Gaza

Omar Barghouti: el hombre detrás del movimiento BDS

A medida que crece el movimiento de boicot, desinversión y sanciones, su co-fundador, Omar Barghouti, se ha convertido en blanco de la satanización israelí. Rami Younis, de +972 Magazine, se sentó con él para discutir sobre los objetivos del BDS, sus éxitos recientes y las frecuentes acusaciones de que el movimiento es antisemita.

56755aOmar Barghouti es en este momento uno de los nombres más denostados en los círculos del gobierno israelí y sus aliados. Los funcionarios han calificado a este activista de derechos humanos palestino y líder del movimiento BDS –que él ayudó a fundar hace una década- como una amenaza al Estado de Israel. ¿Qué tan grande es esa amenaza? Bueno, apenas la semana pasada el periódico de más venta en el país, Yedioth Ahronot, publicó un artículo sobre él en primera página, apodándolo “el Explosivo Omar”. Y si él y el movimiento de boicot le están provocando un ataque de pánico a los políticos y a los medios israelíes, uno solo puede concluir que están haciendo las cosas bien.

Sin embargo Barghouti (51) se rehúsa a responder a sus acusadores, porque mantiene un boicot a la prensa israelí. Aceptó dar esta inusual entrevista debido a mi identidad palestina y a condición de que primero se publicara en árabe en el sitio palestino Bokra, además de publicarse aquí en inglés y en hebreo en Local Call, donde yo blogueo. Antisionismo trilingüe unitario en su máxima expresión, se podría decir.

Barghouti explica su decisión de no hablar con los medios israelíes y la lógica del llamado más general al boicot, la desinversión y las sanciones a Israel en su conjunto: “En cualquier otra situación de opresión prolongada, los grupos de derechos humanos piden medidas punitivas contra el Estado y sus instituciones, no solo contra un sector del Estado que es directamente responsable de la injusticia. Nadie pidió que se prohibiera los productos de compañías ubicadas en Darfur en respuesta a los crímenes de guerra cometidos por Sudán: la medida se planteó para Sudán como país.

“Como dijo una vez el arzobispo Desmond Tutu: en Occidente ponen a Israel en un pedestal y lo tratan como si estuviera por encima del derecho internacional. El BDS busca terminar con esta excepcionalidad y su impunidad criminal. Israel debe ser tratado como cualquier otro país que comete crímenes igualmente escandalosos.”

El movimiento BDS se puso en marcha el 9 de julio de 2005, cuando una amplia alianza de más de 170 organizaciones sociales y de base, sindicatos, ONGs, partidos políticos y redes de refugiados palestinos hicieron llamamiento abierto al boicot, dirigido a las organizaciones de la sociedad civil internacional y a las personas de conciencia. Llamaban a “imponer amplios boicots e implementar iniciativas de desinversión contra Israel, similares a las aplicadas contra Sudáfrica en la era del apartheid”, dice Barghouti. “Hoy, el movimiento global de BDS es liderado por la mayor coalición de la sociedad palestina: el Comité Nacional de BDS” [BNC por sus siglas en inglés].

El movimiento BDS exige: el fin de la ocupación de los territorios palestinos y árabes desde 1967, incluyendo el desmantelamiento del muro y las colonias; el fin del sistema de discriminación racial contra las y los palestinos con ciudadanía israelí; y respetar el derecho fundamental –reconocido por la ONU- de las y los refugiados palestinos de retornar a su tierra.

“Estos tres derechos básicos corresponden a los tres principales componentes del pueblo palestino: los que están en la Franja de Gaza y Cisjordania (incluyendo Jerusalén Este); las que están en el territorio de 1948 y viven bajo el apartheid israelí, y los que están en el exilio”, dice Barghouti. Él sostiene que cualquiera que sea la forma que adopte la solución política al conflicto, debe basarse en estos tres principios.

La herramienta que esas 170 organizaciones de la sociedad civil palestina eligieron para reclamar esos derechos y luchar contra la ocupación israelí se apoya enteramente en el discurso de los derechos humanos y en la acción noviolenta –en oposición a la violencia de la ocupación. Al menos por esa razón es importante escuchar y entender lo que Barghouti tiene para decir. Continuar leyendo

Boletín de Sur a Sur, nº 63: Gaza en el corazón

Era junio de 2014 y en aquella gran operación militar con la que Israel atacó a Gaza recordamos que fue un desastre humanitario.

En esas fechas recordamos con Amnistía Internacional que Israel atacó a casas llenas de familias, en Gaza, sin ningún pudor.

En esos días recordamos que la reconstrucción de Gaza podría durar 20 años si sigue sometida al bloqueo impuesto por Israel.

En aquellos días dijimos que el 80% de los muertos en Gaza eran civiles, según la ONU.

nic3b1a-gazaPues bien, ahora nos llega la noticia con los testimonios de más de sesenta oficiales y soldados que confirman que Israel causó una indiscriminada matanza de palestinos civiles y una destrucción desproporcionada durante la operación Margen Protector del verano pasado contra la Franja de Gaza, cuando murieron más de 2.100 palestinos y resultaron heridos casi once mil, en su inmensa mayoría civiles. Los testimonios los recoge la ONG israelí Rompiendo el Silencio (RS), integrada por oficiales y soldados en servicio o en la reserva que se pronuncian contra la ocupación de Cisjordania y Gaza. El 25% de los testimonios corresponde a oficiales hasta el grado de comandante, mientras que el resto son de suboficiales y soldados. Sus declaraciones “se han investigado meticulosamente para garantizar su veracidad”, ha dicho RS.

El abogado israelí Michael Sfard, consejero legal de RS, considera que el informe “suscita serias preocupaciones por la violación sistemática y no accidental de principios claves de las leyes de la guerra, que se han establecido precisamente para evitar lo que ocurrió en la Franja de Gaza: la matanza masiva de civiles y una vasta e indiscriminada destrucción de edificios civiles y de barrios”. El director de RS, Yuli Novak, no es menos contundente. “Mediante estos testimonios nos enteramos de que existe un amplio fracaso ético en las normas de combate del ejército, y de que este fracaso se origina en lo más alto de la cadena de mando y no es simplemente el resultado de “algunas manzanas podridas”.

La ONG denuncia que las normas de combate que recibieron los soldados que participaron en la operación eran “las más permisivas que jamás se han oído”, lo que explica el elevado número de víctimas, así como la destrucción de millares de viviendas durante los meses de julio y agosto de 2014. Muchos de los soldados entrevistados afirman que las órdenes eran disparar a matar a cualquier persona. El informe aparece cuando la fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), Fatou Bensouda, está considerando la posibilidad de abrir una investigación sobre presuntos crímenes de guerra cometidos por Israel en los territorios palestinos ocupados a partir de junio de 2014, o sea poco antes de que Israel desencadenara los ataques contra Gaza. La fiscal de la CPI declaró recientemente al diario Haaretz que en el caso de abrir la investigación, lo que aún no se ha decidido, la fiscalía podría investigar a soldados y oficiales de bajo rango con el fin de utilizar sus testimonios “contra quienes son más responsables”, es decir contra los jefes militares y los dirigentes políticos que autorizaron la operación. A la insistencia del periodista sobre si la CPI investigará a oficiales israelíes de rango bajo y medio, Bensouda respondió: “Si se abre una investigación en una situación dada, mi oficina se guiará por una política de investigar y perseguir a quienes tengan mayor responsabilidad en la ejecución de crímenes masivos”.

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