Grecia

Boletín de Sur a Sur, nº 70: Europa cerrada

No vale decir que es una inmigración ilegal, irregular, económica, para deslegitimar sus derechos de asilo. No vale acusar a las “mafias” del tráfico de seres humanos. No vale culpar a sus países de origen por la pobreza y el hambre de que huyen. El Frontex y Acnur, dos organismos internacionales que están ahí, sobre el terreno, lo han dicho muy claro: la inmensa mayoría de los más de doscientos cincuenta mil inmigrantes llegados a las costas europeas, tienen derecho de CN_9QfYXAAEEv6oasilo porque huyen de conflictos como el de Siria, Afganistán, Irak o Eritrea. Grecia, el país quebrado de la UE, ha recibido en sus costas a más de la mitad de estos ciudadanos sin patria. Precisamente poniendo el énfasis en este país, conviene poner sobre el papel que la aceleración de los desembarcos en Grecia aumentó en un 750% entre el 1 de enero al 31 de julio con respecto al año pasado. Solamente en julio llegaron 50.000, sobre todo de Afganistán, Irak y Siria. Los habitantes de las pequeñas islas griegas de Lesbos, Quios, Kos, Samos o Leros, no tienen capacidad para acoger a tantas personas, les falta comida, techo, y unas mínimas condiciones higiénicas para acoger a tantas personas. Ciertamente llevan clamando a sus socios de la UE una solución compartida ante ese drama humanitario. Pero Europa se hace la sorda, mira a otro lado.

Y, para vergüenza y oprobio, entre los más insolidarios, el que más excusas ha puesto para no admitir ni siquiera un cupo mínimo, es el Gobierno español. Alega que aquí ya no se cabe, que el paro nos desborda, y hacen declaraciones tan sonrojantes como la del ministro Fernández, responsable de Interior, que pidió a los europeos indignados que facilitaran sus domicilios para enviarles inmigrantes a sus casas. Y eso sabiendo de primera mano que España es el país que más recortes ha hecho en ayuda al subdesarrollo de toda la OCDE.

La europea es una sociedad envejecida, sin el suficiente relevo generacional. La emigración no ha hecho más que aportar riqueza, fuerza de trabajo, precisamente en aquellos cometidos que ya no realicen los nacionales. El cuidado de los niños y los ancianos está en manos de jóvenes venidos de otros países que con sus aportaciones a las arcas de la Seguridad Social contribuyen, también, al pago de las pensiones. Y, además, son fundamentales en el rejuvenecimiento de los países … (PARA LEER EL BOLETIN COMPLETO PINCHA EN ESTE ENLACE)

Además del artículo “Europa Cerrada” hemos incluido dentro del apartado “Actividades de ASPA”:

  •  ASPA con las personas refugiadas
  •  Proyecto de cooperación internacional: “Mujeres, campesinos e indígenas productivas/es agroecológicos, comercializando en la Amazonía norte ecuatoriana”

Alemania como problema

El mayor problema de Europa no es Grecia. Es Alemania. No hace falta remitirse a aquellos años del inicio de la Primera Guerra Mundial, en los que Alemania se justificaba para poner en valor las atrocidades que cometió contra un pequeño país, Bélgica, que se negaba a colaborar con sus designios bélicos. Hoy el modo destempladamente cruel como Alemania se está vengando de un acto de desobediencia de otro pequeño país, Grecia, nos obliga a examinar la historia reciente de Europa y, a partir de ella, pensar nuestro futuro común.

No se trata de desenterrar fantasmas y menos de alentar supuestos sentimientos antigermánicos. Eso sucedió hace setenta años y las discusiones que hubo de poco valieron a los pueblos europeos (y no europeos) masacrados por una guerra cruenta. Se trata solamente de repasar las soluciones que fueron dadas al problema alemán después de la Segunda Guerra Mundial, de analizar sus límites e imaginar otras soluciones posibles. Además nuestro enfoque de la cuestión europea es desde la Europa de los pueblos, por tanto no es el pueblo alemán a quien nos referimos, sino a sus gobernantes.

30120151768Y aquí viene a colación un artículo publicado recientemente en el Diario Público (25 de julio) que ilustra esta cuestión.

El problema alemán siempre fue el de ser demasiado grande para Europa y demasiado pequeño para el mundo. Por un lado, el expansionismo de los imperios alemán y austro-húngaro; por otro, una de las más pequeñas potencias coloniales europeas, con un corto período colonialista (1884-1919), y sin dejar siquiera la lengua alemana entre los colonizados, al contrario de lo que sucedió con las otras potencias europeas. Para no hablar de la guerra franco-prusiana (1870-1871), dominada por el deseo de Bismarck de unificar Alemania bajo la égida de Prusia y por el temor de Francia de que el resultado fuese un excesivo dominio alemán sobre Europa, la arrogancia bélica de Alemania en las dos guerras mundiales del siglo XX causó una devastación sin precedentes. Sólo en la Segunda Gran Guerra murieron 60 millones de personas, el tres por ciento de la población mundial de entonces. En 1945, la solución encontrada para contener el problema alemán fue la división de Alemania: una parte bajo control soviético y otra bajo control occidental. Esta solución fue eficaz mientras duró la Guerra Fría. Con la caída del Muro de Berlín (1989) y la subsecuente reunificación alemana hubo que encontrar otra solución.

Debe notarse que la reunificación alemana no fue diseñada como un nuevo Estado (como muchos demócratas de Alemania Oriental querían), sino como una ampliación de Alemania Occidental. Ello condujo a pensar que la solución estaba finalmente dada desde que en 1957 se creara la Comunidad Económica Europea (más tarde Unión Europea), con la participación de Alemania Occidental y con el objetivo, entre otros, de contener el extremo nacionalismo alemán. La verdad es que esta solución funcionaba “automáticamente” en tanto Alemania estuviese dividida. Después de la reunificación, tal solución dependería de la autocontención de Alemania. Esta autocontención fue durante los últimos veinticinco años el tercer pilar de la construcción europea, siendo los otros dos el consenso en las decisiones y la progresiva convergencia entre los países europeos. El modo como fue siendo “profundizada” la UE reveló que los dos primeros pilares estaban cediendo y que la creación del euro dio un golpe final en el pilar de convergencia. La importancia trascedente de la crisis griega es la de revelar que el tercer pilar también colapsó. Continuar leyendo

Boletín de Sur a Sur, nº 67: Y de Grecia emanó la democracia

89100621_a11063ca7dUna vez más, segunda en este año, Grecia nos muestra el camino de la verdadera Democracia. La deriva autoritaria impuesta por los mercados ha encontrado un obstáculo de primer orden en un pequeño país, insignificante por su economía, pero imprescindible por su aportación a la Historia. Las Autoridades, antes llamadas Troika, habían pensado sacrificar un país, a todo un pueblo, para dar ejemplo, escarmentar a los insurrectos. ¿Qué pensar? Stiglitz, premio Nobel de Economía decía en un reciente artículo: “Los líderes europeos atacan la democracia griega sin entender que los planes de la Troika han fracasado” y enfatiza que “Europa ataca a la democracia griega porque la verdadera naturaleza de la disputa sobre la deuda es mucho más sobre el poder y la democracia que sobre el dinero y la economía”.

Por tanto desde los movimientos sociales y las ONGs nos tenemos que unir a la fiesta del pueblo griego para celebrar la victoria del NO en el referendum. Un referendum que puede convertirse en un episodio que cambie Europa. Un toque de atención para el proyecto europeo si no quiere ahogar su legitimidad en los países que más han sufrido la crisis. Y en este sentido vienen a colación algunas reflexiones como las que hace el periodista Alberto Sicilia desde Atenas, y que fueron publicadas en Diario Público el 6 de julio. (PARA SEGUIR LEYENDO EL ARTÍCULO PINCHA EN ESTE ENLACE)

Varufakis

En Grecia, Tsipras, obligado por el principio-yugo de realidad, está haciendo lo que Europa le ha dictado, aun a costa de hacer trizas su partido Siryza y perder dignidad ante sus conciudadanos. Luis García Montero, en este artículo de InfoLibre, nos descubre por qué Varufakis fue rechazado por la cumbre de Europa como la peste. No por pedir demasiado para Grecia, sino por querer analizar a fondo el sistema suicida que rige en Europa. Por ser un político-ciudadano.

MinotauroGlobal_150ppp-450x701El dinero manda, nos convierte a los seres humanos en mercancía y a nuestros derechos civiles en negocio. Se privatizan la sanidad, la educación, el agua, la información, los servicios de limpieza, las cárceles… Y, sobre todo, se privatiza la política. Sí, se privatiza un partido político igual que un hospital o un colegio.

Los partidos políticos que diseñaron la arquitectura de Europa trabajaban como organizaciones privatizadas al servicio de la banca y las multinacionales. El horizonte fue la cultura neoliberal y su trampa íntima: no se trataba de desmantelar el Estado, sino de concebir un Estado al servicio del dinero. Más que desregulación, hay una ingeniería política y social capaz de convertir en deuda pública las pérdidas privadas de los bancos y de la economía especulativa.

Los acreedores han sustituido así a los políticos en la toma de decisiones, un proceso puesto en evidencia hasta la saciedad en la crisis griega. En vez de preocuparse por la gente (sus salarios, sus pensiones, su hambre, su dignidad, su desempleo), los acreedores se empeñan no ya en cobrarlo todo –porque hay deudas que no se pueden cobrar enteras–, sino en que no se rompan las reglas de juego que han provocado sus ganancias, la deuda, el desempleo, el hambre y el maltrato de la gente.
El comportamiento de los políticos-banqueros y de la prensa-banquera durante el referéndum griego ha sido un espectáculo indecente. En nombre de la solución económica de un problema grave han intentado, a base de calumnias y amenazas, devolverle el poder a los mismos partidos tradicionales que contribuyeron a crear la situación crítica (por seguir los mandatos del BCE y del FMI) y derribar al Gobierno elegido por los ciudadanos para resolver sus problemas.

La lección importante del dinero, claro está, es que los ciudadanos no tienen derecho a resolver a través de la política sus problemas. Las urnas son un peligro. El comportamiento de las instituciones europeas se mueve así en el oleaje de la cultura neoliberal dominante que desacredita la política. Le compramos con facilidad su cultura al enemigo cuando decretamos el fin de la política, las listas electorales sin políticos, la corrupción de todos los políticos, el todos son iguales, porque esa dinámica sólo sirve para dejarle las manos libres al dinero. Como advirtió Antonio Machado hace muchos años, conviene cuidarse de quien aconseja que no nos metamos en política, porque eso significa que quiere hacer la política sin nosotros. Continuar leyendo

La antieuropa

“Europa no habla griego, que habla gringo”. Este viejo verso de J. Bergamín viene hoy como anillo al dedo. Gringo es la palabra que sirvió para designar lo peor de EEUU, cuando se corrompió el primitivo e ilusionante “sueño americano” convirtiéndose en sueño imperialista.

Que Europa renunciara a explicitar sus “raíces cristianas” podía ser comprensible por respeto a la pluralidad. Lo terrible es que, con esa renuncia aparentemente laica, Europa ha abandonado sus raíces europeas. La “libertad-igualdad-fraternidad” se ha convertido en otra troika llena de “pes”: “Propiedad-Prisas-Pensamiento único”.

grecia_560x280-685x342La única libertad es la que da el dinero. Ese enriquecimiento buscado cuanto antes y a toda velocidad, es lógico que aniquile toda igualdad. Y, para defender esa doble meta, un pensamiento único económico que amordaza todas las diversidades asesinando cualquier atisbo de fraternidad. El mejor ejemplo de ello es la conducta de Europa con Grecia, que economistas de la talla de Vicenç Navarro califican de “terrorismo financiero”. La Antieuropa.

Grandes economistas del momento (Krugman, Stiglitz, Piketty o, en España, V. Navarro y Torres-López) sostienen que el problema de Grecia es más político que económico. Algo de eso sugiere este dato poco publicado: entre tantos recortes impuestos a Grecia, nunca se le pidió una reducción del gasto militar (excesivo además en aquel país). ¡Parecía elemental! Pero resulta que Alemania y Francia son los mayores vendedores de armas a Grecia… Syriza ha sido el primero en hacer esa propuesta, enemistándose así con los militares griegos. ¡Qué curioso!

El problema es político no económico. Y creo que se reduce a este dilema: por un lado, Europa no quiere que Grecia salga del euro: no por razones de solidaridad, sino porque eso daría la razón a quienes criticaron, como precipitada y economicista, la creación de la moneda única antes de tiempo. Por el otro lado, Europa no puede tolerar que posturas contrarias a esa política de “austeridad para los más pobres” y sin poder devaluar la propia moneda, acaben triunfando y dejen en evidencia todos estos años de dictadura financiera, donde otros gobiernos dóciles revestían su cobardía de obediencia (como en las peleas de niños en los colegios)…

Este es el problema europeo: político más que económico. Syriza no puede triunfar de ningún modo, porque eso sacaría los colores a ocho años de neoliberalismo cruel. Por tanto, es necesario desacreditarlo y humillarlo, negando incluso voz y espacio a tantos que piensan como ellos y sustituyendo toda argumentación por esos calificativos de “ligereza”, “irresponsabilidad”,… tan bien sonantes como mal aplicados. Por otro lado, si Grecia sale del euro, habrá de parecer que es puramente una absurda decisión suya, contraria a la voluntad europea. De ahí la bajeza moral del señor Junker proclamando que el referendum convocado por Syriza era para salir o quedarse en el euro. ¡Por favor! Continuar leyendo

El Foro Social Mundial vuelve a Túnez

Por segundo año consecutivo el Foro Social Mundial (FSM) se celebra en Túnez, después de una exitosa primera vez en marzo de 2013 se ha decidido repetir el emplazamiento del FSM debido a la complicada situación de la región del Magreb Mashreq, como una forma de apoyar a los movimientos populares que protagonizaron la llamada ‘Primavera Árabe’.

tunis-35323772La situación de Túnez y del conjunto de la región es muy distinta a la primavera del 2011, donde el movimiento popular tunecino protagonizó una revolución contra la dictadura de Ben Ali y abanderó un movimiento democrático que contagió a todos los países de la región. Las esperanzas de cambio y de democratización de la política y de la economía se han ahogado en sangre con golpes de estado en diversos países y la profusión de grupos ‘Yihadistas’, como el Estado Islámico que la semana pasada protagonizó un atentado en el parlamento, en la víspera del FSM. Las movilizaciones populares en Túnez los días posteriores a la derrota de la dictadura de Ben Ali supusieron el nacimiento de un vigoroso movimiento popular que no solo derrotó a la dictadura, sino que también desarrolló interesantes aunque cortas experiencias de autogestión en fábricas y municipios. Túnez es el único de los países de su entorno que ha conseguido al menos realizar una asamblea constituyente y mantener una democracia formal, en el que el Frente Popular tiene 15 diputados y diputadas que conjuntamente, con el principal sindicato la UGTT, suponen una importante palanca de cambio en la construcción de un Túnez que recupere el impulso revolucionario de la primavera del 2011. Continuar leyendo

Boletín de Sur a Sur, nº 57: La deuda griega, un riesgo que cambió de manos y se hizo público

uentitledLo sucedido con la deuda pública griega es, a todas luces, el paradigma de cómo hacer que los ciudadanos acaben pagando los riesgos asumidos por una banca que, desde el principio, sabe que no va a perder. Así se desprende del informe de la Fundación por la Europa de los Ciudadanos, de Izquierda Unida, realizado por los economistas Carlos Martínez y Eduardo Garzón. En el documento titulado “Cronología de la deuda pública Griega: la banca siempre gana” hacen un repaso de la cuantía y los acreedores de la misma desde antes del inicio de la crisis hasta la actualidad, poniendo de manifiesto que una deuda del sector privado ha acabado en manos de todos los Estados miembros de la Unión Europea.

Antes de 2008, la deuda helena ya superaba en más de 30 puntos sobre el PIB la media europea, pero poco importaba eso a las agencias de calificación, que seguían despachando confianza en la solvencia de un Estado de la UE que, como se descubrió posteriormente, tenía sus cuentas falseadas por las argucias del banco de inversión estadounidense Goldman Sachs (cuya sección europea fue presidida hasta el 2006 por Mario Draghi, actual presidente del Banco Central Europeo). Con una prima de riesgo baja, los bancos griegos podían hacer negocio con la deuda soberana, pero también querían parte del pastel los franceses y los alemanes. Así, del total de la deuda a finales de 2008, los acreedores griegos detentaban el 22%, frente al 20,3% que poseían los franceses y al 11,7% de los alemanes.

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