Carta de una alumna

El proyecto “Mi viaje duro dos años: construyendo espacios de encuentro intercultural entre personas inmigrantes y jóvenes andalucxs” no para de darnos alegrías.

Mirad que carta más bonita ha escrito Ana Hidalgo, alumna de 1º de Grado Superior de Integración Social del CES Ramón y Cajal de Córdoba, después de participar en un taller de este programa:

UN MUNDO GLOBALIZADO

Vivimos en un mundo globalizado, pero ¿qué es la globalización? ¿Es positiva o negativa? ¿Inevitable?

Durante la visita de ASPA nos aproximamos a estas cuestiones a través de dinámicas de grupo.

Comercio libre, sobreexplotación de recursos naturales, homogeneidad cultural, tecnología, información, mano de obra barata, pobreza, coltán y explotación infantil… Son algunas de las palabras que salen a relucir al hablar de la globalización. Pero el aspecto más definitorio sobre la globalización viene de la mano de las multinacionales como verdadero poder que mueve los hilos del mundo. Empresas de dimensiones gigantescas, mayores que estados, que dominan la producción, el comercio y las finanzas mundiales. Esto implica modificaciones de todo tipo en la economía, en la sociedad, en la cultura…  y detrás de los nombres de estas empresas que dominan el mundo están los nombres y apellidos de sus propietarios, concentrando el poder y la riqueza. Y la consecuencia, la desigualdad entre ricos y pobres, como efecto constante y creciente del sistema económico mundial y el poder de las multinacionales.

Tras las dinámicas de grupo, me cuesta admitirlo, pero la conclusión a la que llego es que el ser humano es por naturaleza egoísta. No buscamos nuestro bienestar en la conexión con los demás, queremos sentirnos bien, aunque sea a costa de ellos. Y nos sentimos bien cuando ganamos, cuando somos mejores que otros (aunque sea haciendo cubos, que tenían que ser perfectos, a pesar de lo cual intentamos colar alguno mal hecho), o siendo los primeros en pinchar globos….

Al final, me pregunto si es posible una globalización solidaria que tenga una  dimensión social y esté basada en valores universales y en el respeto a los derechos humanos y a la dignidad de la persona. Una  globalización  justa e integradora, que ofrezca oportunidades y beneficios a todos los países y a todas las personas. Una interconexión que permita lograr una vida mejor y más segura para todos los habitantes de la tierra teniendo como base el respeto al medio ambiente y a la diversidad.

Pensando en el respeto a los derechos humanos llegamos a:

LA HISTORIA DE ALEYDA

“¿Por qué pensáis que dejé Colombia?” Así comienza Aleyda.

Ninguno lo imaginamos. Es la historia de una exiliada política “Me sacaron del país. Me dijeron: tienes que irte o te van a matar”

Acusada de “terrorista” por manifestarse en contra de una reforma de educación, nos cuenta como recibió la noticia de que su mejor amigo había sido asesinado poco después de haberse despedido de ella hasta después de unos días de vacaciones. Se rompe cuando recuerda a su hermano, desaparecido como consecuencia de haber participado en las mismas protestas contra la reforma educativa que ella.

“Decid a las personas que queréis que las queréis, no esperéis a mañana, decídselo todos los días” Nos recomienda. Con la pena de no tener ya a su lado a dos personas a las que sigue queriendo y a las que ya no se lo puede decir. Con la sensación de no habérselo dicho lo suficiente.

Vivir con miedo. Dormir con una bolsa preparada por si tienes que salir huyendo. Tener en la mirada siempre una vía de escape por si vienen a por ella.

Incluso estando aquí sigue amenazada. Pero al menos ya ha conseguido dormir tranquila, sin despertarse cada vez que oye el tenue chirrido de una puerta abriéndose.

Historia estremecedora de una mujer luchadora, valiente, que para salvar su vida tuvo que dejar su amado y hermoso país.

Después de escucharla me quedo con la idea de lo importante que es tener una actitud activa, de implicación contra las situaciones injustas, como única forma de transformar el mundo y a nosotros mismos.

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