Comunicado de la comunidad iberoamericana frente a las medidas de Donald Trump

Este es un comunicado dirigido a la sociedad global, al pueblo europeo y en particular, un llamado a la comunidad Iberoamericana con especial énfasis a España. Latinoamérica a lo largo de la historia, no solamente ha recibido a inmigrantes, quienes huyendo de los horrores de las guerras, de la persecución política o incluso de las catástrofes ambientales, encontraron no sólo asilo político, sino y quizás más importante, las manos de un crisol de pueblos que a pesar de su particular desarrollo político, han sabido ser sensibles ante los diferentes dramas que han atravesado. En México han encontrado refugio españoles, judíos-polacos, alemanes, italianos, chinos, haitianos, argentinos, chilenos, guatemaltecos, salvadoreños y nicaragüenses, inmigrantes de distintas partes de África, así como actualmente refugiados provenientes de Siria.

Hoy más que nunca, la comunidad internacional debe observar con preocupación y con alarma el radical giro que ha dado la política de Estados Unidos. La criminalización por cuestión étnica, racial, adscripción religiosa o por preferencias sexuales no sólo es un doloroso revés en materia de derechos humanos, sino un motivo de preocupación ante el peligro y riesgo que corren las democracias europeas en imitar las políticas del presidente Donald Trump. La despótica actitud que ha mantenido el gobierno de los Estados Unidos hacia el pueblo mexicano, nos obliga a hace un llamamiento a la comunidad internacional, a la comunidad Iberoamericana y en concreto al pueblo español a hacerle frente desde la unidad.

LA COMUNIDAD MEXICANA EN GRANADA HACE UN LLAMAMIENTO

  • Primero, para señalar que todo muro o valla que se erige o se intenta erigir como en el caso de la frontera entre México y Estados Unidos para separar a la gente por nacionalidad, color de piel, adscripción religiosa, cultural o preferencia de género, es una humillación no del pueblo o persona  afectada,  sino  a  la humanidad en general.
  • Segundo, señalamos categóricamente que ningún ser humano es ilegal. Ningún Estado que se ostente de ser democrático, tiene el derecho a criminalizar la vida y mucho menos, por poseer una nacionalidad distinta a la del país de residencia.
  • Tercero, reconocer la diversidad étnica, racial, religiosa, o por  preferencias sexuales como piedra fundante de la sociedad, es reconocer una sola humanidad compuesta de muchas humanidades. Quien atenta contra el derecho legítimo a la diversidad, atenta contra la humanidad misma.

La comunidad mexicana en Granada, convoca a la sociedad civil y a las organizaciones españolas y en particular a las granadinas, a sumarse a este llamamiento firmando el siguiente documento.

Granada a 15 de febrero 2017

La Asociación Andaluza por la Solidaridad y la Paz (ASPA), suscribimos el comunicado, solidarizándonos al llamamiento para cerrar filas que hace el pueblo mexicano, ante las políticas del gobierno de los Estados Unidos que violan los Derechos Humanos, degradan la dignidad y el honor del pueblo Iberoamericano, vulneran la libertad y los principios básicos de la democracia. A su vez, observamos con preocupación, haciendo un llamamiento a ala sociedad global, a rechazar el avance de políticas que criminalizan la diversidad cultural, étnica, o por preferencias sexuales.

SUSCRIBIMOS QUE:

  • Que todo muro o valla que se erige o se intenta erigir para separar a la gente por nacionalidad, color de piel, adscripción religiosa, cultural o preferencia de género, es  una humillación del pueblo, persona  afectada, así como de la humanidad en general.
  • Ningún Estado que se ostente de ser democrático tiene el derecho a criminalizar a cualquier persona por el simple hecho de poseer una nacionalidad distinta a la del país de residencia, formar parte de un grupos étnico, poseer un determinado color de piel, tener alguna preferencias sexuales distinta a la heterosexualidad o profesar alguna religión distinta a la del país de residencia.
  • Rechazamos categóricamente toda política xenofóbica o racista. No a las políticas antiinmigrantes. No a las políticas que criminalizan el refugio y el asilo.
  • La diversidad cultural, étnica, o por preferencias sexuales es la piedra fundante de la sociedad. Reconocer y fomentar la diversidad a partir de la tolerancia y el respeto, es reconocer la esencia de la humanidad.

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