I Ruta de la recoveras ¡vente de senderismo con ASPA!

  •  Abierto el plazo de inscripción del 18 al 25 de octubre para realizar la Ruta de Las Recoveras el domingo 29 de octubre.
  •  Los participantes podrán realizar el recorrido a pie completo desde Casares a La verja de Gibraltar, o elegir entre volver tras finalizar el primer tramo desde Secadero, o el segundo desde San Roque.
  • Este recorrido se complementa con el Homenaje a las Recoveras que tiene lugar en  Casares el sábado 28 de octubre con testimonio de familiares, la  presentan del cómic “Gertrudis, la recovera” y de esta ruta de senderismo por el recorrido que hacían estas mujeres desde Casares hasta Gibraltar.

Desde el 18 al 25 de octubre está abierto el plazo para inscribirse en la Ruta de las Recoveras, que rememora el recorrido a pie que hacían muchas mujeres desde Casares hasta Gibraltar para adquirir productos de ultramar que vendían o cambiaban para poder sobrevivir. La ruta completa entre Casares y la frontera de Gibraltar tiene una distancia de 49 kilómetros. La salida tiene lugar a las 6 de la madrugada del domingo 29 de octubre desde Casares y está prevista la llegada a la Verja a las 18.00 horas. Los participantes podrán optar entre realizar el recorrido completo o volverse tras finalizar el primer tramo de 15,8 Kilómetros desde Secadero,  o el segundo de 39,8 kilómetros desde El Toril en San Roque. Desde el Ayuntamiento de Casares se va a disponer autobuses  al final de cada tramo para que los senderistas puedan regresar a Casares. Las inscripciones son gratuitas para los adscritos a la  Federación de Senderismo y tiene un coste de 4 euros para no federados que serán para gastos del seguro. Pueden realizarse en la Casa Natal de Blas Infante o a través del correo electrónico turismo@casares.es presentando  justificante de pago en la cuenta del Ayuntamiento de Casares (3058  0773  41 2810829298) o adjuntado licencia federativa de senderismo. Las solicitudes pueden bajarse desde la sede electrónica de la web municipal http://casares.sedelectronica.es/board/975040b6-f59b-11de-b600-00237da12c6a/

Programa Recoveras de Casares

Esta ruta de senderismo está enmarcada en  el Homenaje a las Recoveras que se realiza en Casares el fin de semana del 28 y 29 de octubre para recuperar la historia de estas mujeres que en la posguerra se vieron obligadas a vivir del estraperlo. El programa de actividades preparado por la  Concejalía de Cultura se complementa con una jornada que tiene lugar el sábado 28 de octubre a las 18.00 horas en la Casa de la Cultura. Incluye testimonios de familiares de recoveras casareñas, la presentación del cómic “Gertrudis, la recovera” una historia contada por la casareña Ana Mora sobre su abuela Gertrudis y acompañada por los dibujos de Luis Pernía; y la presentación de la ruta de senderismo por el recorrido que hacían estas mujeres desde Casares a Gibraltar por Manuel Galán de Senderos del Mundo. Las recoveras eran madres de familia, viudas o esposas de represaliados de la Guerra Civil, que para sobrevivir se veían obligadas a hacer la recova, que no era más que aprovechar la noche para bajar productos de la sierra hasta la frontera de Gibraltar donde los vendían o los cambiaban por tabaco o por alimentos que escaseaban en el franquismo, como el chocolate, café o azúcar. El cómic “Gertrudis, la recovera” se gesta hace ocho años en un taller de género que organizaba la asociación ASPA. La casareña Ana Mora, contó entre los asistentes la historia de su abuela, Gertrudis y todos se quedaron sobrecogidos. Luis Pernía, presidente de ASPA y de la Plataforma de Ayuda a los Inmigrantes pensó que aquel relato no podía quedar solo en una charla dentro de la entidad, porque era la historia silenciada de muchas mujeres durante la posguerra y decidió contarla a través de dibujos en este cómic que el día 28 de octubre va a ser presentado en Casares.

La Ruta de las Recoveras.

La hacían mujeres viudas de la Guerra Civil. Ellas salían de madrugada desde Casares y otros pueblos de la Serranía de Ronda hasta llegar a La Línea.  Se fraguó en la postguerra y duró aproximadamente hasta 1969, año en que se cerró “la verja”. Mientras  no llegó el primer camión a Casares, las recoveras iban andando: un día para la ida, y otro para la vuelta.

La Ruta de las Recoveras es mucho más que un camino, es el sendero que forjaron decenas de huellas de pies firmes, cansados, vejados, de pies dignos de mujeres valientes. Desde siempre hemos sentido su llamada a nuestros corazones; una llamada para entregarnos el testimonio que ya habían dejado en la tierra, en las flores, en los arbustos, en los árboles, en el rumor del agua del rio que nos devuelve sus confidencias, su rabia, sus quejas, sus risas, sus palabras, su lucha.

Nosotros, humildemente, lo recogemos como un tesoro, como una parte de nuestro pasado, que ha estado ahí nutriendo la tierra, esperando el momento de alimentar también estos tiempos de acomodación, de entrega a ídolos que adolecen de humanidad, de lo esencial para el espíritu.

Recogemos ese testimonio de aquella gente, de su digna lucha para enfrentar ese tiempo oscuro de humillaciones, de injusticias y dolor para que no quede sin ser conocido y reconocido por las generaciones más jóvenes. Ellas se ganaron por mérito propio que la historia de sus vidas no quedara en el olvido. Ahora es nuestro compromiso: la juventud de Casares y, en general de quiénes hagan este camino, tienen el derecho de recibir esa herencia de dignidad.

A estas mujeres les tocó dejar todo lo que constituía su vida para huir del fascismo, y se tropezaron con él unos pocos kilómetros más allá.  Volvieron a su tierra y ya era otra tierra abonada por el odio y la sinrazón, una sinrazón y un odio que las llevaron a echarse al camino para buscar un porvenir para sus criaturas.

A las recoveras de Casares, de la Serranía de Ronda, de tantos rincones de Andalucía, se les arrebató todo: desde sus máquinas de coser, con las que cosían la ropa de los suyos y contribuían a la economía familiar, hasta la vida de sus seres queridos, maridos fusilados, hijos con el futuro secuestrado.

Fueron exiliadas de sus vidas: les arrancaron la paz del alma para siempre, pero no pudieron con su dignidad. Así, cuando volvían de Gibraltar y llegaban por fin a sus humildes hogares, después de dos días o más sin ver a su familia, aún reservaban un tributo que dar al guardia civil de turno que vendría a “pedirles” que fueran al baile del Kiosko. Una petición que sólo admitía un sí o una prenda: un paquete de café, un cartucho de tabaco, lo mejor del extraperlo para el “vencedor”.

Fueron mujeres –también hubo hombres- valientes, dignas, esforzadas, irónicas, alegres, luchadoras. Hoy tenemos una deuda con ellas y con este camino, uno de los más hermosos de nuestra provincia. Pero no es una deuda que ellas pensaran siquiera cobrarse alguna vez, sino más bien que necesitamos pagar. Porque no es un pago a ellas, sino que es un pago a su legado, al testimonio de sus vidas, de su lucha pacífica, serena, de hora en hora, de día a día, contra la ignominia y la soberbia de unos vencedores que tenían que recurrir a misa diaria para acallar sus conciencias.

Muchos tramos de las diferentes rutas que tomaban para proteger su carga de los controles militares transcurren por espacios que aún conservan la belleza natural.

Si quien hace la ruta tiene el privilegio de recorrerla en primavera, disfrutará además del regalo que, para los sentidos y para el espíritu, constituye el descenso desde Casares hasta el río Genal por la Cañada de Las Mentiras, hasta llegar a El Secadero, en el límite con el municipio gaditano de San Roque.

¡Qué la disfruten!, pero dediquen unos minutos en ese recorrido a verse en ellas, a mirar con los ojos de las recoveras: entonces el camino cobra otra luz. Damos fe de ello.

Recordar las rutas de las recoveras es bucear relatos de caminata y luna, de la España más España donde el hambre es más hambruna, y donde las penitas sin pan son más penas, como canta Silvia Pérez Cruz  en las “Reinas del matute”.

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