que ya nunca serán lo que podrían haber sido.

La alimentación desde el embarazo es crucial. Tanto, que una dieta pobre durante la gestación, debida normalmente a la situación de malnutrición de la madre, ya condiciona el nacimiento con bajo peso y posterior propensión a padecer desnutrición crónica. No obstante, en ese momento todavía hay margen para “remontar” los retrasos del crecimiento intrauterino que hayan podido producirse, explica Blanca Carazo, responsable de programas y emergencias de Unicef España. Siempre y cuando el bebé empiece la lactancia materna con normalidad, exclusiva durante los primeros seis meses, sea vacunado y tenga acceso a agua potable, así como a un sistema de salud en el que le puedan tratar si cae enfermo, añade la experta.

Pero esos son lujos inalcanzables para uno de cada cuatro niños del planeta, la mayoría en Asia (57%), África subsahariana (37%) y América Latina. Y cuando alguna organización internacional se instale en su país, su región, su aldea, y les mida en el colegio y compruebe que son bastante más bajitos, quizá 10 o 15 centímetros menos de lo que deberían medir a su edad según el baremo de la Organización Mundial de la Salud, ya será tarde para ellos. Las secuelas físicas -talla más baja- y cognitivas -dificultades para el aprendizaje y comprensión- son irreversibles.

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Además de dicho artículo en el boletín puedes encontrar información:

·         de la Manifestación por el Sahara el 12 de noviembre en Madrid

·         del programa Solidaridad tarea de todos y todas.

·         del proyecto “Educación global, pensamiento crítico e igualdad de género”

·         de las Jornadas de Mujeres del Mundo.

·         de los Talleres “Educación Global y equidad de género

·         del Encuentro de jóvenes: “Participamos -Transformamos

·         de la Campaña “Córdoba se mueve por el clima”

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