Informe sobre los días en los que la cárcel de Archidona se convirtió en un CIE

Más de 500 personas, 52 días y una decisión por parte del Ministerio del Interior que cambió la forma en la que se interpreta el internamiento de migrantes en España. La Cárcel de Archidona se convirtió en un CIE tras la llegada masiva de argelinos a las costas de Andalucía y el Levante en noviembre del pasado año. Ahora, con la causa por el fallecimiento del interno aún abierta, la Plataforma de Solidaridad con lxs Inmigrantes de Málaga ha presentado junto a otras organizaciones un informe documental con el que denuncian los hechos para que no vuelvan a ocurrirse: ‘Cárcel de Archidona: otro agujero negro para los derechos humanos’.

El documento ha sido presentado este martes en el centro parroquial Arrupe. El presidente de la plataforma, Luis Pernía, ha indicado que ha sido «un año de trabajo» con el fin de dar a conocer lo que ocurrió en la prisión, «para que nunca vuelva a repetirse». «La prisión fue un lugar de sufrimiento y dolor, y allí se vulneraron los derechos humanos, por ello escogimos el nombre del informe».

Gabriel Ruiz, de Médicos del Mundo, ha explicado que se ha recabado «toda la información» disponible sobre el episodio: «Organizaciones, testigos, activistas, migrantes, traductores y abogados». Consideran «imprescindible» que toda la documentación se haga pública, coincidiendo con el aniversario del internamiento y con el día internacional del migrante (18 de diciembre). «Es fundamental que la población sepa lo que pasó, queremos que, gobierne quien gobierne, no se vuelva a repetir», ha coincidido con Pernía.

Para dimensionar el episodio hizo una equiparación: «Imaginemos que naufraga un yate con 577 europeos en las costas de Argelia y que son internados en una prisión durante 52 días; escandalizaría a Europa y al mundo y sería, probablemente, una causa para iniciar una guerra. Pero no eran turistas, era gente que se buscaba la vida».

En el informe se recogen varios testimonios directos, entre ellos los de una traductora, Majot Majlul y el del abogado del turno de oficio del Colegio de Antequera, Francisco Matas. Ambos han acudido a la presentación para narrar en primera persona cómo vivieron aquellos días de trabajo intenso. Majlul ha confesado que la experiencia le impactó y le dolió mucho. «Se les trató como a presos, me impactaba verlos salir escoltados por dos personas vestidas de negro (en referencia a los agentes de la Unidad de Intervención Policial que se hicieron cargo de la seguridad en la prisión) como si hubieran cometido algún delito». En su opinión, ese fue el gran error de fondo: «Hacen un largo recorrido para buscarse la vida y se encuentran conque los meten en una cárcel».

La traductora hizo varios servicios de forma voluntaria, en los que presenció que «tenían serias carencias», algo que denunciaron en su día todas las organizaciones que trabajaron en el caso. «Tenían poca ropa de abrigo para el frío que hacía, algunos iban con las chanclas rotas, se vulneraron los derechos a la vida». Además se ha referido a la presencia de menores, de los cuales «algunos fueron deportados».

Para concluir su relato ha hecho una dura reflexión en la que no ha podido contener las lágrimas: «Yo he sido inmigrante y no puedo imaginarme a mí misma o a algún familiar en una situación así, me duele mucho, hay que hacer algo al respecto». Tras su larga implicación ha mantenido contacto con algunos de los internos, y asegura que la huella de la Cárcel de Archidona no se borrará nunca.

El letrado Francisco Matas ha sido muy duro en el aspecto legal del proceso. «Existían numerosas deficiencias técnicas; la situación era dramática, los funcionarios de la UIP no tenían formación en extranjería y había una falta de capacidad importante». Además, ha asegurado que algunos de ellos mostraban actitudes racistas que fueron denunciadas a la dirección del operativo «sin que hubiera consecuencias». De hecho, ha relatado que los responsables ponían «trabas» a la relación entre los abogados y los internos, llegando a solicitarle la copia del DNI para mantener una copia pese a que con el carné profesional «no es necesario» aportar más documentación.

Igualmente ha recordado el «drama» de los menores, que estuvieron recluidos junto a los adultos hasta que se realizaron las pruebas tras la presión de los propios letrados y las organizaciones. Aun así, ha asegurado que en muchos casos los abogados no disponían de un traductor para las reuniones con sus representados, y tenían que utilizar «el de Google», dificultando al máximo las conversaciones.

Mohamed Bouderbala

Matas ha recordado la muerte de uno de los internos, Mohamed Bouderbala, que según las primeras diligencias y la juez que archivó la causa inicial se suicidó en su celda. «La causa está abierta y todavía hay diligencias abiertas». Para el abogado la muerte fue «consecuencia» de la presión que ejercían sobre los internos, algo que en todo momento ha sido desmentido por los mandos que participaron en el operativo. «Los llamaban por las mañanas a porrazos como a presos», ha apostillado el abogado.

Mamen Castellano, de Málaga Acoge, ha leído uno de los testimonios de un interno, que se recoge en el informe documental: «¿Quién reparará el daño de nuestro paso por Archidona?».

FERNANDO TORRES, publicado en Diario Sur

Deja un comentario