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Acción Ecológica opina Sobre la consulta y el derecho a la participación

La posibilidad de que mediante la consulta popular la población se pronuncie sobre dos temas ambientales, el Yasuní-ITT y la minería metálica, puede entenderse como el reconocimiento de que los problemas que afectan a la naturaleza deben ser tratados mediante el ejercicio de la democracia y no desde la postura de unos cuantos funcionarios con pretensiones de decidir sobre ella.

Muchas comunidades y pueblos afectados por actividades mineras y petroleras están resistiendo pues conocen de los problemas que conllevan estos proyectos: la contaminación del agua, los suelos, el aire, y temen por la destrucción de sus fuentes de vida. Pero sus acciones de protesta han sido respondidas con estigmatización, represión, judicialización,  con intervenciones en el tejido social mediante estrategias de división y cooptación, o mediante la invasión y ocupación de sus territorios. Una señal de buena fe en este ámbito sería culminar el proceso de amnistías e indultos a las personas criminalizadas por sus actos de protesta en defensa de los derechos.

Es así que en los espacios de la sociedad donde se defienden los territorios y la naturaleza también han surgido iniciativas propias de participación, a través de consultas comunitarias o populares. Sin embargo, no siempre la voz de los pueblos es escuchada ni respetada. Los contundentes resultados de estas consultas a favor de los derechos y de cuidar las bases materiales para la supervivencia, en varias ocasiones han sido desvergonzadamente desconocidos, rechazados y hasta respondidos con campañas de plagio y desinformación por parte del Estado. Seguir leyendo Acción Ecológica opina Sobre la consulta y el derecho a la participación

Voluntariado Internacional en la Clínica Ambiental (II): Lorena

Somos Paula Rivera Berga y Lorena Martínez Cernadas; ambas tuvimos la oportunidad de conocer y participar en ASPA durante la realización de nuestras prácticas del Máster en Granada. Actualmente, estamos en Ecuador realizando nuestras prácticas de cooperación en terreno con la Clínica Ambiental, asociación hermanada con ASPA, gracias a una beca del CICODE. Esta organización trabaja en la Reparación Integral de ciertas comunidades ante los graves problemas por los que atraviesa la Amazonía Ecuatoriana.

Lorena Martínez Cernadas

He llegado a Quito el 30 de agosto. Llevo en la ciudad un poco más de una semana, pero ya me siento como en casa. La capital es amable conmigo pero aún estoy adaptándome a los horarios y al clima. Me cuesta acostumbrarme a que a las 18:30 p.m. sea noche cerrada y que durante el día pueda haber cinco climas diferentes. La comida está riquísima y las vistas impresionantes. La gente en la ciudad, por lo que me han dicho, es más cerrada, pero las personas que estoy conociendo son bien “chévere”.

El 31 de agosto he conocido el lugar donde se ubica la Clínica Ambiental en Quito. Una casa acogedora en la cual comparte espacio con diversas organizaciónes: Yasunid@s, Acción Ecológica, Geografía Crítica, el Instituto de Estudios Ecologistas, la Oficina de Derechos de la Naturaleza, Ecologistas Populares y la agencia Terantai de información. Este espacio de por sí sugiere enriquecimiento.

El trabajo que estoy realizando actualmente consiste en seleccionar, ordenar y redactar la información que se publicará en la nueva edición del Manual de Niños y Niñas Ecológicas. Para ello estoy realizando una revisión de entrevistas que se efectuaron a personas que viven en el Oriente (Amazonía) y que relatan desde su experiencia su relación con la selva, la construcción de bosques comestibles y sus conocimientos sobre plantas medicinales. Para completar esta información ha sido clave la consulta de libros de plantas y memorias de actividades que se realizaron por parte de la Clínica Ambiental, relacionadas con las plantas medicinales.

Esta tarea me resulta muy interesante, puesto que estoy aprendiendo mucho sobre la filosofía de vida de las comunidades amazónicas y de la importancia que le otorgan a la naturaleza, un ser con el que comparten el espacio en una relación de gran respeto y solidaridad. Este ejercicio también me permite conocer más sobre los proyectos de la Clínica Ambiental y por lo tanto realizar un trabajo de investigación previo a las visitas a las comunidades.

El quince de septiembre emprenderemos un viaje a Lago Agrio, lugar en el que durante los dos siguientes días se realizará la Asamblea de la Clínica. Esta será una juntanza especial, puesto que cumplen diez años desde su fundación como organización. Allí conoceremos el lado humano de la Clínica y seguiremos profundizando en el conocimiento de esta organización.

Una vez terminada la Asamblea, pasaré un día en “Y de la mitad del mundo” en la casa de Belia Vaca, y otro en “el Mirador” en la casa de Carlos Aldaz, ambos promotores de la Clínica Ambiental que viven en comunidades de la Amazonía. Estas estancias me permitirán realizar trabajo de campo y observación participante de la implantación del proyecto de permacultura y sus resultados. Estoy deseando conocer el Oriente y ver in situ el trabajo de reparación de la Clínica Ambiental.

Al finalizar esta primera toma de contacto, regresaremos a Lago Agrio un par de días para conocer la Federación de Mujeres de Sucumbíos. Esto forma parte del plan de trabajo que consensuamos con ASPA para realizar un diagnóstico de diferentes asociaciones, con las cuales la ONGD andaluza pueda trabajar tejiendo una red de Sur a Sur global.

Las prácticas de Lorena en Ecuador serán del 30 de agosto al 31 de diciembre de 2017 y se enmarcan dentro del Programa de ayuda para prácticas extracurriculares en terreno de estudiantes Máster de Cooperación Internacional, Gestión Pública y de las ONGD de la Universidad de Granada

Voluntariado Internacional en la Clínica Ambiental (I): Paula

Somos Paula Rivera Berga y Lorena Martínez Cernadas; ambas tuvimos la oportunidad de conocer y participar en ASPA durante la realización de nuestras prácticas del Máster en Granada. Actualmente, estamos en Ecuador realizando nuestras prácticas de cooperación en terreno con la Clínica Ambiental, asociación hermanada con ASPA, gracias a una beca del CICODE. Esta organización trabaja en la Reparación Integral de ciertas comunidades ante los graves problemas por los que atraviesa la Amazonía Ecuatoriana.

Paula Rivera Berga

Una mañana de junio, estando en la sede de ASPA en Granada, salieron las listas definitivas de beneficiarias de la beca para hacer las prácticas en terreno. Temblorosas, recibimos la noticia de que formábamos parte de la lista de afortunadas y, por lo tanto, ahora sí que sí, íbamos a viajar a Ecuador para participar en la Clínica Ambiental. Juanma y Luna compartieron nuestra alegría y recuerdo especialmente a María, que estaba emocionadísima de pensar que íbamos a vivir la misma experiencia que ella, la experiencia que nos motivó a elegir Ecuador y la Clínica como destino de prácticas. Inevitablemente mi imaginación voló y comenzó a dibujar ciertas expectativas que, aunque trataba de borrar de mi mente, ahí estaban.

Ya llevo casi dos meses en Ecuador y debo decir que esas expectativas que traía se quedaron cortas. A los 5 días de llegar a Quito, viajé a la Amazonía. La aparición de la inmensidad de la Amazonía ante la ventanilla del autobús en el que viajaba me hizo aterrizar y darme cuenta de dónde estaba. Fue un momento muy especial, tenía los sentimientos a flor de piel. Adolfo más tarde nos ha contado que según la cosmovisión indígena, hay que pedir permiso al entrar a la selva. Lo cierto es que yo no lo hice explícitamente pero la inmensidad amazónica sí me hizo sentir y moverme con un profundo respeto y admiración.

En estas semanas, estoy realizando los informes para evaluar la aplicación de la permacultura en las fincas de las personas de la Clínica que se capacitaron hace 3 años. La experiencia me ha permitido poder conocer las problemáticas que afectan a las comunidades amazónicas; la contaminación de los territorios, la desarticulación del tejido social y la pérdida de confianza de las comunidades. A su vez, he podido conocer las dinámicas de reparación que se están llevando a cabo, convivir con la fuerza que tienen las personas para remediar la situación y buscar sistemas alternativos y empaparme de los conocimientos y aprendizajes que se han generado.

También hemos tenido la oportunidad de conocer las Rutas de la Verdad que está llevando a cabo Acción Ecológica para denunciar diversas formas de explotación y dominación que se dan en el país. Vamos a participar en la próxima Audiencia, planeada para denunciar la explotación, el maltrato tanto animal como comunitario y la exclusión que lleva a cabo la industria cárnica.

Tener la oportunidad de impregnarme de las iniciativas, saberes y motivaciones que rodean a la Clínica y sus miembros me ha “puesto pilas” más si cabe para colaborar con la Clínica y ASPA y para seguir trabajando en ésta línea en un futuro, esté dónde esté.

Las prácticas de Paula en Ecuador serán del 24 de julio al 29 de diciembre de 2017 y se enmarcan dentro del Programa de ayuda para prácticas extracurriculares en terreno de estudiantes Máster de Cooperación  Internacional, Gestión Pública y de las ONGD de la Universidad de Granada

 

Carta de agradecimiento de Acción Ecológica.

Compartimos la declaración pública de agradecimiento de Acción Ecológica ante los millares de cartas, abrazos y mensajes recibidos desde todos los rincones del mundo ante el intento de cierre por parte del Gobierno de Rafael Correa.

Quito, 13 de enero del 2017

Queridos amigos y amigas

Queremos hacer una declaración publica de agradecimiento a las millares de cartas, abrazos y mensajes recibidos desde todos los rincones del mundo. Hemos logrado un resultado para muchos inesperado: el gobierno del Ecuador ha resuelto desistir de su intento de cierre de Acción Ecológica.

Hemos sabido (entre ustedes y nosotros) defender nuestro derecho a la solidaridad, a la participación y a la denuncia contra las agresiones a la naturaleza. Aunque resulte extraño tener que celebrar esto, lo hacemos, porque el riesgo de perder estos derechos se veía cercano y era aterrador.

Nuestra defensa de la naturaleza puede resultar antipática a los grupos de poder, a las empresas tranasnacionales, quizás especialmente a las chinas, pues estas empresas están extendidas en todo el territorio nacional con sus proyectos extractivos y de construcción de mega infraestructuras. Pero reconocemos que nuestra organización es también profundamente querida y respetada por comunidades y personas con quienes hemos trabajado. Puestos en la balanza, antipatía y afecto, éste pesó más.

Vivimos en un país marcado por los conflictos ambientales, conflictos por la explotación de petróleo en áreas como el Yasuní, o de minería en la Cordillera del Cóndor, o de proyectos de agrocombustibles sobre nuestros bosques secos. Un asalto a territorios en donde la naturaleza vive bajo el cuidado de sus custodios que nos convocan a la participación, a la solidaridad y a la denuncia, allí seguiremos, con nuestro aporte intelectual y político, con nuestra presencia en la calle y en la construcción de espacios de trabajo compartido para enfrentar las diferentes causas y formas de agresiones a la naturaleza.

Conforme a nuestra visión y misión, nos comprometemos a seguir trabajando para que la inteligencia respete a la Tierra y para que la Tierra respetada sustente a la humanidad.

Gracias a todos y todas, por estar ahí, por animar nuestra voz y por tocar con nosotros los tambores de la paz que queremos, con justicia y dignidad.

ACCION ECOLOGICA

Juntos somos la fiebre inextinguible, la pequeña luz que cabecea y por la llanura de la noche cruza.

de Sur a Sur, nº 104: Serrat tendrá que reescribir “Mediterráneo”

A unos días de fin de año, 2016 será el más mortífero en el Mediterráneo, según Naciones Unidas. Las cifras demuestran que durante este año se ha triplicado el número de personas que ha fallecido cruzando este mar, frente a los datos de 2015.

Al menos 4.200 inmigrantes han muerto o han sido declaradas desaparecidas, este año, en su intento de cruzar el Mediterráneo, frente a los 3.175 que perdieron la vida en el mismo periodo del año anterior.  El alto número de muertes contrasta con una fuerte caída del número de personas que ha cruzado este año el Mediterráneo: 327.800 en lo que llevamos de 2016, frente a 1.015.078 en 2015, según cifras recabadas por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Estas cifras muestran que durante 2016 un tercio más de personas han muerto cruzando el Mediterráneo que durante 2015, o lo que es lo mismo, por cada 269 personas que llegaron a Europa el año pasado una murió, mientras que este año esa cifra ha sido de una de cada 88. De hecho, si se toman los fallecimientos ocurridos exclusivamente por la ruta occidental, situada entre Libia e Italia, la tasa de decesos ha sido de una de cada 47 llegadas.

Precisamente, esta ruta es una de las principales causas del aumento de las muertes, dado que es mucho más larga y peligrosa que la oriental, situada entre Turquía y Grecia, que fue la más utilizada en los cruces de 2015. Durante 2016, más de la mitad de los cruces se han hecho por la ruta occidental. Además, otra de las causas es que los barcos usados para realizar las travesías son cada vez más precarios y al mismo tiempo los traficantes de personas los llenan hasta el límite. Otro cambio de tácticas que hemos detectado en los últimos tiempos es que los traficantes envían varias embarcaciones repletas de inmigrantes al mismo tiempo, con lo que las tareas de rescate se complican mucho más al haber literalmente miles de personas a rescatar al mismo tiempo.

Menos llegadas, pero más muertos. Con una constatación  que añadir: el año pasado el mercado de la seguridad fronteriza movió 15.000 millones de euros en Europa. Un aumento en medios militares, que si sigue así, en 2022 será casi el doble, 29.000 millones.

¿Menos llegadas, más seguridad fronteriza, más muertos? Una combinación de elementos que coincide y valida una de las tesis defendida por la jurista francesa Claire Rodier (La Rochelle, 1956): “todas las muertes en las fronteras son la consecuencia directa de las políticas de cierre y externalización”. Cofundadora de la red euro-africana Migreurop, que reúne a unas cuarenta organizaciones del sur y el norte del Mediterráneo, Rodier publicó, en España, en 2014, El negocio de la xenofobia, un libro en el que denuncia el aumento exponencial desde los años 2000 de los sistemas de vigilancia y control de fronteras en la UE, su ineficacia y los intereses económicos y empresariales que subyacen tras ellos. … Para leer el artículo completo pincha en este enlace

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