Boletin

Andalucía - Nº 169 - junio 2019

Especial poesías sobre la inmigración.

Este poemario es una muestra del taller llevado a cabo por ASPA en la Biblioteca Pública Manual Altolaguirre para acercar el mundo de las migraciones desde la poesía. Los participantes del taller fueron personas vinculadas al Grupo 21, dirigido por Eugenia Ruiz, un colectivo de poetas y poetisas que celebran la vida desde la poesía y el encuentro; en su mayoría personas jubiladas. Están siempre en cualquier evento y abren su grupo a cualquier persona que quiera participar.
Desde ASPA hemos visto oportuno dedicar un número de nuestro Boletín De sur a sur como agradecimiento y como estímulo a que sigan poniendo la palabra al servicio de las historias de superación, que son las que llevan a cabo las personas migrantes.
169-1

Nos queda la palabra

La peor forma de cerrar los ojos es buscar pretextos para justificar nuestra ausencia del sufrimiento ajeno. Por eso, con la fuerza de la palabra, de la sola palabra, el Grupo 21 de Poesía de Málaga enfatizó en el fenómeno migratorio en un acto en la Biblioteca Pública Manuel Altolaguirre con un plantel de relatos y poemas.
En primer lugar recordando la tragedia de tantos jóvenes, mujeres y hombres, a sólo 15 kilómetros de nuestras aparentes seguridades y nuestras muchas indiferencias.
Palabras para describir a las personas migrantes como víctimas y no como competidores, depredadores o delincuentes.
Palabras que puntualizan que lo único por lo que pelean es por el derecho a vivir, a trabajar y a una vida digna.
Palabras que dicen que esta es también tierra suya, que el mundo es de todas y todos.
Buscan ser felices y como dice José Saramago “en verdad en verdad os digo que hay formas de ser feliz, que son sencillamente odiosas”. Y el propio Saramago añade: “que tire la primera piedra quien no tenga alguna macha de emigración en su árbol genealógico”.
Palabras que cuentan que el verdadero infierno empieza aquí, cuando acaba la patera y tienen que empezar a vivir en un país que les es hostil.
Como describe Manuel Alcántara “Me quedo mirando el mar y parece que nunca haya roto un plato azul… ni una vida”. Como si la repetición acumulada de su tragedia haya rebajado su intensidad y haya hecho crecer la indiferencia.
Palabras que invitan a mirar sus lágrimas, que como un velo de cristal secuestran la mirada resignada y los pensamientos de rabia y derrota.
Como filo de navaja, las palabras cortan el hielo de nuestra comodidad para hacernos ver que eran hijos del miedo y fueron recibidos por el frío.
Palabras que con Juan Goytisolo dicen que la Europa del futuro será, nos guste o no, una Europa multiétnica.
Palabras que nos invitan ser posada y lumbre y que se convierten en oración cuando mirando al mar y contemplando la patera rota y varada hacen brotar aquel sentimiento de: “Señor, acógelos, nosotros no supimos”.
Luis Pernía (Presidente de ASPA)
169-2

EL SIGLO DE LA PAZ

Que este siglo que comienza,
sea para la humanidad,
el siglo en que los pueblos
pidieron vivir en paz.
Es hora de comenzar,
hora de reflexionar.

¡Ni una gota más de sangre!
¡Ni una guerra nuclear!
¡Ni una patera más!
¡Ni que un niño muera de hambre!

A las nuevas generaciones
que a vivir ahora comienzan,
dejémosles por herencia
la paz en nuestros corazones.

Si el niño vive la paz,
el hombre luego será,
altruista, liberal,
humano, y consecuente
con la justicia social.

¿Por qué tienen que morir
aquella gente inocente?
¿Por qué tienen que venir?
¿Bajo la ley del más fuerte?

De soportar sus heridas
¡Está cansada la tierra!.
sembremos campos de paz
donde hubo campos de guerra

Desterremos de la tierra
la miseria y la ambición.
Como armas utilicemos
la palabra y la razón.

¿Por qué, no van a las contiendas
aquellos que nos gobiernan?
Si son solamente ellos,
con su afán de poderío
los que provocan las guerras.

¡Invasores, destructores!
Frías hienas sin sentimientos,
de despachos y salones.

Cínicos de pensamiento
dueños de la humanidad,
como dioses creen ser,
con toda la impunidad
que les otorga el poder.

Por los cinco continentes,
¡Hombres del campo y del mar!
¡Mujeres niños ancianos!
Levantemos nuestra voz
por un mundo más humano.

Isabel Pérez

Pilar Revidiego Muñoz

Nace en Málaga. Desde muy temprana edad, despierta en ella el interés por la literatura; de una forma especial, escribe relatos cortos y poesía. Dice Pilar: no lucho por ser reconocida como poeta, ni como gran escritora, sólo quiero ser una buena persona que traza en palabras sus sentimientos y pensamientos, para poder compartirlo con vosotros. Algunos de estos pensamientos y sentimientos están recogidos en varias revistas de ámbito cultural en Málaga. Su humildad florece en cada huella que deja.
169-4p

EN LA BALSA

Es la marea la que une mi sangre a tus olas.
Llenando fosas días tras días.
Mis compañeros, hombro con hombro, se han hundido, agotados, callados.
Pero yo permanezco aquí, no hay otro lugar para mí.
He visto este sitio desde las ventanas del tren,
tiritando a pulso contra el cielo,
lloviendo contra mi rostro.
Hay algo horrible en las olas bravas;
esta en particular, deshecha en mi cuerpo,
es una de tantas que me han balanceado
y no viviré otra hora, pues hay cientos como ella.
Nadie extrañará aquel hombre que fui,
yo, permaneceré aquí, en esta balsa.
Donde el cielo aún puede verse.
Donde las olas se pierden en espumas altas,
donde no hay nadie con quien hablar.
A pesar de todo, pronto estaré ahí abajo con mis compañeros.
Justo debajo del cielo estrellado donde la luna crece.
Pilar Revidiego Muñoz

ÁFRICA TIENE NOMBRE DE MUJER

Muchos kilómetros te alejan de mí, pero en este alegre día, veo tu vida reflejada en mil colores.
Tierra de lejanas montañas, si yo tuviera alas como un pájaro, hasta ti me acercaría.
Las mujeres cantan mientras trabajan con un niño agarrado sobre su espalda.
Vestidos de mil colores el viento pasea entre palmeras y cantares de agua, a la lejanía.
Sus mujeres mecidas por andares altivos y cansados.
África es un cuadro, pintado en colores llenos de vida.
Personas de piel oscura; sabanas de grandes horizontes y pequeños poblados, donde hasta el viento se estremece junto a niños esculpidos en piel de ébano.
Paisajes de cielo celeste y noches cuajadas de estrellas. África es un canto de tierra apasionada, cruda, alegre y triste a la vez; donde se dibuja un cuadro bucólico colorista y humano.
Pilar Revidiego Muñoz

Francisco López Angulo

Nació en la barriada malagueña de Churriana (Málaga).
Desde hace años, es aficionado a literatura y de modo especial le gusta escribir relatos cortos y poesías.
Ha realizado distintos cursos de relatos organizados por la Asociación Malagueña de Escritores a la cual pertenece, como asimismo al Grupo-21 y a la revista Utopía de las Artes.
Tiene un total de sietes publicaciones y durante los años dedicados a la literatura, ha conseguido distintos trofeos y premios todos ellos relacionados con la poesía.
En la actualidad tiene previsto la publicación de un nuevo poemario.
169-5p

ENTRE LAS ROCAS


Aquella noche,
dijeron adiós a la tierra
que los vio nacer.

Atrás quedó todo:
quedaron sus familias,
quedaron sus hogares,
y quedaron sus amigos.

También gastaron sus ahorros
de toda su vida
para que una mafia de desalmados,
en su cayuco los llevasen
a otra tierra donde poder vivir,
distinta a la suya,
donde ser feliz.

Mientras navegaban
con frío y asustados,
todos venían pensando
en su porvenir,
sin rumbo certero,
sobre un mar furioso,
algo caprichoso
y muy traicionero.

Aquella noche
ni las propias estrellas
se dejaron ver.
Con el rumbo perdido
y el mar enfurecido,

el cayuco medio hundido,
sin saber qué hacer.
Unos contra otros,
aterrorizados,
cogidos a las tablas del cayuco,
para sobrevivir,
luchando en el mar,
viendo que se hundían,
mientras presentían
llegar su final.

De aquel mar traicionero
sus olas se vengaron,
como en tantas ocasiones.
Y sus cuerpos quedarían
flotando en la mar bravía
cegando sus ilusiones.

Sí, así suele ser.
Yo me acerqué a aquel cayuco
roto, solo y estrellado junto a las rocas.
Lo único que pude hacer
fue mirar hacía el oleaje
y rezarles una oración
con dolor en mi corazón,
como mejor homenaje.

Francisco López Angulo

SIN SABER VOLAR


Allí en su jaula se encuentra el jilguero
cantando y saltando todas las mañanas,
feliz y contento junto a una ventana
sin saber siquiera que está prisionero.
Al rayar el día, despierta el primero
y empieza a cantar con las mismas ganas,
y daría su vida por saltar entre ramas
y dejar su cárcel remontando el vuelo.
Ya se le ha olvidado el saber volar
mientras pasa el día cantando y saltando,
pues de nada le sirve tener libertad.
Su lecho de muerte lo toca al saltar,
y si una mañana ya no está cantando,
es que para siempre descansando está.
Francisco López Angulo

Rosa Fernández


Nacida en la Línea de la Concepción, provincia de Cádiz el 5 de diciembre de 1959, y afincada en Málaga desde 1969. El descubrimiento tardío de la poesía fue un revulsivo para su propia vida, encontrando nuevos motivos de serenidad y armonía.
Esa afición la tenía oculta y surge a raíz de un taller de poesía celebrado en la Biblioteca Pública Manuel Altolaguirre.
Pertenece al grupo 21, compuesto por personas con sus mismas inquietudes y allí se siente feliz como persona y plenamente dichosa de poder expresar sus sentimientos a través de la poesía.
169-6p

REFLEXIÓN SOBRE LA INMIGRACIÓN

Yo, no voy a hablar de leyes que no entiendo. Lo único que puede decir y sentir es que tenemos que tener humanidad, ayudar a los más necesitados, echarles una mano, ayudarles porque ellos nos necesitan.
Tiene que ser muy duro salir de su país en condiciones que ellos lo hacen, encontrarse con que no tienen dinero, no trabajo e incluso son mirados mal, pero esto es una realidad vergonzosa, y por eso tenemos que apostar por ellos y darles la oportunidad de que crezcan como personas. Ayudarles a que crean en ellos mismos para que puedan sentirse como los demás, de cualquier raza y país.
Pero creo que se deben reunir los mandatarios de todos los países del mundo y que hagan algo grande, y obliguen a los países que en realidad sí son ricos a que respondan a que destinen esa riqueza a sus gentes y sus pueblos. Que ya no se trata de que les demos limosnas, pues ellos tienen sus riquezas propias y no tienen por qué mendigar a nadie. Que hagan un poco de reflexión y miren sus conciencias y no tengan en cuenta sus propios intereses. Todos tenemos un lugar en este mundo, porque todos somos hijos de Dios y pienso que todos tenemos que tener todas nuestras necesidades cubiertas porque todos somos iguales.
Rosa Fernández

Josefa Mendoza García


Natural de Olvera (Cádiz). Actualmente vive en Málaga y participa en Colectivo Grupo 21 que en el 2001 surgió con la publicación de un Poemario por parte del Ayuntamiento de Málaga. También ha publicado un libro en solitario, con el título de “Olvera, bella ciudad” y ha participado en tres libros más. Ha obtenido el 2º Premio en la Veladilla Virgen del Rosario de ANFREMAR. Y también ha recibido otros premios más. Ha publicado sus creaciones en la revista Utopía de las Artes y en la revista poético literaria El Alba de Ana León Ramos. También colabora en la revista de su pueblo con relatos, poesía e historia. Le gusta escribir cuentos. Y ha sido durante 20 años presidenta de la Coral Regina Coeli
169-7p

PERSONAS MAYORES Y TAMBIÉN NIÑOS

Por intentar mejorar
estas personas se exponen,
arrojándose al mar;
y haber lo que Dios dispone.
criaturas indefensas
que se lanzan sin pensar,
que la mar es traicionera;
y allí pueden terminar.
Eso vemos cada día
que es lo que nos preocupa,
Y a esos potentes señores
la guerra es lo que les gusta.

En vez de tanto armamento
que fabriquen caridad,
que dejen de pasar hambre,
los que se entregan al mar.
Pensando en el primer mundo
por si lo quieren arropar,
pero es tan inseguro,
que algunos no llegarán.
Y se encuentran cada día,
en la orilla a su pesar,
criaturas flotando
despedidas por el mar.

Josefa Mendoza

María África Romero del Castillo

Nací el 20 de octubre, en Tetuán, de 1936, a la una y media de la madrugada. Allí viví hasta 1968, en que me trasladé a Málaga. Casada y con dos hijos: Francisco Antonio y maría del Pilar. He sido muy feliz en esta ciudad que me acogió con mucho cariño.
De mayor asistí a un colegio de adultos donde obtuve el Graduado escolar. Actualmente acudo a la Biblioteca Municipal Manuel Altolaguirre y pertenezco al Grupo 21-Reencuentro. Formé parte del Taller “Las mujeres trabajamos las palabras” y he formado parte de varios recitales de poesía en la Biblioteca y en el Instituto andaluz de la mujer.
Soy miembro de la Coral polifónica Regina Coeli y he participado en varios conciertos y bodas. Asisto además de esta coral a un taller de canto gregoriano; en él disfruto mucho participando en diversos conciertos religiosos.
Adoro la música, la música y el pintar. En todas estas facetas me siento feliz y realizada.

169-8p

A LA MUJER AFRICANA

Sus ojos lloran aguantando el dolor,
de sus desiertos secos y dorados
que mueren de sed.
Colores hermosos
dunas brillantes,
que atraviesan sus lejanas montañas,
buscando con ansia el rayo de luz
que alegre el dolor se su camino.
Su voz implora, su lamento llega al cielo,
y la fuerza de su alma busca la fuente de la vida,
que colme su padecer.
Dunas de colores atraviesan las murallas de arena,
buscando con ansia el rayo de luz,
que colme el dolor de su alma.
La voz de la mujer africana se lamenta,
sus quejidos llegan al cielo;
la fuerza de su alma grita,
queriendo encontrar el camino que alivie su sed.
Un cielo azul mira sus ojos,
y una mirada profunda hace llorar a la luna.
El color de su piel embellece el universo.
Mujer africana belleza dorada,
tus ojos piden clemencia,
el mundo no protege tu esencia,
y está matando tu ser.
Mujeres hermosas que lloran sin lágrimas,
y abrazan sin fuerza la luz del amanecer.
El amor de tus entrañas confunde tu sentir,
con la belleza del cielo

África Romero

EL MAR ESTÁ TRISTE

El mar está triste,
llora,
no tiene consuelo,
es su penar tan grande, que no encuentra el reposo
que alivie su dolor.
El ser que arriesga su vida,
soñando con llegar al destino que anhela su corazón.
Cuántas almas aceptan con miedo
dejar a sus seres queridos.
No saber de su futuro, si llegarán a su destino,
o no volverán jamás.
La injusticia del hombre obliga al ser débil
a emigrar a lugares inciertos,
donde no brilla la luz que busca,
solo dolor y desconcierto.
Siglos, años y años existiendo el emigrar.
No es nuevo lo que se ofrece a los ojos,
siempre ha existido el dolor de tener que dejar
a los seres queridos para encontrar en la lejanía
el sustento para aliviar la miseria
y el dolor que sufre gran parte de la humanidad.
El corazón está dañado de tanto emigrar.
Nuestros padres, hermanos y familiares cruzaron el mar
buscando algo de bienestar.
Casi todos somos emigrantes y llevamos en el alma
el recuerdo de otros tiempos ya pasados.
El mundo es grande y está lleno de riqueza,
ningún ser humano debería salir de su hogar
donde sus raíces lloran y piden en sus oraciones
la vuelta del ser querido que fue a tierras lejanas
cruzando los mares.
El hombre se ha vuelto loco con su ambición de poder.
Hace que almas perdidas ofrezcan sus vidas
para, a cambio, encontrar la muerte.
África Romero
caravana-migrante

CORAZÓN AL TROTE

¡Ay, corazón,
no me arruines
este alba azul, que había comenzado
con nueves pasajeras
que van cielo adelante
sin detenerse,
olas inocuas besando la arena
de esta playa que ha visto de todo
y en otoño viste de verano.
¡Ay corazón,
cierra los ojos, o, si no, saluda a los turistas
que bajan del bus hacia el espeto;
o, mejor, camina hacia tu casa,
te hundes en la concha del bostezo,
y esquivas al sol de mediodía.
¡Ay, corazón,
no me señales
la sombra que romper el horizonte
llorando en la paz de mi paleta,
llenando de gritos mi cubeta
como un enjambre a abejas muertas.

Que pase de largo es lo que quiero,
y que quede rosa claro el día
y que huele a dulce rosa clara,
¡Ay, corazón!
¿Tú ya no sangras?
¿Cómo puedes mantener tu calma
mientras esa negra herida nuestra
ensaya inexorable en nuestra orilla
tiñendo nuestra agradable siesta
con un compás triste de silencios
que gritan olor a flor sin pétalos
y a cáliz hambriento de ternura.
No, corazón,
sé que estás vivo,
que sigues golpeando
ese pecho ciego de egoísmo,
y dejando al espeto en su caña,
acudes a mojarte en esa ola
de ese dolor que te espera aterido.

Juana Morante Cayuela

DESESPERACIÓN

No, no se han ido
están ahí, pasando frio,
hambre, calamidades.

No importan sus pequeñas edades,
mueren, sufren sin limitaciones,
mientras el mundo vende armas
genera guerra,
salvaguardando sus intereses.
No se han ido, están ahí,
mientras ellos manejan
el poder en todo momento.
¿Es tan difícil
tener alma,
tener corazón,
y no destruir
lo que la vida nos ha dado,
evitar el sufrimiento?
No se han ido están ahí, muriendo.
Juana Morante Cayuela
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INMIGRANTES

Para extraer poesía de los charcos hay que ser generoso y fuerte. Cubrir los ojos de luz, cuando la noche oscura se cierre. Espantar las injusticias con lanzas que las superen. Hacer frente a la vida. Dar la cara a la muerte.
Alicia Díaz Aurioles

YO ESTOY EN LA OTRA ORILLA

Soy guerrero de antepasados valientes. De origen humilde y pobre. La estirpe humana que sobrevive a duras penas. Desde que nacemos tenemos ojos de viejo, el alma llena de costurones y mirada resignada. Para nosotros el vivir es peligroso. Está a mi lado un socorrista. Me entrega ropa seca y bebida caliente. Me pregunta ¿Echas de menos tu tierra? Echo de menos mi juventud. Cuando creía en el mundo. Ahora he comprobado que la vida es dura. Permanezco callado mirando edificios altos de esta nueva orilla y el tráfico de coches que circulan por una carretera que no conozco. Me mantengo en silencio. ¿Eres fuerte? Me pregunta de nuevo el socorrista. Tardé en responder. Sacudí la cabeza para alejar los recuerdos. ¿Sería mi destino convivir con la miseria y la enfermedad? Amanecía. Entonces nos hicieron subir a una furgoneta rumbo a su destino. Contemplé esperanzado aquel cielo cada vez más dorado y luminoso.
Alicia Díaz Aurioles

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