Amazonía

Acción Ecológica opina Sobre la consulta y el derecho a la participación

La posibilidad de que mediante la consulta popular la población se pronuncie sobre dos temas ambientales, el Yasuní-ITT y la minería metálica, puede entenderse como el reconocimiento de que los problemas que afectan a la naturaleza deben ser tratados mediante el ejercicio de la democracia y no desde la postura de unos cuantos funcionarios con pretensiones de decidir sobre ella.

Muchas comunidades y pueblos afectados por actividades mineras y petroleras están resistiendo pues conocen de los problemas que conllevan estos proyectos: la contaminación del agua, los suelos, el aire, y temen por la destrucción de sus fuentes de vida. Pero sus acciones de protesta han sido respondidas con estigmatización, represión, judicialización,  con intervenciones en el tejido social mediante estrategias de división y cooptación, o mediante la invasión y ocupación de sus territorios. Una señal de buena fe en este ámbito sería culminar el proceso de amnistías e indultos a las personas criminalizadas por sus actos de protesta en defensa de los derechos.

Es así que en los espacios de la sociedad donde se defienden los territorios y la naturaleza también han surgido iniciativas propias de participación, a través de consultas comunitarias o populares. Sin embargo, no siempre la voz de los pueblos es escuchada ni respetada. Los contundentes resultados de estas consultas a favor de los derechos y de cuidar las bases materiales para la supervivencia, en varias ocasiones han sido desvergonzadamente desconocidos, rechazados y hasta respondidos con campañas de plagio y desinformación por parte del Estado. Continuar leyendo

La petroleras chinas en Ecuador

Numerosas empresas chinas están causando estragos en el corazón de la Amazonía ecuatoriana. Andes Petroleum (bloque Tarapoa/62), Petroriental (bloques 14, 17 y 36.26% de las acciones del Oleoducto para Crudos Pesados-OCP).  Ambas empresas están formadas por un consorcio de empresas públicas CNPC y Sinopec, sin embargo, cuentan con capitales privados e incluso tienen relación con bancos americanos.  Además se encuentran en el país varias empresas prestadoras de servicios petroleros, entre éstas: BGP Ecuador, Shandong Kerui Petroleum Equipement, Hilong Oil Service and Engeneering Ecuador, CPTDC Ecuador, CNLC Ecuador Corp. Shengli Oil Field Highland Petroleum, Changqing Petroleum Exploration Bureau (CPEB).

mapaLa presencia en nuestro país de petroleras chinas inició en el año 2003, cuando la empresa CNPC (Corporación Nacional de Petróleo de China) entró a operar en el bloque 11, en la provincia de Sucumbios. Según la población de la zona la empresa ingresó, sin los respectivos permisos obligatorios y previos para realizar este tipo de actividades. De hecho, la licencia ambiental para estos trabajos la obtuvo a través de procedimientos que fueron seriamente cuestionados. CNPC realizó exploración sísmica en sitios del bloque que coinciden con áreas protegidas y afectó a más de 30.000 Ha. Algunas comunidades indígenas se quejaron de que fueron presionadas a realizar negociaciones que no les beneficiaba. CNPC operó el bloque hasta el año 2010.

En el 2012 la empresa Andes Petroleum contrató a una de las dos firmas de su consorcio, Sinopec, para realizar sísmica 3D dentro del bloque 62, que incluye territorio Siekopai. Según el testimonio de un dirigente, funcionarios de la empresa Sinopec los engañaron, pues se acercaron a ellos a pedir la autorización para ingresar al territorio a tomar unos puntos para elaborar los nuevos mapas del bloque, a lo que ellos si accedieron, sin embargo, después se enteraron que lo que habían aceptado era la realización del Estudio de Impacto Ambiental dentro del territorio Siekopai. De esta manera tramitaron la obtención de la Licencia Ambiental para la Sísmica 3D en el bloque, sin haber realizado previamente la consulta previa como lo manda la Constitución y las normas internacionales. Algunos líderes manifestaron que ninguna compañía antes, ni Petroamazonas ni la Oxy, había tratado así a los Siekopai, como lo han hecho los inversores chinos.

Es así como la empresa Sinopec ingresó a la comunidad de San Pablo de Katetsiaya en noviembre de 2012, instaló un campamento para 150 trabajadores en el Centro de Interpretación Cultural, que permaneció hasta marzo del 2013. Las mujeres de la comunidad brindaban servicios de cocina y lavandería al campamento. Antes de que se levante el campamento, algunos miembros de la comunidad de San Pablo hicieron graves denuncias en contra de los trabajadores y funcionarios de la empresa, la información hablaba de delitos sexuales: abuso, agresión, atentado al pudor y acoso. A su vez, Andes Petroleum permanentemente ha sido denunciada por no respetar los derechos laborales de sus trabajadores en el bloque 62 en Sucumbíos. Continuar leyendo

La justicia falló en contra de los demandantes por contaminación en la Amazonía ecuatoriana

A los pobladores de Pacayacu, en Sucumbíos, solo les queda la esperanza que la justicia internacional falle a su favor en una demanda por contaminación ambiental contra Petroamazonas. El juicio lo perdieron en su propio país, pero subsisten sus testimonios sobre el absurdo de sobrevivir a la pobreza y a la contaminación. Pacayacu es una de la zonas en las que esta trabajando nuestro socio Clínica Ambiental.

La huella de Petroamazonas presente en la Amazonía norte (Vídeo)

Compartimos este vídeo de Acción Ecológica, nuestra asociación-hermana en Ecuador, sobre los efectos de la contaminación que provoca la explotación petrolera en la zona de Sucumbios. ASPA lleva desde 2008 apoyando el trabajo de la Clínica Ambiental de reparación del tejido social y ambiental en sociecosistemas afectados por entividades extractivas.

S7300299La historia de la contaminación que provoca la explotación petrolera no es nueva para el Ecuador, ni lo es tampoco para los campesinos que, invitados por el IERAC, llegaron en la década del 70 a colonizar la Amazonía del país con la promesa de encontrar un mejor futuro para sus familias.

Estas personas más temprano que tarde vieron que la actividad petrolera poco a poco empezó a tomar sus tierras y territorios, con el beneplácito de un estado permisivo que hizo de la vista gorda cuando debía juzgar los abusos y el descuido de las empresas que operaban en las zonas donde los campesinos tenían sus cultivos.

El caso de la Asociación de Campesinos Nuevo Amanecer es el ejemplo más claro de la inoperancia del estado en relación con la actividad petrolera y sus efectos.

En la década de los 70, la estatal petrolera CEPE inició la explotación petrolera en los campos Cuyabeno y Sansahuari, ubicados al noreste de la provincia de Sucumbíos, en el cantón Putumayo, la explotación de estos campos fue posteriormente asumida por Petroecuador y en la actualidad está en manos de la estatal Petroamazonas.

Estos pozos, explotados únicamente por empresas petroleras estatales han generado daños ambientales, sociales y afectaciones a la salud de los pobladores irremediables e innegables en la actualidad. En el año 1996, Acción Ecológica realizó un informe de monitoreo para saber la situación ambiental en esta zona del Ecuador, concluyendo que en ese entonces la forma de operación no garantizaba un medio ambiente sano y que era un atentado a la salud de las poblaciones cercanas. Hoy, quince años después, la situación es exactamente la misma. Piscinas con desechos petroleros enterradas que siguen contaminando las fuentes de agua subterráneas de las que dependen los campesinos de la zona, proyectos productivos que no pueden desarrollarse por la contaminación petrolera y el ganado que muere por beber agua contaminada en las fuentes de agua cercanas a estos pozos.

Ante la evidencia que hoy es innegable, Petroamazonas ofreció a los moradores de la zona proyectos de compensación, que incluían letrinas, pozos de agua, tanques elevados; sin embargo esta oferta no fue cumplida y hasta la fecha apenas se han construido las letrinas y no para todas las familias, ya que se excluía de este convenio a aquellas que presentaron querellas judiciales contra la petrolera en las que exigían una remediación total de la zona.

En este video, ustedes podrán escuchar el testimonio de los campesinos que llegaron a la amazonía con la promesa de un nuevo futuro y que al contrario se encontraron con la explotación petrolera que no les ha traído sino contaminación, enfermedades, exclusión y pobreza.

Original publicado por la Agencia Ecologista de Noticias Tegantai

ASPA apoya a las victimas de Texaco en la Amazonía ecuatoriana

El pasado 22 de abril mantuvimos un encuentro, junto a otros colectivos sociales de Córdoba, con Convivencia y Solidaridad Internacional y tuvimos la oportunidad de escuchar a Don Pablo Fajardo, abogado de los indígenas y a Doña Gladys Huanca Jima representante de los indígenas ecuatorianos, quienes nos explicaron cómo 30.000 amazonios ecuatorianos acudieron a la justicia contra la multinacional estadounidense Chevron-Texaco, y después de 20 años, todas las instancias judiciales de Ecuador han fallado a su favor.

TEXACOEntre los años 1964 a 1990, la empresa estadounidense Texaco (consorcio que Chevron adquirió en el año 2001), perforó y operó 365 pozos de petróleo en la zona, abriendo, para ello 880 fosas, en el terreno sin ningún tipo de recubrimiento o impermeabilización. En dichas fosas arrojó residuos de todo tipo, -principalmente petróleo crudo, lodos de perforación y aguas tóxicas- que causaron daños ambientales inconmensurables y deterioraron la calidad de vida de los miembros de las comunidades locales, incluso según varios estudios de salud pública, se ha incrementado considerablemente los casos de cáncer, niños con leucemia y abortos espontáneos en la zona. El proceso de explotación petrolera realizada no siguió las elementales normas técnicas, ni tampoco utilizó la tecnología necesaria, que se encontraba disponible por entonces y que fue empleada, por la misma empresa, en otros países.

Se calcula que se vertieron aproximadamente 80.000 toneladas de residuos tóxicos en la selva amazónica ecuatoriana, uno de los lugares con mayor biodiversidad del planeta. El daño causado supone deterioro ambiental, contaminación en las fuentes de agua, así como muerte de la flora y de la fauna aledañas. Por estos daños ambientales y por las afectaciones a más de 30.000 personas pertenecientes a varias comunidades amazónicas, la empresa fue sentenciada judicialmente.

La empresa norteamericana Chevron Corporation, antes Texaco, ha evitado cumplir con lo ordenado en sentencia y en vez de cumplir con la ley y respetar la institucionalidad del Derecho, ha levantado una millonaria campaña contra las poblaciones afectadas, llegando incluso a dirigir sus ataques contra el Estado ecuatoriano, negándose a reconocer su responsabilidad. Continuar leyendo