Perú: apuntes a pie de mochila (1)

Este es el primero de los cinco artículos que con el título “Perú: apuntes a pie de mochila” hemos escrito sobre el viaje a Perú de un grupo de amigxs y socixs de ASPA. En los próximos días iremos subiendo el resto.

Habíamos escogido Perú para nuestro próximo viaje. Como viejxs amigxs y simpatizantes de ASPA (Asociación Andaluza por la Solidaridad y la Paz) pensamos en el país andino por su belleza natural  y por ser un viejo objetivo de nuestro quehacer solidario desde hace años.

Mª José, Carmen y Lulú provenían del mundo de la enseñanza; Begoña, Blanca, Pepa y yo de la sanidad, y como anfitriona Amparo, nacida en Pucallpa, en la selva amazónica peruana.

El viaje tenía alicientes turísticos como Cusco y sus alrededores, pero también queríamos visitar la selva y otros lugares. En nuestra retina quedaron el Machu Pichu o el Inti Raymi, pero también la Lima de la imperceptible garua, la imponente selva o la Montaña de los Siete Colores.

Entre una cosa y otra visitamos a nuestrxs compañerxs de Guaman Poma de Cusco o lxs amigxs de la selva en rio Ucayali. Pequeños pero valiosos retazos de solidaridad.

En este recorrido  estos fueron algunos apuntes a pie de mochila.

Perú con 1.3 kilómetros cuadrados y 30 millones de habitantes es mucho más que nuestra mala conciencia. Es un país tres veces mayor que la península ibérica y de gran riqueza humana y física que se configura según tres regiones bien diferenciadas: la costa, la sierra y la selva. Perú alberga culturas primitivas, es decir, de 2000 a 1000 a. de C. muy interesantes como Chavín, Mochi, Nazca, Tiahuamaco, Huari, Chimú  y la incaica (1400 – 1532 después de C.).  En el siglo XVI cambiaron las cosas con el desembarco de Francisco de Pizarro, en 1532, con 180 hombres en Tumbes que significó el final del imperio inca y el comienzo de la colonización española que duraría 300 años hasta 1821.

Actualmente Perú vive de una economía extractiva y tiene un crecimiento aproximado de 3.7%. Mientras su turismo se dispara, su situación política se mueve dentro de la incertidumbre que significa la corrupción.

Efectivamente, en lo cotidiano, es la corrupción lo que preocupa a la gente. A finales de julio el CNM (Consejo Nacional de la Magistratura) hizo pública su renuncia ante los recientes casos de corrupción de jueces y fiscales en relación a sobornos, conexión con la delincuencia y narcotráfico y favores a políticos y empresarios. Perú es un caso clásico de un país profundamente afectado por una corrupción administrativa, política y sistemática, tanto en su pasado lejano como en el más reciente. De nada sirvió el afán contra la corrupción del corregidor Antonio de Ulloa allá por el siglo XVIII contra el Virrey Amat y Yunyent (1761-1776), despótico militar que personificó el abuso de poder y el enriquecimiento ilícito con sobornos, minería del azogue o de la plata piña. Pero la corrupción continuó después de la independencia (1821) con el dominio de los caudillos triunfadores con las redes de patronazgo que permitían el despojo y expropiación de bienes privados, el “saqueo patriótico” o el abuso del crédito nacional, hasta la década de 1990 con la compleja conspiración del régimen Fugimori-Montesinos (1990-2000) que dilapidó las oportunidades de las reformas liberales y llevaron hasta el extremo las conspiraciones corruptas. Con estos antecedentes las nuevas autoridades del régimen interino de Valentín Paniagua (noviembre de 2000-julio de 2001) y el gobierno elegido de Alejandro Toledo (2001-2006), Alan García Pérez (2006-2011), Ollanta Humala Tasso (2011-2016) y Pedro Pablo Kuczynsky (2016-2017) lograron implementar los frágiles avances contra la impunidad y corrupción endémicas. En el desfile de las Fiestas Patrias del 28 de julio pudimos ver en Pucallpa cómo la policía impedía  a un grupo de personas unirse a la manifestación de la efeméride porque su pancarta y su eslogan era “No a la corrupción en Perú”.

¿Qué nos dice la gente de sus actividades económicas? El Perú se situaba en 2011, en agroindustria, como el primer productor mundial de harina de pescado, segundo productor mundial de espárragos, séptimo productor mundial de maíz, cuarto productor mundial de alcachofas, sexto productor mundial de café; en minería como el tercer productor mundial de plata, de cobre y de zinc, cuarto productor mundial de plomo y de estaño, quinto productor mundial de oro, además de contar con grandes yacimientos de hierro, estaño, manganeso; además de petróleo y gas natural.

Es además, el primer productor mundial de lana de alpaca, y el más importante exportador de prendas textiles de algodón en América Latina y por su riqueza natural es un excelente lugar para el desarrollo de la industria de los polímeros a nivel mundial. El país se encuentra en una etapa de crecimiento económico y se espera a la luz de los acuerdos y tratados firmados en áreas de libre comercio, se constituya como una de las naciones de Sudamérica más atractivas para desarrollar negocios.

Una de las actividades económicas más recientes y de gran potencial es la explotación de los recursos forestales (cedro, roble y caoba, principalmente) que aporta una gran cantidad de ingresos para la población de la selva. Se espera que la deforestación sea controlada y en eso parecer estar el Servicio Nacional de Áreas Protegidas, aunque por lo que vimos del dicho al hecho hay un trecho.

Sin embargo este elenco de vida económica no llega a la mayoría de la población. Hay mucha gente sin trabajo o con un empleo precario. Cuando se escucha a la calle se oye que un grupo selecto se enriquece exponencialmente mientras la mayoría de la población sigue arrastrando una pobreza secular. El modelo económico es como el de tantos países donde un pequeño grupo acapara toda la riqueza, que no llega, ni siquiera en migajas, a la mayoría de la población.

En una reciente encuesta de Ipsos para el periódico El Comercio a raíz del fenómeno de El Niño los peruanos se reconocen solidarios, creativos y patriotas. En contraste, la honestidad, la disciplina y el respeto aparecieron como los valores menos practicados.

En Perú hay numerosas ONG. Las más fuertes según una reciente encuesta son la Asociación Civil Transparencia, el Instituto de Defensa Legal ocupa el segundo lugar; el tercero y cuarto lugar los ocupan el Instituto de Estudios Peruanos y el Instituto Peruano de Economía respectivamente. Les siguen Caritas, GRANDE, OXFAN, APRODEH, Instituto Libertad y Democracia y Coordinadora de Derechos Humanos. La contraparte de ASPA en Perú es la ONG Guaman Poma de Ayala radicada en Cusco.

Pude conocer el improvisado albergue que un pequeño empresario peruano ha instalado para dar un primer techo a los venezolanos recién llegados a Lima, que ya superan más de 200.000 en todo el Perú, desde donde intentan comenzar una nueva vida a la que se vieron obligados por la crudeza de la crisis que atraviesa Venezuela.

En el albergue no solo se ofrece desayuno, almuerzo y cena gracias a las donaciones hechas por otros peruanos, sino que también se brinda a los huéspedes la oportunidad de generar sus primeros ingresos en Perú con la venta ambulante de comida.

Perú es un puzzle con tres partes especialmente definidas: Lima, la sierra y la selva.

Lima, la capital, ciudad inacabada, concentra el 40% de la población de Perú. Su nombre se lo da el rio Rímac que los primitivos habitantes, los Marangas, habían convertido en oasis. Su lugar como capital fue escogido por Pizarro allá por el 6 de enero de 1535, aunque hasta dos semanas más tarde no pudo clavar su espada en el centro de la actual Plaza de Armas y poner la primera piedra de lo que él llamo ciudad de los Reyes.

La sierra es otra parte del puzle que ha vivido su particular recorrido histórico desde la llegada de los españoles. Aunque el mundo incaico dio identidad a esta zona del país hay que recordar que los pobladores de estas sierras con sus culturas y lenguas propias vivieron desde siempre en las escarpadas faldas de los Andes de la ganadería y de la agricultura. Con sus cosmovisiones, sus ritos y sus creencias vivieron vinculados a la tierra que le vio nacer. Algunas de las culturas llegaron a cotas de gran importancia política y económica como la conformación del imperio incaico. Después de la independencia de 1821 los problemas de estos pueblos estuvieron relacionados en el reconocimiento de sus territorios y sus identidades. Hubo revueltas y mucho desencanto. En los ochenta ese malestar fue caldo de cultivo para el surgir de Sendero Luminoso. La violencia de ese fenómeno y la apertura de carretas a la selva motivaron una importante migración a Lima y a la selva.

En ese puzle de 3 figuras, la selva ocupa el último lugar, siempre olvidada y hoy bastante degradada. Su centro neurálgico es Iquitos, capital del departamento de Loreto, a la que solo se puede llegar en barco o en avión. Quizá fue Orellana en 1539 quien descubrió este asentamiento en la ribera del Amazonas. Pero no fue hasta 1700 cuando se tiene constancia al ubicar los jesuitas en este lugar varias reducciones de indios Napeanos. Hasta 1880, con el auge del caucho, llegó a Iquitos la riqueza, y los jefes de los caucheros adquirieron las costumbres de importar lujo de Europa: moda de Paris, muebles ingleses, pianos de cola, alicatados portugueses. Además de Iquitos, la perla del Amazonas, destaca con nombre propio Pucallpa, más al sur y a orillas del Ucayali, que ofrece al extranjero su mórbida atmosfera, su desorden aventurero, los grandes camiones cargados de maderas preciosas camino de Lima, el inmenso bazar de sus calles y una  selva degradada.

Viajar es vivir, decía Christian Andersen. Y no hay viaje que no te cambie algo. Porque cuando recorres este país te das cuenta que no hay tierras extranjeras. Solo el viajero es extranjero.

Luis Pernía (Presidente de ASPA)

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