África

30 años 30 poemas: “Hogar”, Warsan Shire

Warsan Shire nació en 1988 en Kenia. De padres somalíes, a la de edad de un año emigró a Gran Bretaña donde sigue viviendo. En 2013 ganó el African Poetry Prize y en 2014 fue además elegida como primera poeta joven laureada de Londres.

Su poesía está escrita desde la vulnerabilidad, desde un desnudo total. Narra la experiencia de aquel que no tiene raíces, del inmigrante, de la barbarie, de qué significa ser mujer, del dolor y la nostalgia. Son poemas sencillos que despacio, despacio, se te meten hasta el tuétano.

Puedes leer un artículo en el The New Yorker sobre su vida y obra aquí.

HOGAR

Nadie abandona su hogar a menos que su hogar sea la boca de un tiburón.

Sólo corres hacia la frontera cuando ves que toda la ciudad también lo hace.

Tus vecinos corriendo más deprisa que tú. Con aliento de sangre en sus gargantas.

El niño con el que fuiste a la escuela, que te besó hasta el vértigo detrás de la fábrica, sostiene un arma más grande que su cuerpo.

Sólo abandonas tu hogar cuando tu hogar no te permite quedarte.

Nadie deja su hogar a menos que su hogar le persiga.

Fuego bajo los pies, sangre hirviendo en el vientre.

Jamás pensaste en hacer algo así, hasta que sentiste el hierro ardiente amenazar tu cuello.

Pero incluso entonces cargaste con el himno bajo tu aliento,

rompiste tu pasaporte en los lavabos del aeropuerto,

sollozando mientras cada pedazo de papel te hacía ver que jamás volverías.

Tienes que entender que nadie sube a sus hijos a una patera

a menos que el agua sea más segura que la tierra.

Nadie abrasa las palmas de sus manos bajo los trenes, bajo los vagones.

Nadie pasa días y noches enteras en el estómago de un camión

alimentándose de hojas de periódico,

a menos que los kilómetros recorridos signifiquen algo más que un simple viaje.

Nadie se arrastra bajo las vallas, nadie quiere recibir los golpes ni dar lástima.

Nadie escoge los campos de refugiados o el dolor de que revisten tu cuerpo desnudo.

Nadie elige la prisión, pero la prisión es más segura que una ciudad en llamas.

Y un carcelero en la noche es preferible a un camión cargado de hombres.

Nadie podría soportarlo, nadie tendría agallas, nadie tendría la piel suficientemente dura.

Los “váyanse a casa, negros”, “refugiados”, “sucios inmigrantes”,

“buscadores de asilo”, “quieren robarnos lo que es nuestro”, “negros pedigüeños”,

“huelen raro”, “salvajes”, “destrozaron su país y ahora quieren destrozar el nuestro”…

¿Cómo puedes soportar las palabras, las miradas sucias?

Quizás puedas, porque esos golpes son más suaves que el dolor de un miembro arrancado.

Quizás puedas porque estas palabras son más delicadas que catorce hombres entre tus piernas.

Quizás porque los insultos son más fáciles de tragar que el escombro,

que los huesos, que tu cuerpo de niña despedazado.

Quiero irme a casa, pero mi casa es la boca de un tiburón. Mi casa es un barril de pólvora.

Y nadie dejaría su casa a menos que su casa te dijera que aprietes el paso,

que dejes atrás tus ropas, que te arrastres por el desierto, que navegues por los océanos.

“Naufraga, sálvate, pasa hambre, suplica, olvida tu orgullo, tu vida es más importante”.

Nadie deja su hogar hasta que su hogar se convierta

en una voz susurrando en tu oído diciendo: “Vete, corre lejos de mí ahora.

No sé en qué me he convertido, pero sé que cualquier lugar es más seguro que éste”

de Sur a Sur, nº 118: de criminalizar a los inmigrantes a criminalizar a las ONG. La indignidad de un Ministro del Interior

Traemos a este boletín la entrevista que ha hecho Olivia Carballar, para La Marea, al fotoperiodista Gervasio Sánchez, que ha pasado dos semanas a bordo del barco de Proactiva Open Arms. En la misma reflexiona sobre las declaraciones del ministro Juan Ignacio Zoilo contra las ONG que rescatan personas en el Mediterráneo.

El fotoperiodista Gervasio Sánchez, testigo de varias guerras alrededor del mundo, ha visto hace solo unos días, en mitad de la espesura del Mar Mediterráneo, las consecuencias de otras guerras que se siguen librando día a día. “He visto miles y miles de personas desesperadas a las que les han arrancado todo lo que tenían. Algunos suben al barco con ropas mojadas que se tienen que quitar y cambiarlas por otras prestadas. Hasta los bebés de países en guerra vienen al mundo con más pertenencias. He visto la frustración en los voluntarios cuando no se ha podido encontrar el bote de goma en medio del mar que indicaba el radar del barco. Saben que la alternativa al rescate es la muerte. He visto guardacostas libios (financiados por la Unión Europea) recoger los motores de las pateras para revenderlos en Libia. He visto la indecencia personificada en forma de organismo europeo que mira a otra parte sin ser consciente de que su pasividad podría ser un crimen de lesa humanidad”. Todas esas cosas ha visto Gervasio Sánchez durante dos semanas a bordo del barco de la ONG Proactiva Open Arms. En este tiempo, en el que fueron rescatadas miles de personas, solo ha visto, sin embargo, dos guardacostas italianas y un helicóptero.

¿Cómo explicaría al ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, todo esto que ha visto tras las declaraciones que ha realizado contra las ONG?

Le explicaría que sin el trabajo de media docena de ONG, incluida Proactiva Open Arms, el Mediterráneo sería aún más rojo con la sangre de un mayor número de muertos. Sus declaraciones son lamentables y demuestran una falta de empatía con personas que huyen de tragedias bélicas o económicas y arriesgan sus vidas por las rutas más peligrosas controladas por traficantes de seres humanos. Y ya que la Unión Europea es incapaz de cumplir con sus obligaciones como institución, por mucho premio Princesa de Asturias de la Concordia que reciba, que al menos no insulte a los trabajadores humanitarios que intentan evitar más muertes … “ (para seguir leyendo el artículo pincha en este enlace)

Además de este artículo puedes encontrar:

  • ASPA 30 años, 30 poemas de mujeres del mundo: ”Hogar” de Warsan Shire
  • Presentación del libro-comic “Gestrudis, la recovera” de nuestro compañero Luis Pernía Ibáñez, el día 26 de julio, miércoles a las 19,30 horas en Málaga.

De Sur a Sur, nº 107: A los tres años de la tragedia del Tarajal

Porque las expulsiones se han seguido produciendo tras la tragedia del Tarajal, símbolo de la política migratoria y de fronteras del Gobierno, con un lamentable menosprecio hacia la vida humana, y porque las víctimas y las familias de los fallecidos siguen esperando una reparación, las ONG nos volvimos reunir el 4 de febrero en la playa del Tarajal de Ceuta para informar, denunciar y manifestar nuestra indignación.

Efectivamente, después de la tragedia de la playa del Tarajal, en la que murieron ahogados quince subsaharianos, las ONG denunciamos que todavía no se ha hecho justicia, a pesar que se haya reabierto el caso en un juzgado de Ceuta.

Todas las personas que acudimos al Tarajal recordamos aquella mañana del 6 de febrero de 2014, tras haber intentado previamente burlar a pie el perímetro fronterizo de Ceuta, las aguas se tragaban a casi un tercio de los inmigrantes que trataron de alcanzar a nado la costa española vadeando el espigón, mientras los agentes de la Guardia Civil les disparaban pelotas de goma y botes de humo.

Los 23 supervivientes que llegaron a la frontera fueron entregados inmediatamente a los agentes marroquíes de manera irregular a través de la valla, sin tener en cuenta si se trataban de potenciales asilados, lo que popularmente se conoce como devoluciones en caliente. La práctica, ya por entonces, fue criticada por organizaciones como la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), que considera que la mitad de los recluidos en los Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) son susceptibles de ser refugiados políticos, mientras que una quincena de juristas españoles elaboraron un documento en el que acusaron al Gobierno de actuar de forma ilegal.

Conviene recordar también que Soledad Becerril, la Defensora del Pueblo, que calificó de imprudente el lanzamiento de material antidisturbios, también enmendó la plana al ministro de Interior. Jorge Fernández Díaz llegó a inventarse el concepto de frontera elástica o retráctil, es decir, que el territorio español no comenzaba tras la primera valla, sino tras la segunda; y, en el caso de la playa del Tarajal, la línea de los guardias civiles que esperaban a los subsaharianos en la orilla. Soledad Becerril había estipulado que el corredor entre ambas verjas sí es España, pero las fuerzas de seguridad españolas y marroquíes han hecho caso omiso a sus advertencias, reforzadas por diversos organismos europeos.

Para seguir leyendo el artículo pincha en este enlace

Además de dicho artículo en el boletín puedes encontrar:

·         ASPA, 30 años 30 poemas: con motivo de “celebrarse” el 14 de febrero el día de San Valentín compartimos esta semana el poema TÚ ME QUIERES BLANCA de Alfonsina Storni.

·         La enfermedad del Chagas

·         El Observatorio de la Frontera Sur

de Sur a Sur, nº 103: Hambrientos, mojados y ateridos de frío

“Hambrientos, mojados y ateridos de frío” Así nos describía Santiago Agrelo, arzobispo de Tánger, su impresión de aquellos hombres y mujeres, escondidos en los montes  de Berliones o Belyounech, cuando acaba de regresar de entregarles mantas aquel lunes lluvioso, 5 de diciembre. Día en que llegamos a Tánger Silvio, Carmen, Amparo, Rosa y yo, con el encargo del Observatorio Frontera Sur (OFS) de ver in situ la situación de las personas migrantes en el norte de Marruecos y afianzar contactos con las organizaciones que trabajan la acogida.

dab3ef6c-4c5e-4246-91b0-bef386a29d3c“Es inhumano “insistía. Con cierto temblor de la experiencia vivida, enfatizaba “tenían que venir los ministros del Interior de Marruecos y de España para que vieran cómo están estas personas y seguramente su actitud cambiaría”. “Hay, Santiago, a quien se lo ocurre entregarles mantas un día tan lluviosos sin haberlas envuelto en un plástico”.

Se le veía muy afectado “Del bosque salían mojados, muy mojados, algunos con simples sandalias”. Y añadía “Yo me pregunto cómo pueden vivir ahí, empapados por la lluvia y ateridos de frío”.

Cuando nosotros le interrumpíamos reiteraba “Hay que verlos para impresionarnos y entonces cambiaría nuestra actitud”.

Sus palabras traducían un profundo sentimiento de indignación.

Le escuchábamos con suma atención  y sobretodo le pedíamos consejo para nuestro trabajo en el Observatorio de la Frontera Sur, dándonos tres propuestas, tres objetivos muy claros: informar, denunciar y escandalizar.

En cierto momento se levantó y nos entregó, como recuerdo y testimonio, su libro “Emigrantes: el color de la esperanza”, pero que en un principio quiso llamarse “Emigrantes, el color de las lágrimas” o “Emigrantes, el color de la noche”.

Para leer los artículos del boletín pincha en este enlace

Además de dicho artículo en el boletín puedes encontrar información:

  • De los talleres del proyecto “Formación de jóvenes en Educación Global con pensamiento crítico y en igualdad de género, detectando formas de acoso y violencia a las mujeres en Granada 1ª fase
  • Del taller de formación gratuita “Cómo defender los Derechos Humanos en Palestina”.
  • De la Exposición Puentes horizontales de solidaridad. Del Ecuador al mundo.
  • De la concesión del Premio Carlos Cano 2016 a la Plataforma Pobreza Cero de Granada
  • De la Exposición “Migrantes, composiciones y poemas”

de Sur a Sur, nº 99: un día cualquiera en la frontera sur

“La travesía fronteriza desde el puesto marroquí al español es un cúmulo de violaciones al término igualdad”, escribe Cristina Fuentes. Esta investigadora social relata su paso diario por la frontera de El Tarajal, la que separa Ceuta de Marruecos, pero también la que separa África de Europa, la frontera sur.

201512311851115440Suena el despertador son las seis de la mañana, tardo dos minutos eternos en saber dónde estoy, qué hago aquí, y por qué me estoy levantando de noche. Ducha rápida, cuido mi vestimenta porque, pese a que sea finales de julio, no usaré pantalón corto, tampoco camiseta de tirantes ni escotada. Algo de maquillaje que me tape las ojeras y raya de lápiz negro en los ojos. Salgo corriendo.

Tengo que atravesar la medina de Tetuán, compro un café y bajo a la parada de taxis. Espero que se llenen las plazas del taxi que compartiré con otras seis personas hasta la frontera, y nos ponemos en marcha. Durante el trayecto recuerdo la sensación de asfixia que me generaba ir cuatro personas con más edad que tú en la parte de atrás de un coche. Ahora todo eso ha desaparecido. La repetición de los acontecimientos más insólitos los convierte en normalidad. Quince dírham –un euro y medio-, y cuarenta minutos de trayecto después llego a la frontera de El Tarajal. La cotidianidad, en este caso, no ha conseguido quitarme la sensación de presión del cuerpo cada vez que llego a esta frontera. El calor apremiante, la multitud de personas que quieren ofrecerte cualquier cosa por un par de dírham y las colas para entrar a la parte española hacen que el aire pese y el ruido fronterizo retumbe dentro de ti. Te repites: Tranquila, eres investigadora, es lo que tienes que hacer, observa y quédate con los detalles.

Hoy es un día especialmente concurrido, es martes y los martes suelen ser duros. Tengo a 300 mujeres delante de mí en la fila para entrar al perímetro fronterizo marroquí, intento utilizar mi pasaporte mágico para saltarme la espera y pasar al puesto de aduana. Nunca hago esto, pero tengo una entrevista en una hora en el centro de Ceuta. La artimaña no surte efecto alguno y retrocedo en la fila. Estas mujeres trabajan en Ceuta y, por la hora que es, en su mayoría son empleadas domésticas. Seguro que entran a las nueve de la mañana a trabajar y son ya las ocho y seguimos esperando. Porque las porteadoras llegan antes. Una chica se me acerca y me pregunta algo pero no puedo tener una conversación fluida con ella, le digo una palabra en dariya, otra en español y otra en francés, pero nada, no fluye la comunicación… ¿Cuándo estudiaré dariya? ¡Uff!, primero tengo que terminar la investigación. …

Para leer el artículo completo pincha en este enlace

Además de dicho artículo en el boletín puedes encontrar información:

  • de los talleres que vamos a impartir en el Curso ”Educación para el desarrollo y enfoque de género” organizado por el CICODE (Centro de iniciativas de Cooperación al Desarrollo) de la Universidad de Granada
  • de la Red de Trueke de Córdoba
  • de la Campaña Pobreza Cero Granada

de Sur a Sur, nº 97: Siete eufemismos del libre comercio

Francia se ha unido a Alemania en su posición de rechazo a continuar las negociaciones del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) con Estados Unidos, reclamando su “fin definitivo”. Desde ASPA recelamos de las razones que han llevado a estos anuncios, creemos que son motivos electorales en Francia y Alemania o la posible intención de ocultar la aprobación próximamente de otro tratado similar, el CETA, entre la UE y Canadá. Por su parte, desde la Campaña contra el TTIP, que agrupa a un gran número de organizaciones contrarias al tratado, mantienen su calendario de movilizaciones que en España serán del 8 al 15 de octubre y también ponen en duda la credibilidad y los motivos de estos anuncios.

sin-tituloTras las filtraciones de Greenpeace y su impacto social y mediático, las instituciones europeas y los medios liberales se han visto obligados a explicar en qué consisten esas cosas raras llamadas TTIP o CETA. Para ello utilizan una gran variedad de eufemismos positivistas que nos hacen “entender” las bondades del maravilloso libre comercio y otros negativos que nos muestran cuáles son las ‘barreras’ que hay que derribar. (…) Para seguir leyendo el artículo pincha en este enlace

Además de dicho artículo en el boletín puedes encontrar información:

  • De los programas que estamos desarrollando dentro del área de Educación Global
  • De las exposiciones “África tan cerca y sin embargo tan lejos” y “Sáhara Occidental: soñando con el reencuentro” que del 12 al 27 de septiembre están en el Patio de Banderas del Ayuntamiento de Málaga con motivo del Día del Cooperante. Compartimos sala con una exposición de fotos de Manos Unidas. Podéis pasar a verlas de lunes a viernes de 10.00 a 14.00 y de 17.00 a 19.00.
  • De la actividad SOLIDARIDAD CON LAS PERSONAS REFUGIADAS que el 19 de septiembre la Red Granadina por el Refugio y la Acogida, de la que formamos parte, ha organizado con motivo de la Cumbre de las NNUU sobre Refugiados y Migrantes, para exigir el Derecho al Asilo y un pasaje seguro. Será a las 20 horas en la Fuente de las Batallas. ¡Os esperamos!
  • De la clasificación de nuestro largometraje-documental BOCONASpara la muestra cinematográfica que se llevará a cabo en el Festival Internacional de Cine FENAVID ha realizarse del 20 al 26 de octubre en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

de Sur a Sur, nº 96: El futuro de África tiene nombre de mujer

En estos días ha coincidido la publicación del Informe sobre Desarrollo Humano en África 2016 con la visita a Togo de varias voluntarias de ASPA para conocer este pequeño país destinatario de nuestro sueño solidario a través del programa de becas para que un grupo de jóvenes mujeres terminen sus estudios en el Foyer de Saint François d’Assise de Niamtougou.

Sin título (2)En ASPA creemos que en el proceso de construcción africana la dignificación del rol de la mujer es un sentir generalizado, y aunque lento, es preciso seguir trabajando y dedicar mayores recursos. Decimos que el futuro de África tiene nombre de mujer porque ella es la célula básica de la familia, la sociedad y la economía, ella es quién vertebra a la familia, da consistencia a la sociedad y es el elemento catalizador de la llamada economía informal con la que sobrevive buena parte de la población africana.

Un factor a tener en cuanta en el complejo proceso de construcción de identidad de la mujer es el peso de la maternidad. Hasta el momento el valor de una mujer es directamente proporcional al número de hijos que tenga, especialmente si son varones, pese a que muchas mujeres siguen luchando por ser reconocidas por sus aportaciones en otros aspectos como la política, la economía o la vida comunitaria.

Desde ASPA creemos que apoyando los procesos educativos de las mujeres garantizamos no solo su futuro sino el del continente africano.

África no cumplirá sus aspiraciones de desarrollo si no cierra la brecha de género, causante de que más de la mitad de la población del continente —las mujeres— esté marginada social, económica y políticamente, según afirma el nuevo Informe sobre Desarrollo Humano en África 2016, titulado “Acelerando la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en África”. En él se explicita que solo en 2014 África subsahariana perdió unos 95.000 millones de dólares, lo que equivale a un 6% de su PIB, debido a la desigualdad de género en el mundo laboral. También que las mujeres no alcanzan los mismos niveles de desarrollo humano que los hombres, lo que pone en peligro la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS), de Naciones Unidas, y de la Agenda África 2063, de la Unión Africana. El documento, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) fue presentado el domingo 28 de agosto en el curso de la conferencia internacional sobre el desarrollo del continente, celebrada en la capital de Kenia, Nairobi. Su tesis principal es que reduciendo la brecha de género, África no solo conseguiría un gran desarrollo económico, sino que también contribuiría de manera significativa a alcanzar los objetivos de desarrollo nacionales e internacionales. Por eso la igualdad de género beneficia tanto a hombres como a mujeres.

Para seguir leyendo el artículo pincha en este enlace

Además de este artículo puedes encontrar los enlaces a los cortos que han realizado lxs participantxs del proyecto “Jóvenes andaluces, nuevas tecnologías y educación global”:

El naufragio de Europa, nuestro naufragio

Cuando el 20 de junio celebramos el día del refugiado, bajo el impacto del reciente acuerdo UE-Turquía, cuyo objetivo, sin tapujos, ha sido ‘que no lleguen’, viene a la memoria el regusto amargo del viejo poema: primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada.

Sin títuloNadie que dijera nada. Es como si a los numerosos naufragios de personas en el Mediterráneo se añadiría el naufragio de los valores éticos y los compromisos internacionales trabajados durante años. El punto final de un largo proceso de desencuentro de las políticas europeas con la realidad migratoria. Como el que ocurrió en los años 90 cuando España impetró ayuda y cooperación a la UE cuando nuestras costas recibían pateras y cayucos cargados de personas que huían del hambre y la desolación en África, pero también de la privación de sus derechos fundamentales o de las múltiples guerras que asolaban y asolan el continente. La UE dijo que era una cuestión de índole nacional y nos concedieron algunas migajas presupuestarias y cierta colaboración simbólica de la agencia Frontex.

Nadie que dijera nada, como cuando hace unos años, con el hundimiento, inducido, en gran parte, por intereses geoestratégicos, del estado en Libia y la inestabilidad en Egipto y Túnez, lanchas y barcos llenos de seres humanos que huían de la guerra y la miseria intentaban llegar a las costas de Malta y principalmente Italia, muriendo muchas veces en el intento. Ya se nos ha olvidado en nuestra sociedad líquida (Bauman) la masacre de Lampedusa. La UE, con especial énfasis alguno de sus miembros, dijeron que era una cuestión básicamente nacional.

Es como si volviéramos a 1938, cuando representantes de 32 Estados occidentales se reunieron en un bonito hotel de la ciudad de Evian, al sur de Francia, para discutir sobre el problema de los refugiados judíos víctimas de las políticas discriminatorias del régimen nazi. Evian es ahora famosa por sus aguas, pero en aquel momento, los portavoces se encontraron para deliberar si aceptar un mayor o menor número de refugiados judíos, que escapaban de persecuciones en Alemania y Austria. Después de varios días de negociación, la mayoría de países, incluido Gran Bretaña, decidieron no hacer nada. El acuerdo UE-Turquía ha sido como un eco del fracaso de Evian.

En toda Europa, los líderes se han saltado la convención de los refugiados de 1951, un documento histórico, en parte inspirado por los fallos de Evian, para justificar la devolución de refugiados sirios a Turquía, país donde la mayoría no puede trabajar legalmente, a pesar de los cambios legislativos recientes. Un país que también deporta refugiados de vuelta a Siria, y donde permanentemente se les empuja hacia la frontera. Continuar leyendo

de Sur a Sur, nº 89: África 10 – Europa 0

En un imaginario partido, en el terreno de personas refugiadas, entre África y Europa, aquella ganaría a ésta por goleada, porque acoge mayor número de personas y porque dentro de sus grandes limitaciones económicas sigue acogiendo en su seno a miles de desplazados en sus numerosos campos de refugiados, en muchos casos, sin la debida y necesaria ayuda internacional.

Campo-refugiados-Dadaab¿Por qué esto? Porque la saludable manera de tratar en África durante muchos años está amenazada por el acuerdo EU-Turquía del 20 de marzo, que echó por la borda todas las conquistas en materia de asilo y derechos humanos. De hecho hace unos días, el Gobierno de Kenia anunció su intención de cerrar los campos de refugiados de Dadaab y Kakuma, que tendría consecuencias devastadoras y dramáticas para unas 625.000 personas, acogidas como refugiadas que huyen de la guerra en Somalia. El secretario principal del Ministerio del Interior de Kenia, Karanja Kibicho, expresó públicamente su preocupación por la débil respuesta de la comunidad internacional para responder a las necesidades que tiene su país para atender a tantas personas refugiadas. La ONG Médicos Sin Fronteras, que gestiona un hospital y dos clínicas en los campos de Dadaab, ese lugar que algunos llaman “el mayor limbo del planeta”, coincide plenamente en que esta respuesta es terriblemente inadecuada.

Hoy, dos meses después de la firma del acuerdo entre la Unión Europea y Turquía para la deportación de refugiados, estamos dolorosamente de acuerdo en que los dobles estándares de muchos países occidentales en esta cuestión son inaceptables. Mientras dan la espalda, o activamente maltratan y deportan, a quienes huyen de la guerra, la opresión y la desesperación, siguen esperando que estados como Kenia brinden protección a los cientos de miles de refugiados de Somalia y Sudán del Sur, entre otros. Esta incongruencia alcanza proporciones esperpénticas con la adopción de un plan con el que Europa casi aniquila el principio de no devolución, piedra angular de la protección de los refugiados que impide devolver a una persona a un territorio en el que su vida o libertad corran peligro. Es decir, el acuerdo turco-europeo, no solo se traduce en la externalización de la asistencia a los refugiados en terceros países, sino el cercenar el derecho de  asilo.

Kenia y sus habitantes han facilitado refugio a miles de personas en los campos de Dadaab desde hace más de 25 años; un despliegue de solidaridad y generosidad del que Kenia —y por extensión, África— debería estar orgullosa.

Por eso ASPA y otras muchas ONGs creemos que en lugar de asumir y seguir las inhumanas políticas de la Unión Europea, ahora más que nunca, Kenia debe reforzar su compromiso. El país africano debe servir como ejemplo a otras naciones, incluidas las occidentales, sobre cómo tratar con humanidad a quienes huyen de la violencia.

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Además del artículo puede encontrar información de:

  • En Granada el sábado, 4 de junio tendremos una reunión informativa sobre la campaña BDS Israel en el COMERCADO. Estaremos toda la mañana.
  • Estamos organizando en Málaga un concierto solidario de Aziza Brahim por la libertad y la independencia del Sahara. Será el sábado, 25 de junio, a las 20 horas en el Auditorio Edgar Neville (C/Pacífico, nº 54). Los fondos recogidos de las colaboraciones se destinarán al Programa Vacaciones en Paz que realiza la Asociación Malagueña de Amistad con el Pueblo Saharaui (AMAPS). Si no puedes asistir al concierto puedes colaborar ingresando tu colaboración en la Fila 0: ES96 0487 3195 9720 0000 9556 – BMN

Contra la expulsión del jesuita Esteban Velázquez por parte de Marruecos

ASPA se une a las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía en la repulsa y denuncia por la expulsión por parte del Reino de Marruecos del sacerdote jesuita Esteban Velázquez y pedimos la intervención diplomática española para su vuelta a Nador.

CcpEl comunicado de las CCP de Andalucía dice así: “Las personas pertenecientes a las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía denunciamos la expulsión del sacerdote jesuita Esteban Velázquez por parte del reino de Marruecos y pedimos la intervención diplomática española para su vuelta a Nador.

El sacerdote jesuita Esteban Velázquez es una persona avezada a situaciones fronterizas de enorme gravedad y tensión, como la guerrilla en el Salvador. Desde hace tres años venía siendo responsable de la Delegación de migraciones del Arzobispado de Tánger en la ciudad de Nador, unos 15 kilómetros al sur de Melilla. El pasado 11 de enero le fue denegada la entrada a Marruecos y se le requisó su permiso de residencia marroquí, del que era titular, cuando intentaba entrar a través de Melilla.

Esteban ha sido silencioso, tenaz e incansable en la defensa de los derechos fundamentales y la atención humanitaria a las personas migrantes y refugiadas que se encuentran en tránsito por el norte de Marruecos como etapa final de su periplo migratorio hacia Europa. También realizaba una importante labor de inclusión social con los jóvenes marroquíes en riesgo de exclusión en la región.

Nos parece enormemente grave esta prohibición de entrada a una persona, que destaca por su insobornable defensa de los Derechos Humanos. Y muestra bien a las claras que la monarquía marroquí necesita todavía un largo recorrido para hacer efectivas libertades tan básicas como la religiosa, la de conciencia y la de expresión. Continuar leyendo