Una política de cooperación transformadora y democrática es aún posible

Los resultados de las elecciones generales del 28-A arrojan la imagen de una amplia mayoría de las opciones electorales situadas en el espectro ideológico de la izquierda. Pese a que desde las elecciones andaluzas del pasado diciembre se había extendido un relato social próximo a las tesis de la derecha más extrema, esta cita con las urnas nos ha devuelto un reflejo sensiblemente distinto al que pronosticaban los peores augurios.

La matriz ideológica en la que ha podido fraguarse esta interpretación de la realidad ha venido dada por los elementos más reaccionarios de la sociedad, siendo la desaparición de la política exterior (y por ende de la cooperación internacional) una de sus características, por omisión, más relevantes. La extrema derecha ha tenido la capacidad, a través de sus expresiones político-partidarias, sociales, medios de comunicación, etc., de generar agenda y de invisibilizar determinados temas.

Desde la izquierda política y social debemos tomar con seriedad las lecciones aprendidas y construir, desde el primer minuto, consensos y agendas compartidas sobre aquellas cuestiones en las que encontramos menos obstáculos. En el Espacio Internacionalista de Cooperación estamos convencidas de que un modelo de cooperación internacional basado en el feminismo, los derechos humanos y el internacionalismo debe ser uno de los elementos sobre los que construir acuerdos que integren a esa izquierda amplia y plural.

Desde el Espacio Internacionalista de Cooperación apostamos por trabajar conjuntamente con los partidos de izquierda en el diseño de una política pública específica de cooperación desvinculada de los intereses del gran capital y que opere como eje central en la definición de prioridades de la política exterior en su conjunto, impidiendo la condicionalidad y su uso como instrumento de presión.

Ponemos nuestras capacidades organizativas a disposición de un proceso de reflexión que construya alternativas superadoras de la Agenda 2030 y su carácter insuficiente para afrontar las causas estructurales de la desigualdad global. Creemos que es posible generar las condiciones políticas e institucionales que permitan construir un modelo de cooperación realmente transformador, democrático y participativo.

Este nuevo modelo de cooperación internacional, además, tiene que tener como referencia ineludible a los movimientos y organizaciones sociales que luchan por alternativas de transformación social en clave emancipadora. Los movimientos sociales que confrontan con el modelo neoliberal deben orientar e inspirar la determinación de prioridades y apuestas políticas e ideológicas de la izquierda partidaria y social en el terreno de la cooperación internacional.

Desde el Espacio Internacionalista de Cooperación creemos que existen las condiciones políticas necesarias, un clima social favorable y una suficiente correlación de fuerzas parlamentarias para promover un proceso de construcción de una nueva agenda de cooperación internacional. Por este motivo, hacemos un llamamiento a los partidos de la izquierda con representación en el Congreso de los Diputados a que pongan en marcha los mecanismos institucionales, organizativos y personales que permitan construir, junto a las organizaciones sociales internacionalistas, una política de cooperación realmente transformadora y democrática.

El Espacio Internacionalista de Cooperación lo conforman: Paz con Dignidad, Mundubat, Sodepaz, Suds Internacionalime Solidaritat Feminismes, Periferies, Entre Pueblos, Mugarik Gabe, APY- Solidaridad en Acción y Asociación Andaluza por la Solidaridad y la Paz (ASPA)

Puedes leer su documento político AQUI

Publicado en el blog Pueblos de El Salto

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