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Helena Maleno o la criminalización de la ayuda humanitaria

La persona que “más vidas ha salvado en el Estrecho” se enfrenta, en el peor de los escenarios, a una cadena perpetua. Ya no solo se criminaliza a las personas inmigrantes, ahora se ha dado el paso  al criminalizar a las personas que llevan a cabo ayuda humanitaria. Desde ASPA manifestamos nuestra preocupación, pues consideramos que es un brote más de xenofobia institucional.

Maleno declaraba el miércoles, día 10 de enero, ante un juzgado marroquí, investigada por favorecer el tráfico de personas por sus alertas a Salvamento Marítimo. La justicia española ya archivó este caso, pero la Policía lo llevó a la justicia marroquí. Si se abre un juicio penal contra ella, la ley contempla penas desde 6 meses a 3 años de cárcel hasta la cadena perpetua. Por eso traemos a colación este artículo de Jairo Vargas, publicado en el Diario Público el 9 de enero de 2018:

Esta vez es la definitiva. La periodista, activista y experta en migraciones y trata de personas Helena Maleno tendrá que comparecer este miércoles ante el juez de Tribunal de Apelación de Tánger. “Esta es la cita definitiva. Antes habíamos pedimos aplazamientos para estudiar el expediente de la investigación y preparar la defensa”, explica Maleno a Público.

Fuentes cercanas a su defensa insisten en que, por el momento, Maleno, la activista por los derechos de las personas migrantes más destacada en la frontera sur española, no está acusada de nada, sino que aún está siendo investigada por un supuesto delito de favorecer la inmigración irregular. Seguir leyendo Helena Maleno o la criminalización de la ayuda humanitaria

Nos adherimos al Manifiesto #DefendiendoAMaleno

Nos unimos a la defensa de Helena Maleno Garzón y denunciamos un nuevo intento del Gobierno de M. Rajoy de criminalizar a las personas y entidades que ayudan a lxs más necesitadxs.

Manifiesto #DefendiendoAMaleno

El pasado miércoles la defensora de derechos humanos Helena Maleno Garzón recibió una visita de la Policía, que la citaba ante la justicia marroquí este martes 5 de diciembre. Sin tener acceso a toda la información judicial para conocer en detalle las acusaciones que se vierten sobre ella, la documentación legal proporcionada concluye que la Defensora de Derechos Humanos es acusada por España de crimen internacional de tráfico de seres humanos e inmigración clandestina. El Estado español ha realizado investigaciones sobre su labor, por lo que podría haber pedido colaboración a Marruecos al ser Helena residente en este país. La base para la acusación de la Defensora son las llamadas de petición de auxilio que habría realizado a Salvamento Marítimo acerca de embarcaciones de personas migrantes que se encuentran a la deriva y/o desaparecidas. Un proceso judicial claramente destinado a criminalizar el trabajo que desarrolla Helena Maleno desde hace años como defensora de derechos humanos. Cabe remarcar que Helena Maleno es una periodista y defensora de derechos humanos española especialista en Migraciones y Trata de seres humanos. Desarrolla desde 2001 en Frontera Sur una labor de apoyo permanente en derecho a la salud, educación, identidad y a la vida de las personas migrantes.

En su larga actividad se ha dedicado a :

– Investigar la situación de los Derechos Humanos de las personas migrantes en la frontera Sur: vulneraciones por parte de las autoridades, ayuda en caso de agresiones y violencia, denegación de acceso al asilo, protección de menores y víctimas de trata, ayuda humanitaria, etc.

– Documentar casos de violencia contra las personas migrantes en las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, visibilizando prácticas ilegales como las ‘devoluciones en caliente’ y denunciando políticas como la ‘externalización de fronteras’.

– Protección del derecho a la Vida: alertando a los servicios de Salvamento y rescate de los países correspondientes toda vez que personas migrantes han realizado llamadas de auxilio desde el mar. Seguir leyendo Nos adherimos al Manifiesto #DefendiendoAMaleno

De Sur a Sur, nº 107: A los tres años de la tragedia del Tarajal

Porque las expulsiones se han seguido produciendo tras la tragedia del Tarajal, símbolo de la política migratoria y de fronteras del Gobierno, con un lamentable menosprecio hacia la vida humana, y porque las víctimas y las familias de los fallecidos siguen esperando una reparación, las ONG nos volvimos reunir el 4 de febrero en la playa del Tarajal de Ceuta para informar, denunciar y manifestar nuestra indignación.

Efectivamente, después de la tragedia de la playa del Tarajal, en la que murieron ahogados quince subsaharianos, las ONG denunciamos que todavía no se ha hecho justicia, a pesar que se haya reabierto el caso en un juzgado de Ceuta.

Todas las personas que acudimos al Tarajal recordamos aquella mañana del 6 de febrero de 2014, tras haber intentado previamente burlar a pie el perímetro fronterizo de Ceuta, las aguas se tragaban a casi un tercio de los inmigrantes que trataron de alcanzar a nado la costa española vadeando el espigón, mientras los agentes de la Guardia Civil les disparaban pelotas de goma y botes de humo.

Los 23 supervivientes que llegaron a la frontera fueron entregados inmediatamente a los agentes marroquíes de manera irregular a través de la valla, sin tener en cuenta si se trataban de potenciales asilados, lo que popularmente se conoce como devoluciones en caliente. La práctica, ya por entonces, fue criticada por organizaciones como la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), que considera que la mitad de los recluidos en los Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) son susceptibles de ser refugiados políticos, mientras que una quincena de juristas españoles elaboraron un documento en el que acusaron al Gobierno de actuar de forma ilegal.

Conviene recordar también que Soledad Becerril, la Defensora del Pueblo, que calificó de imprudente el lanzamiento de material antidisturbios, también enmendó la plana al ministro de Interior. Jorge Fernández Díaz llegó a inventarse el concepto de frontera elástica o retráctil, es decir, que el territorio español no comenzaba tras la primera valla, sino tras la segunda; y, en el caso de la playa del Tarajal, la línea de los guardias civiles que esperaban a los subsaharianos en la orilla. Soledad Becerril había estipulado que el corredor entre ambas verjas sí es España, pero las fuerzas de seguridad españolas y marroquíes han hecho caso omiso a sus advertencias, reforzadas por diversos organismos europeos.

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Además de dicho artículo en el boletín puedes encontrar:

·         ASPA, 30 años 30 poemas: con motivo de “celebrarse” el 14 de febrero el día de San Valentín compartimos esta semana el poema TÚ ME QUIERES BLANCA de Alfonsina Storni.

·         La enfermedad del Chagas

·         El Observatorio de la Frontera Sur

de Sur a Sur, nº 103: Hambrientos, mojados y ateridos de frío

“Hambrientos, mojados y ateridos de frío” Así nos describía Santiago Agrelo, arzobispo de Tánger, su impresión de aquellos hombres y mujeres, escondidos en los montes  de Berliones o Belyounech, cuando acaba de regresar de entregarles mantas aquel lunes lluvioso, 5 de diciembre. Día en que llegamos a Tánger Silvio, Carmen, Amparo, Rosa y yo, con el encargo del Observatorio Frontera Sur (OFS) de ver in situ la situación de las personas migrantes en el norte de Marruecos y afianzar contactos con las organizaciones que trabajan la acogida.

dab3ef6c-4c5e-4246-91b0-bef386a29d3c“Es inhumano “insistía. Con cierto temblor de la experiencia vivida, enfatizaba “tenían que venir los ministros del Interior de Marruecos y de España para que vieran cómo están estas personas y seguramente su actitud cambiaría”. “Hay, Santiago, a quien se lo ocurre entregarles mantas un día tan lluviosos sin haberlas envuelto en un plástico”.

Se le veía muy afectado “Del bosque salían mojados, muy mojados, algunos con simples sandalias”. Y añadía “Yo me pregunto cómo pueden vivir ahí, empapados por la lluvia y ateridos de frío”.

Cuando nosotros le interrumpíamos reiteraba “Hay que verlos para impresionarnos y entonces cambiaría nuestra actitud”.

Sus palabras traducían un profundo sentimiento de indignación.

Le escuchábamos con suma atención  y sobretodo le pedíamos consejo para nuestro trabajo en el Observatorio de la Frontera Sur, dándonos tres propuestas, tres objetivos muy claros: informar, denunciar y escandalizar.

En cierto momento se levantó y nos entregó, como recuerdo y testimonio, su libro “Emigrantes: el color de la esperanza”, pero que en un principio quiso llamarse “Emigrantes, el color de las lágrimas” o “Emigrantes, el color de la noche”.

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Además de dicho artículo en el boletín puedes encontrar información:

  • De los talleres del proyecto “Formación de jóvenes en Educación Global con pensamiento crítico y en igualdad de género, detectando formas de acoso y violencia a las mujeres en Granada 1ª fase
  • Del taller de formación gratuita “Cómo defender los Derechos Humanos en Palestina”.
  • De la Exposición Puentes horizontales de solidaridad. Del Ecuador al mundo.
  • De la concesión del Premio Carlos Cano 2016 a la Plataforma Pobreza Cero de Granada
  • De la Exposición “Migrantes, composiciones y poemas”

de Sur a Sur, nº 99: un día cualquiera en la frontera sur

“La travesía fronteriza desde el puesto marroquí al español es un cúmulo de violaciones al término igualdad”, escribe Cristina Fuentes. Esta investigadora social relata su paso diario por la frontera de El Tarajal, la que separa Ceuta de Marruecos, pero también la que separa África de Europa, la frontera sur.

201512311851115440Suena el despertador son las seis de la mañana, tardo dos minutos eternos en saber dónde estoy, qué hago aquí, y por qué me estoy levantando de noche. Ducha rápida, cuido mi vestimenta porque, pese a que sea finales de julio, no usaré pantalón corto, tampoco camiseta de tirantes ni escotada. Algo de maquillaje que me tape las ojeras y raya de lápiz negro en los ojos. Salgo corriendo.

Tengo que atravesar la medina de Tetuán, compro un café y bajo a la parada de taxis. Espero que se llenen las plazas del taxi que compartiré con otras seis personas hasta la frontera, y nos ponemos en marcha. Durante el trayecto recuerdo la sensación de asfixia que me generaba ir cuatro personas con más edad que tú en la parte de atrás de un coche. Ahora todo eso ha desaparecido. La repetición de los acontecimientos más insólitos los convierte en normalidad. Quince dírham –un euro y medio-, y cuarenta minutos de trayecto después llego a la frontera de El Tarajal. La cotidianidad, en este caso, no ha conseguido quitarme la sensación de presión del cuerpo cada vez que llego a esta frontera. El calor apremiante, la multitud de personas que quieren ofrecerte cualquier cosa por un par de dírham y las colas para entrar a la parte española hacen que el aire pese y el ruido fronterizo retumbe dentro de ti. Te repites: Tranquila, eres investigadora, es lo que tienes que hacer, observa y quédate con los detalles.

Hoy es un día especialmente concurrido, es martes y los martes suelen ser duros. Tengo a 300 mujeres delante de mí en la fila para entrar al perímetro fronterizo marroquí, intento utilizar mi pasaporte mágico para saltarme la espera y pasar al puesto de aduana. Nunca hago esto, pero tengo una entrevista en una hora en el centro de Ceuta. La artimaña no surte efecto alguno y retrocedo en la fila. Estas mujeres trabajan en Ceuta y, por la hora que es, en su mayoría son empleadas domésticas. Seguro que entran a las nueve de la mañana a trabajar y son ya las ocho y seguimos esperando. Porque las porteadoras llegan antes. Una chica se me acerca y me pregunta algo pero no puedo tener una conversación fluida con ella, le digo una palabra en dariya, otra en español y otra en francés, pero nada, no fluye la comunicación… ¿Cuándo estudiaré dariya? ¡Uff!, primero tengo que terminar la investigación. …

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Además de dicho artículo en el boletín puedes encontrar información:

  • de los talleres que vamos a impartir en el Curso ”Educación para el desarrollo y enfoque de género” organizado por el CICODE (Centro de iniciativas de Cooperación al Desarrollo) de la Universidad de Granada
  • de la Red de Trueke de Córdoba
  • de la Campaña Pobreza Cero Granada