Caso Texaco – Chevron, ganamos otra batalla

La Corte Constitucional de Ecuador ha denegado la acción extraordinaria de protección presentada por la petrolera Texaco – Chevron en su último intento por revertir la sentencia que la obliga a pagar 9.500 millones de dólares por daño ambiental.

El litigio entre la petrolera estadounidense y comunidades de la Amazonía se inició el 3 de noviembre de 1993 con la denuncia presentada por indígenas y campesinos que acusaron a la transnacional de daño ambiental y contra la salud. Ha sido un proceso judicial largo y tortuoso que ha durado cerca de 25 años.

En 2013, la Corte Nacional de Justicia del Ecuador condenó a la petrolera a pagar 9.500 millones de dólares y enseguida la compañía acudió, como última instancia en Ecuador, a la Corte Constitucional. Sus abogados presentaron una acción extraordinaria de protección que ha sido resulta el pasado miércoles,  27 de junio.

Echando la vista atrás

La transnacional Texaco (ahora Chevron) causó en Ecuador la mayor catástrofe petrolera de la historia. La compañía norteamericana contaminó la selva amazónica ecuatoriana de una manera desastrosa.

Durante el período de 1964 y 1992 Texaco operó y construyó pozos y estaciones de producción petrolera en la región del norte de la Amazonía ecuatoriana. Cuando Texaco comenzó con sus operaciones se le otorgó un territorio de alrededor de 1.500.000 hectáreas de selva. En esta región vivían varias comunidades indígenas con sus costumbres ancestrales en armonía con la naturaleza.

Hasta hoy en día, muchas comunidades permanecen sufriendo las consecuencias de la contaminación. Los habitantes se ven afectados en su salud: las tasas de cáncer en la zona han crecido enormemente y hay numerosos problemas reproductivos así como defectos de nacimiento. Varias comunidades indígenas de la zona han tenido que abandonar sus hogares tradicionales.

Texaco contaminó una amplia zona del territorio ecuatoriano, echando desechos tóxicos y aguas de formación (desechos de aguas del proceso de explotación petrolero) sumamente tóxicas en esteros y ríos. La transnacional construyó varias piscinas obsoletas y permeables que siguen contaminando las aguas subterráneas y la atmósfera. Estos ríos y esteros son utilizados por más de 30.000 personas como fuentes de agua de consumo, cocina, aseo personal, riego, y pesca. Durante sus operaciones, Texaco, no utilizó técnicas ambientales estándares para maximizar sus ganancias. De esta manera Texaco desechó miles de millones de galones de agua de formación que contienen químicos tóxicos y carcinogénicos a la superficie.

El primer juicio en Ecuador contra la transnacional se inició en mayo del 2003 ante la Corte Provincial de Sucumbíos en la ciudad de Lago Agrio. Se exige la reparación de la zona la cual según expertos internacionales costaría alrededor de 6.000 millones de dólares.

En las semanas previas al fallo emitido por el juez Nicolás Zambrano, el 14 de febrero del 2011, Chevron emprendió a la desesperada un conjunto de acciones legales en Estados Unidos para criminalizar a los demandantes y a sus abogados en Ecuador y en Estados Unidos. Tras la sentencia la petrolera declaró que el fallo en Ecuador que la obliga a pagar 9.500 millones de dólares al Frente de Defensa de la Amazonía (o el doble, si no se disculpa públicamente), responde a la confabulación entre abogados demandantes y “jueces corruptos”. Según viene declarando Chevron antes y después del fallo, siempre ha sido parte del plan de los abogados de los demandantes el inflar las cifras por daños y actuar en coordinación con jueces corruptos para emitir un fallo que favorezca a los demandantes.

Pablo Fajardo, abogado de la Unión de Afectados por Chevron-Texaco (UDAPT), nos dice al conocer la resolución de la Corte Constitucional de Ecuador: “Las últimas semana fueron una batalla inexplicable, donde los nervios te invadían, donde cada día nos llegaban noticias de como el poder económico del Ecuador, y la presión de Estados Unidos exigían a los jueces de la Corte Constitucional de Ecuador que emitan la sentencia favorable a Chevron. Donde los rumores que nos llegaban de funcionarios o enviados de Chevron con maletas de dinero, eran muy fuertes… Ha sido un triunfo colectivo, un triunfo de las personas, organizaciones, de colectivos de todo el mundo que soñamos con un mundo más justo, con un mundo donde se respete la vida, la tierra, la naturaleza, los pueblos indígenas, las mujeres, los niños y ancianos. El triunfo es grande porque el enemigo, es poderoso, es grande. En Ecuador nos solo vencimos a Chevron, vencimos al crimen corporativo”

Deja un comentario