Luis Pernía Ibañez

El cura obrero de la cooperación a jornada completa

El activismo de Luis Pernía se remonta a cuando era fraile y jornalero. Lo desplegó en 1975 desde Tiro de Pichón por la Málaga del aluvión de gentes del campo asomada al cambio. Desde los 90 está con el resto de inmigrantes del mundo

Artículo, con “retoques”, de José Vicente Artorga publicado el 5 de noviembre de 2017 en DIARIO SUR

Pintor de rótulos, jornalero en la marisma, porteador de sacos, auxiliar de psiquiatría y finalmente enfermero. Las batallas laborales durante cuarenta años de este franciscano para llevar su propio pan a casa acabaron hace diez como sanitario en el centro de diálisis de Carlos Haya, el empleo donde cotizó más tiempo esa satisfacción tan suya por ayudar a los demás. Después de guardar la bata sigue en activo como donante de experiencias solidarias, sobre todo con esos inmigrantes del mundo que ahora son más del 12 por ciento del censo de vecinos de Segalerva-Molinillo, un barrio donde «es muy difícil que la gente pueda pensar más allá del día a día, como pasa en África». Allí tiene su sede ASPA (Asociación Andaluza por la Solidaridad y la Paz), la primera ONG de cooperación que creó con otros hace 30 años. Fue después de que la democracia reclutara a sindicatos y partidos a gran parte de la izquierda más activa. Algunos se quedaron con ganas de más cambio miraron fuera y una parte abrazó utopías en el fuego cruzado de las dictaduras: Nicaragua, El Salvador, Guatemala. Finales de los 80. Aquel comité de Solidaridad con Centroamérica de Málaga se convirtió en ASPA, que en las dos últimas décadas actúa con mirada de 360º también en la batalla doméstica en torno a la inmigración y la aceptación del diferente. Ahora acaba de arrancar un programa para que más de 3.000 escolares conozcan la historia con inmigrantes que les cuentan la suya en las aulas. Para este año del 30.º aniversario, Luis Pernía también ha escrito y dibujado, ‘Gertrudis, la recovera’, un cómic homenaje a aquellas perdedoras de la guerra que sacaban adelante su casa con caminatas de 50 kilómetros entre Casares y el campo de Gibraltar. Ese cómic es su aportación a esa memoria histórica que en su casa fue tabú de doble filo. Luis fue niño de posguerra, el mayor de cuatro. Pasaron estrecheces, pero no hambre. Cada domingo, un pobre del hospicio se sentaba con ellos a comer. Sus padres le animaban a pintar, «y yo dibujaba al cura, que es algo fácil para un niño». Después no hubo llamada mística para su futuro. «Como mis amigos del pueblo se fueron al seminario, yo también me fui. No hubo ningún camino de Damasco ni caída del caballo. Fue así de simple», sintetiza las razones de aquella ruta tan habitual en la España de los 50 de meterse en el seminario para poder estudiar. El hábito en su caso no ha hecho a este monje nacido en la aldea burgalesa de Mahamud y apenas lo ha usado para cubrirse. «Mis convicciones religiosas son ya a estas alturas de mi vida más humanas que otra cosa», asegura sobre su condición de religioso -tres años de teología y cuatro de filosofía- que no entiende la vida sin los ‘vasos comunicantes’ de la solidaridad. «En un anciano de Cochabamba y en otro que te cuenta su vida en su cabaña en Ruanda, ves las mismas cosas que te contaba tu abuelo», ilustra su empatía sin fronteras y ese afán por compartir sin el que no le ve sentido a la vida. Continuar leyendo

Luís Pernía premio a la Defensa de los Valores Humanos de la FSU

El patrono de la Fundación Social Universal, Francisco Casero, junto con el coordinador de la entidad, Juan Manuel Márquez, han dado a conocer los nombres de los dos galardonados con los premios de la entidad de este año.

528916_109293369203455_351402634_nMontilla, 09 de junio de 2016. El patronato de la Fundación Social Universal acordó premiar en esta edición a Luis Pernía Ibáñez y a Alfonso Molina Dorado en las modalidades de Defensa de los Valores Humanos y Defensa del Medio Ambiente respectivamente.

A Luis Pernía, actualmente presidente de la Asociación Andaluza por la Solidaridad y la Paz (ASPA), se le reconoce su compromiso social por causas tan justas como la lucha contra la pobreza y la guerra o la solidaridad con la población inmigrante y refugiada. Por su parte, Alfonso Molina, setentagenario hortelano cordobés, se le premia su labor en la conservación y divulgación de la biodiversidad agrícola de nuestros cultivos. La Fundación Social Universal reconoce en ambos premiados los valores que dieron origen a estos galardones; valores como justicia, paz, igualdad, participación y sostenibilidad.

Luis Pernía, aunque natural de un pueblo de Burgos (Mahamud), se ha formado y trabajado la mayor parte de su vida en Málaga. Este licenciado en filosofía y ciencias de la educación y diplomado en fisioterapia y enfermería por la Universidad de Málaga, trabajador durante 30 años de la Unidad de Diálisis del Hospital Carlos Haya de Málaga, participó muy activamente en el movimiento sindical de los años sesenta y formó parte de esos primeros curas obreros que quedaron cautivados con las directrices del Concilio Vaticano II y su opción preferencial por los pobres.

En 1978 funda el Comité de Solidaridad con Centroamérica y, casi diez años más tarde, junto con otro grupo de voluntarios, crea la primera ONG andaluza con fines de cooperación con Latinoamérica y África, la Asociación ASPA, de la que actualmente es presidente. En estos casi 30 años de historia han acompañado y apoyado, mediante proyectos de cooperación internacional y/o campañas de sensibilización en Andalucía a comunidades y colectivos sociales de más de 20 países, sobre todo americanos y africanos, pero también en Andalucía.

También es presidente de la Plataforma de Solidaridad con los Inmigrantes de Málaga y está presente habitualmente en las movilizaciones contra la guerra, en las marchas en favor de la solidaridad internacional  y en apoyo al pueblo palestino o saharaui,  entre otras causas. Actualmente está muy implicado en atender y denunciar la situación de la población que huye del drama de la pobreza y de la guerra, buscando asilo y refugio en Europa.

El galardonado por la Defensa de los Valores Humanos es además es una persona muy querida y reconocida por la fundación, y fiel colaborador en muchas de nuestras actividades como jurado de los premios, ponente en charlas o articulista de nuestra revista. Cuenta en su haber con reconocimientos tan importantes como el primer premio provincial de solidaridad internacional y derechos humanos de la Diputación de Málaga o el Premio Andalucía sobre Migraciones. Continuar leyendo

Un “habitante” cada cuatro segundos

Antes de que deje de ser noticia hay que hablar de un país que no conocíamos, un país grande y al que llega una persona cada cuatro segundos, al que cada día acceden 42.500 personas, que tienen que abandonar sus casas. Tiene un nombre genérico: Refugiados.

caritas-con-los-refugiados-en-libia1Efectivamente ‘el país de los refugiados’ tiene 59,5 millones de habitantes. Si se ordenasen las poblaciones por número de habitantes ocuparía el número 23. Los habitantes de este país, que no conocemos, son en su mayoría jóvenes, pues el 51% son menores de 18 años. Huyendo de la guerra tuvieron que elegir entre la maleta o la vida, y buena parte vive en innumerables campamentos provisionales e improvisados. Como botón de muestra recordar que en 2013, la UNRWA tiene registrados en los países donde opera a más de 5 millones de refugiados de Palestina, de los que casi un tercio -más de 1,4 millones- viven en 58 campamentos.

A este inmenso país no solo llegan, como se nos quiere hacer, ciudadanos de Siria y del Oriente Próximo, sino de todos los continentes, de manera especial África, donde el hambre y la guerra empujan a centenares de personas a desplazarse de sus lugares de origen.

Pero este país sólo se visibiliza y llega a nuestros hogares cuando nos presentan las imágenes demoledoras de cientos, miles de sirios, afganos o iraquíes, caminado por las vías de los trenes europeos, acampando a lo largo de las carreteras o siendo dispersados con brutalidad+ , y nos deja el estómago revuelto. Nos recuerdan fragmentos de películas que reproducen heridas de millones de europeos después de la Segunda Guerra Mundial en busca de pan, vida y paz. Ahora ocurre igual, exactamente igual.

¿Van a seguir llegando refugiados a Europa? Sí, mientras sea un territorio de estabilidad política y económica. Respecto a los refugiados sirios, van a seguir intentando cruzar las fronteras mientras continúe la guerra e incluso después.

¿Pero todas estas personas son ‘refugiadas’? No. Hay una variedad de situaciones de estas personas: 19.5 millones son propiamente ‘refugiadas’, 38.2 millones desplazas internas y 1.8 millones propiamente demandantes de asilo.

Esta variedad de situaciones determina tres tipos de soluciones: Continuar leyendo