de Sur a Sur nº 121: La complicidad del silencio

En estos días vemos con preocupación la explosión de odio y el elogio del nazismo en la ciudad de Charlottesville (EEUU). La violencia en esta ciudad no es sino la consecuencia del caldo de cultivo que el presidente Donald J. Trump se ha encargado de alimentar.

Las antorchas han vuelto a marchar en agosto de 2017 en EE.UU., pero éste no es solo un problema americano. Echemos una ojeada a nuestro alrededor. A Francia. A Holanda. A Inglaterra o al silencioso bloque oriental de la UE. A Rusia. A España. Solo era cuestión de tiempo. Nadie puede decir que no estábamos avisados, simplemente preferimos hacer caso omiso de las señales.

En ASPA hacemos nuestras las reflexiones de Rosa María Artal publicadas el quince de agosto en ELDIARIO.ES.

“Agosto se nos tiñó de nazi. Se desparramó el depósito que a duras penas lo contenía. Y se plasmó el sábado 12 de agosto en la ciudad universitaria de Charlottesville, en el Estado de Virginia que albergó la capital de los Confederados en la Guerra de Secesión norteamericana. Una nutrida representación, masculina, blanca, violenta, irracional, fascista, armada hasta con fusiles de asalto, sembró de odio y sangre las calles para hacer alarde de la superioridad que creen ostentar. Una mujer –Heather Heyer, 32 años– asesinada, una veintena de heridos, múltiples apaleados, una sociedad con una profunda brecha en el corazón. Las impactantes imágenes grabadas por HBO dejan poco lugar a la imaginación para saber la dimensión de lo qué está ocurriendo.

“Una injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia en todas partes”, decía Martin Luther King, el líder de los derechos civiles que caería abatido por esta misma intolerancia en 1968. El despertar del nazismo latente en un país es una amenaza para todo el mundo libre, podríamos parafrasear. No es insignificante lugar los Estados Unidos de América, lo que le añade gravedad. Y no cabe tregua. El sábado en Charlottesville emergió cuanto se venía gestando, lo que llevó a Donald Trump al poder. El presidente que tardaría 48 horas en condenar la violencia de los partidarios de la supremacía blanca, obligado por una intensa condena a su reacción inicial. Cuando, hablando de “distintas fuentes”, enarboló la bandera de la falsa equidistancia siempre, siempre, culpable. Este martes recuperó la versión de “las dos partes”, culpables ambas y con buena gente ambas en su interior, y dijo que la prensa había tratado injustamente a los manifestantes neonazis a los que justificó. Trump no abandona a los suyos. Las felicitaciones más efusivas -dentro de un clima de desolación- han sido las de un par de líderes del KuKluxKlan agradeciendo a Trump “la condena a los matones de izquierda que nos atacaron”. . (para seguir leyendo pincha en este enlace)

Además de este artículo puedes encontrar:

  • ASPA 30 años 30 poemas de mujeres del mundo: ”A pesar de todo me levanto” de Maya Angelou.
  • Nuestra rotunda condena de los atentados terroristas en Barcelona y Cambrils: Frente al terror y el miedo, solo cabe la solidaridad, la cultura de paz y la convivencia

Deja un comentario