Archivo de la categoría: Inmigración

Demagogia contra la inmigración: nuestros pobres, primero

Los nuevos puntales de la derecha española, Casado y Rivera, se han apuntado en los últimos días a la corriente europea de populismo identitario para meter miedo frente al extranjero, el diferente, y defender “lo nuestro”, algo que no necesita de más argumentos para sacar rédito electoral. Miramos al mar y este verano nos devuelve dolor y demagogia, simplismo y pocas miras de futuro. Javier Alberdi reflexiona sobre las mentiras de este discurso xenófobo.

Cada vez resulta más habitual encontrar en redes sociales reivindicaciones en favor de los “mendigos españoles” por parte de usuarios cuyos historiales de mensajes distan mucho de una actitud compasiva. La explicación a esta incongruencia radica en que el énfasis de esta presunta indignación no se fundamenta en las carencias que padecen los marginados sino en su nacionalidad. “Nuestros pobres, primero”, precisan en un simulacro de solidaridad.

En la actualidad, asistimos a una reafirmación del discurso del nosotros – en oposición al ellos- y en consecuencia a la exaltación y defensa de su derivado, “lo nuestro”: nuestra nación, nuestra gente, nuestra cultura, nuestras calles, nuestros trabajos, nuestros recursos públicos y, alcanzando el máximo grado de cinismo, “nuestros pobres”, aquellos que por definición difícilmente encajan en el ámbito de lo colectivo en tanto que si lo son es, precisamente, por haber sido abandonados por una sociedad inmisericorde. Seguir leyendo Demagogia contra la inmigración: nuestros pobres, primero

Cien abrazos al otro lado del Estrecho

Un centenar de gaditanos se vuelca para atender durante 20 días a los 2.000 inmigrantes retenidos en Tarifa

Para cuando los 630 inmigrantes del Aquarius estaban desembarcando en el puerto de Valencia —el pasado 17 de junio— Pepa, Leticia, María José, Fátima y María Luisa ya estaban arremangadas en un pabellón de Tarifa para responder a una llamada de auxilio: “Necesitamos mantas y toallas”. Lejos de las cámaras de Valencia, la desesperación cundía en las costas de Cádiz con la llegada de 500 inmigrantes durante ese fin de semana. Faltaba ropa, comida y, sobre todo, manos. Más de un centenar de vecinos respondieron a la crisis humanitaria y ahora, un mes después de aquello, han atendido a más de 2.000 personas y dicen estar ya coordinados para la siguiente llegada masiva.

“El pueblo ha respondido a la llamada”, reconoce María Luisa Serrano, una de las voluntarias, rodeada de donaciones distribuidas en decenas de cajas de ropa y montañas de paquetes de pañales. Los vecinos han decidido extender su ayuda a los recién llegados que, tras pasar por estos espacios de retención, se quedan en pisos y espacios que distintas ONG tienen en la provincia. En la sede del colectivo Tarifeños Solidarios, las donaciones ocupan cada hueco disponible. Los vecinos siguen llevando más y los voluntarios ahora se coordinan para repartirlas con sus vehículos particulares. Seguir leyendo Cien abrazos al otro lado del Estrecho

Por una acogida digna

Treinta y ocho entidades granadinas, entre ellas ASPA, firman el siguiente manifiesto y exigen a las distintas administraciones que dediquen los medios económicos y humanos suficientes para garantizar una acogida digna y acorde a los Derechos Humanos.

MANIFIESTO POR UNA ACOGIDA DIGNA

En los últimos meses, debido a diversos factores internacionales, como el endurecimiento de la política migratoria italiana y el cierre de fronteras en Turquía, se ha producido un incremento de llegadas por vía marítima a las costas españolas. A pesar de que varias organizaciones nacionales e internacionales llevaban tiempo alertando de que se produciría esta reactivación de la vía migratoria por el Mediterráneo Occidental, las administraciones españolas responsables de acoger dignamente a las personas migrantes han dado muestra de una absoluta falta de previsión y están respondiendo a la situación con una improvisación preocupante.

Con la excusa de encontrarse desbordado por un incremento de las llegadas supuestamente inesperado, el gobierno anterior puso en marcha medidas de emergencia que, en algunos casos, atentaban incluso contra los Derechos Humanos, como el encierro de decenas de personas  hace algunos meses en la cárcel de Archidona. También los centros de emergencia habilitados por la Junta de Andalucía para la acogida de menores extranjeros/as no acompañados/as muestran graves deficiencias que han sido denunciadas por distintas entidades sociales, como la falta de declaración en desamparo y tutela, el número insuficiente de educadores/as o la no escolarización de los/as menores. Seguir leyendo Por una acogida digna

Una multa maliciosa

Nos unimos a la denuncia de lxs compañerxs del Comité Oscar Romero de Cádiz sobre la sanción impuesta por la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz al Ayuntamiento de Cádiz por haber permitido que la Cruz Roja dispusiera de las instalaciones del Club Náutico Elcano para acoger a inmigrantes

Las fronteras entre el bien y el mal no quedan hoy definidas por una verdadera moral humana, sino por unas leyes contranatura elaboradas desde el poder, bajo la falaz excusa de facilitar la convivencia humana o mantener el orden ciudadano.

Valores humanos, propios de la espiritualidad o naturaleza humana, como la acogida a unx emigrante, proteger a la madre naturaleza, negarse a tomar un fusil para matar a otra persona o denunciar el mal que provocan estas injustas ordenanzas, se sitúan hoy en el terreno de lo delictivo. Seguir leyendo Una multa maliciosa

El efecto llamada

El efecto llamada existe. Es una llamada de verdad. Telefónica. Un inmigrante indocumentado que comparte un cuartucho con otros diez en Madrid y corre ante la policía para poner a salvo las imitaciones baratas de bolsos de moda, rasca monedas hasta tener suficiente para una tarjeta telefónica. La coloca en la ranura de una cabina y se hace conectar con un pueblo en alguna parte de África. “Sí, estoy bien”, dice, “me va muy bien. Tengo piso, estoy trabajando en un restaurante. Me pagan bien. Lo de la deuda de diez mil euros con nuestro vecino lo arreglaré muy pronto; mandaré el dinero. No os preocupéis”. Queda en silencio. ¿Cuántas veces más, cuántos meses más podrá repetir las mismas mentiras? ¿Y cuál será el final? ¿Encontrará ese trabajo en un restaurante, le darán los papeles y hará verdad la promesa, o aparecerá una mañana de vuelta en su pueblo, deportado?

No, eso no, todo menos eso. Entonces tendría que confesar que era todo mentira, que le han tomado el pelo vilmente, que los miles de euros invertidos eran una puta estafa, y que él ha caído como un pardillo. Ser un pardillo está muy mal visto en el pueblo. Podría tal vez buscar trabajo en un lugar cercano, poco a poco ir enjugando la deuda. Pero lo que ya nunca podrá lavar de su rostro es la fama de fracasado. No, eso no. Si lo deportan, decide, dirá que ha sido mala suerte, una de esas volutas impredecibles de la burocracia europea, pedirá otro diez mil euros y partirá de nuevo hacia Europa. Volverá a desgarrarse las manos en la valla, volverá a poner su vida a merced de una patera. Antes muerto que pardillo.

– “Adiós, mamá”. Cuelga. Al día siguiente, su primo, ahí en el pueblo, pide diez mil euros a un vecino. “Lo de Europa funciona”, asegura a todos. “Lo sé de primera mano, me lo ha dicho mi primo”. Seguir leyendo El efecto llamada