Warsan Shire

30 años 30 poemas: “Hogar”, Warsan Shire

Warsan Shire nació en 1988 en Kenia. De padres somalíes, a la de edad de un año emigró a Gran Bretaña donde sigue viviendo. En 2013 ganó el African Poetry Prize y en 2014 fue además elegida como primera poeta joven laureada de Londres.

Su poesía está escrita desde la vulnerabilidad, desde un desnudo total. Narra la experiencia de aquel que no tiene raíces, del inmigrante, de la barbarie, de qué significa ser mujer, del dolor y la nostalgia. Son poemas sencillos que despacio, despacio, se te meten hasta el tuétano.

Puedes leer un artículo en el The New Yorker sobre su vida y obra aquí.

HOGAR

Nadie abandona su hogar a menos que su hogar sea la boca de un tiburón.

Sólo corres hacia la frontera cuando ves que toda la ciudad también lo hace.

Tus vecinos corriendo más deprisa que tú. Con aliento de sangre en sus gargantas.

El niño con el que fuiste a la escuela, que te besó hasta el vértigo detrás de la fábrica, sostiene un arma más grande que su cuerpo.

Sólo abandonas tu hogar cuando tu hogar no te permite quedarte.

Nadie deja su hogar a menos que su hogar le persiga.

Fuego bajo los pies, sangre hirviendo en el vientre.

Jamás pensaste en hacer algo así, hasta que sentiste el hierro ardiente amenazar tu cuello.

Pero incluso entonces cargaste con el himno bajo tu aliento,

rompiste tu pasaporte en los lavabos del aeropuerto,

sollozando mientras cada pedazo de papel te hacía ver que jamás volverías.

Tienes que entender que nadie sube a sus hijos a una patera

a menos que el agua sea más segura que la tierra.

Nadie abrasa las palmas de sus manos bajo los trenes, bajo los vagones.

Nadie pasa días y noches enteras en el estómago de un camión

alimentándose de hojas de periódico,

a menos que los kilómetros recorridos signifiquen algo más que un simple viaje.

Nadie se arrastra bajo las vallas, nadie quiere recibir los golpes ni dar lástima.

Nadie escoge los campos de refugiados o el dolor de que revisten tu cuerpo desnudo.

Nadie elige la prisión, pero la prisión es más segura que una ciudad en llamas.

Y un carcelero en la noche es preferible a un camión cargado de hombres.

Nadie podría soportarlo, nadie tendría agallas, nadie tendría la piel suficientemente dura.

Los “váyanse a casa, negros”, “refugiados”, “sucios inmigrantes”,

“buscadores de asilo”, “quieren robarnos lo que es nuestro”, “negros pedigüeños”,

“huelen raro”, “salvajes”, “destrozaron su país y ahora quieren destrozar el nuestro”…

¿Cómo puedes soportar las palabras, las miradas sucias?

Quizás puedas, porque esos golpes son más suaves que el dolor de un miembro arrancado.

Quizás puedas porque estas palabras son más delicadas que catorce hombres entre tus piernas.

Quizás porque los insultos son más fáciles de tragar que el escombro,

que los huesos, que tu cuerpo de niña despedazado.

Quiero irme a casa, pero mi casa es la boca de un tiburón. Mi casa es un barril de pólvora.

Y nadie dejaría su casa a menos que su casa te dijera que aprietes el paso,

que dejes atrás tus ropas, que te arrastres por el desierto, que navegues por los océanos.

“Naufraga, sálvate, pasa hambre, suplica, olvida tu orgullo, tu vida es más importante”.

Nadie deja su hogar hasta que su hogar se convierta

en una voz susurrando en tu oído diciendo: “Vete, corre lejos de mí ahora.

No sé en qué me he convertido, pero sé que cualquier lugar es más seguro que éste”

de Sur a Sur, nº 118: de criminalizar a los inmigrantes a criminalizar a las ONG. La indignidad de un Ministro del Interior

Traemos a este boletín la entrevista que ha hecho Olivia Carballar, para La Marea, al fotoperiodista Gervasio Sánchez, que ha pasado dos semanas a bordo del barco de Proactiva Open Arms. En la misma reflexiona sobre las declaraciones del ministro Juan Ignacio Zoilo contra las ONG que rescatan personas en el Mediterráneo.

El fotoperiodista Gervasio Sánchez, testigo de varias guerras alrededor del mundo, ha visto hace solo unos días, en mitad de la espesura del Mar Mediterráneo, las consecuencias de otras guerras que se siguen librando día a día. “He visto miles y miles de personas desesperadas a las que les han arrancado todo lo que tenían. Algunos suben al barco con ropas mojadas que se tienen que quitar y cambiarlas por otras prestadas. Hasta los bebés de países en guerra vienen al mundo con más pertenencias. He visto la frustración en los voluntarios cuando no se ha podido encontrar el bote de goma en medio del mar que indicaba el radar del barco. Saben que la alternativa al rescate es la muerte. He visto guardacostas libios (financiados por la Unión Europea) recoger los motores de las pateras para revenderlos en Libia. He visto la indecencia personificada en forma de organismo europeo que mira a otra parte sin ser consciente de que su pasividad podría ser un crimen de lesa humanidad”. Todas esas cosas ha visto Gervasio Sánchez durante dos semanas a bordo del barco de la ONG Proactiva Open Arms. En este tiempo, en el que fueron rescatadas miles de personas, solo ha visto, sin embargo, dos guardacostas italianas y un helicóptero.

¿Cómo explicaría al ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, todo esto que ha visto tras las declaraciones que ha realizado contra las ONG?

Le explicaría que sin el trabajo de media docena de ONG, incluida Proactiva Open Arms, el Mediterráneo sería aún más rojo con la sangre de un mayor número de muertos. Sus declaraciones son lamentables y demuestran una falta de empatía con personas que huyen de tragedias bélicas o económicas y arriesgan sus vidas por las rutas más peligrosas controladas por traficantes de seres humanos. Y ya que la Unión Europea es incapaz de cumplir con sus obligaciones como institución, por mucho premio Princesa de Asturias de la Concordia que reciba, que al menos no insulte a los trabajadores humanitarios que intentan evitar más muertes … “ (para seguir leyendo el artículo pincha en este enlace)

Además de este artículo puedes encontrar:

  • ASPA 30 años, 30 poemas de mujeres del mundo: ”Hogar” de Warsan Shire
  • Presentación del libro-comic “Gestrudis, la recovera” de nuestro compañero Luis Pernía Ibáñez, el día 26 de julio, miércoles a las 19,30 horas en Málaga.