Atención integral para la lucha contra la enfermedad de Chagas en la Ribera del Río Tapacarí, Fase II

Denominación

Atención integral para la lucha contra la enfermedad de Chagas en la Ribera del Río Tapacarí, Fase II

Sector

Atención sanitaria básica

Localización

Ribera del río Tapacarí. Provincia de Quillacollo. Departamento de de Cochabamba (Bolivia)

Socio Local:

Asociación por la Dignidad e Igualdad de Oportunidades (ADIO)

Duración

12 meses

Presupuesto

300.000,00 €

Financiadores:

Agencia Andaluza de Cooperación Internacional al Desarrollo (AACID) 300.000,00 €

Breve descripción de la intervención

El Chagas o Tripanosomiasis americana, es una enfermedad parasitaria causada por el Tripanosoma cruzi y transmitida principalmente por insectos triatominos (vinchuca). Endémica en 21 países latinoamericanos. Se asocia a la exclusión socioeconómica. La Organización Mundial de la Salud (OPS) estima que afecta a 8 millones de personas y provoca cerca de 12.000 muertes al año (Anexo1). Es una infección crónica y silenciosa, con una gran carga de morbilidad-mortalidad y discapacidad. Su transmisión es vectorial, transfusional y congénita. Ocasiona graves complicaciones cardíacas y gastrointestinales, asintomáticas incluso por años. En Bolivia, cerca de un millón de personas padecen esta enfermedad, 670.000 de ellas en Cochabamba (Anexo2). En la zona de intervención, Milloma, según últimos datos de ADIO, el Chagas es prácticamente endémico con una tasa de incidencia del 57% sobre una población total de 1.487 personas (754 mujeres y 733 hombres). Este proyecto de crisis crónica es la Fase II de otro financiado por la AACID y actualmente en ejecución. Hasta la fecha se ha diagnosticado a 599 personas (40% de la población), de las que 341 están contagiadas (57% de la muestra). De ellas, el 75% ha realizado tratamiento. Complementariamente se ha desarrollado el manual IEC (Información, Educación y Comunicación), informando a la población sobre síntomas y medidas de prevención del Chagas. Uno de los factores que más contribuye a la presencia del vector son las precarias condiciones de habitabilidad de las viviendas. Actualmente se están mejorando 150 de ellas, habiéndose concluido 75. Desde la experiencia adquirida identificamos que es necesario: fortalecer el rol de las mujeres, muy vinculado al cuidado de la salud de las familias y continuar incidiendo en la promoción de hábitos saludables. Ambas estrategias profundizarán el alcance de las acciones y aumentaran su sostenibilidad. Así, para la fase II se propone:

  1. Promoción de la salud. Se dará continuidad al diagnóstico mediante campañas intensivas por comunidad; tratamiento de las personas infectadas; seguimiento periódico a las personas enfermas ya tratadas por si presentaran alteraciones cardiacas o gástricas y control permanente a niñas y niños a través de las pruebas rápidas.
  2. Fortalecimiento de las organizaciones de mujeres en cada Comunidad. Se las capacitará para realizar una gestión comunitaria efectiva y que sean las encargadas de la prevención del Chagas. Vigilarán domicilios para reportar la presencia del vector y gestionar el rociamiento selectivo.
  3. Mejoramiento de las condiciones de habitabilidad. Se continuará con el mejoramiento de 40 viviendas.
  4. La mejora del ambiente de la cocina y la incidencia para la incorporación de hábitos saludables será la necesidad práctica desde la que se apoye también el empoderamiento de la organización de mujeres y se promueva la visibilización y reconocimiento de las tareas de cuidados que realizan.

Población destinataria

En la gestión 2014 se ha incorporado la comunidad de Tarwani como afiliada a la Subcentral Milloma, con plenos derechos y obligaciones, por esta razón ya fue tomada en cuenta en la Fase I. La población destinataria es la totalidad de las 373 familias de las 10 comunidades pertenecientes a la Subcentral Milloma, sin exclusión alguna. Son un total de 1.487 personas, 754 mujeres y 733 hombres de los cuales serían: de 0 a 12 años, el 47% varones y el 53% mujeres entre 13 a 37 años, el 53% varones y 47% mujeres; entre 38 a 50 el 51% varones y el 49% mujeres de 51 a 63 el 52% varones y 48% de 64 años adelante, 46% varones y 54% mujeres. La población local pertenece a la cultura andina pueblos originarios quechuas. Su economía es de subsistencia, constituyéndose el campesinado en un grupo social dependiente; el restrictivo acceso a los recursos productivos los sitúa en una posición de subordinación y dependencia. Las relaciones de asimetría tienen que ver con el control de la tierra, dependiendo casi exclusivamente de la agricultura y un poco de la ganadería, lo cual les reporta una producción destinada al autoconsumo familiar, aunque se notan algunas iniciativas para la producción de excedentes o la comercialización (cebolla, y zanahoria), por lo que la rentabilidad económica monetaria no alcanza ni a 100 dólares/año como ingreso per cápita (promedio 68 dólares/año), resultando prácticamente nula. Esta poca rentabilidad se agudiza por la sequía que azota poderosamente a estas zonas y la pérdida de terrenos por la erosión, causas que agravan aún más la producción y rentabilidad de los cultivos, lo cual se traduce en la poca capacidad que tienen las familias para acceder a la adquisición y disfrute de bienes de alimentación, salud, educación y otros. En relación a las actividades de hombres y mujeres, en Milloma las mujeres por lo general están encargadas de la selección de semillas, venta de sus excedentes, cuidar los sembradíos, cuida al ganado menor, aves de corral, tomando la decisión sobre el destino de la producción del ganado menor y participa en la toma de decisiones en el proceso productivo de siembra y en la comercialización. Los hombres son responsables de la preparación del terreno, carguío, trillado, fumigado y cuidado del ganado mayor; se encarga de la venta de este ganado. En cuanto a la tenencia de tierra, si bien las mujeres juegan un rol fundamental en la producción, gestión y administración de los recursos que producen, la titularidad legal se constituye generalmente sobre los hombres. La mujer es responsable de la administración del hogar, de comprar los insumos, de la preparación de los alimentos, el cuidado y la salud de la familia. Sobre la educación de los hijos, deciden más los hombres, así como el uso del dinero. También son los que ocupan cargos dirigenciales en los sindicatos y la subcentral, aunque en la última gestión algunas mujeres ejercen también algunos cargos. Ante todas las dificultades, la población vive un proceso de emigración que se ha podido evidenciar comparativamente entre el año 2010 y 2013, período en que ha emigrado un 11% de la población, que corresponde, por un lado, a personas que van temporalmente hacia zonas cocaleras del Chapare y por otro migraciones a otros países, en ambos casos es búsqueda de mejores condiciones de trabajo y obtención de ingresos mediante la venta de su fuerza de trabajo. Así aunque recientemente se afilió una nueva Comunidad (Tarwani) a la Subcentral de Milloma, el incremento en el total de la población no resulta ser muy relevante, debido justamente a que el proceso de emigración es mayor respecto a la cantidad de familias que retornan a vivir en sus comunidades de origen.

La Fase I ya significó un avance importante para la prevención y control de la enfermedad de Chagas; por esta razón la demanda para la realización de una Fase II proviene de la población en su conjunto, con mayor relevancia por parte de las mujeres, además, de los dirigentes de la Subcentral de Milloma.

La población presenta una extrema vulnerabilidad ante esta crisis crónica que supone la enfermedad del Chagas esta situación se agrava por las condiciones de hacinamiento de las viviendas El proyecto pretende realizar una convocatoria abierta para los procesos de información y capacitación; aunque priorizará la participación y organización de las mujeres de cada comunidad. El diagnóstico previa convocatoria se realizará por cada comunidad para todas las personas adultas, jóvenes y niños/as que aún no se hicieron pruebas de laboratorio. El tratamiento se realizará a las personas infectadas. Se realizará el mejoramiento de las 40 viviendas de mayor precariedad, preservando los principios de equidad y proporcionalidad entre las 10 comunidades, lo cual regirá también para la construcción de las 250 cocinas y fogones

Objetivo general

 

Objetivos específicos

 

Artículos del proyecto