La militarización y negocio del Cambio Climático

Cada vez se habla más de la influencia del Cambio Climático como un factor desencadenante de migraciones, en el caso de Siria se ha difundido ampliamente como una de las causas generadoras del conflicto y posterior desplazamiento masivo de refugiados hacia países limítrofes y hacia la UE El Cambio climático está también en el proceso por el cual casi la mitad de las personas que fueron desplazadas por el huracán Sandy en Nueva Orleans no han vuelto a la que era su ciudad; por citar un par de casos.

Diferentes autores y organizaciones abogan por caracterizar la figura del “refugiado climático”. y darle un estatus legal.

Diferentes informes del IPCC y de otros organismos alertan de que las migraciones van a seguir en aumento como consecuencia de los efectos del Calentamiento Global como subida del nivel del mar, fenómenos climáticos extremos, sequías pertinaces, … Un estudio publicado en 2014 por el CIESIN de Columbia recoge que 700 millones de “refugiados climáticos” estarían desplazándose para 2050, aunque la mayoría no cruzaría las fronteras y permanecerían en sus países de nacimiento.

Como estamos sufriendo en la actualidad, el enfoque adoptado por la UE y otros países ante esta situación está siendo el de tratar a las personas afectadas como un asunto de seguridad en lugar de una consecuencia del actual modelo industrialista que depreda recursos del que se beneficia fundamentalmente el Norte global a la vez que ocasiona la disrupción del sistema clima.

Así en lugar de establecer relaciones económicas responsables, justas y solidarias, de proteger a las poblaciones más vulnerables ante los fenómenos climáticos extremos se está optando por imponer la visión militarista, de “seguritización”. Creando “zonas fortificadas” y centros de internamiento en los países enriquecidos simultaneadas con el “aparheid global” que llena de campos de concentración los países fronterizos,

Para avanzar en esta dirección estrategas militares de ambas partes del Atlántico llevan años estudiado y elaborando estrategias de respuesta sobre el Cambio Climático, a pesar de las declaraciones “contrarias” de mandatarios como Trump, pero estas estrategias no son para hacerle frente ni proteger a las poblaciones vulnerables, si no como una nueva actividad militar, para evitar la llegada de los movimientos migratorios a las metrópolis y controlar también la reacción de sus propias poblaciones afectadas por fenómenos climáticos extremos.

Paralelamente y como consecuencia de esta estrategia, ha ido creciendo un floreciente negocio, en simbiosis con el complejo militar-industrial, de seguridad fronteriza y control de personas, que suministra sensores de todo tipo, drones, sistemas GPS, cercas, muros, cámaras con sistemas de reconocimiento facial así en el negocio de las aplicaciones biométricas tienen presencia empresas como L3 Comunications, Hewlett Packard, Dell, Verizon en EEUU o Eriksson, Indra, Siemens Diehl y Sagen en la UE a las que hay que sumar las empresas fabricantes de vallas y muros de todo tipo para asegurar e impermeabilizar las fronteras.

Un estudio, que ya tiene algunos años, contabilizó 51 muros fronterizos en la mundo con diversas técnicas disuasorias, desde campos de minas a drones, pasando por autómatas para localizar intrusiones y disparar, por ahora, a indicación de soldados.

En todo este proceso, para buscar la complicidad de la población, no se ha dudado en criminalizar a las personas migrantes junto con organizaciones y personas solidarias. Primero comenzó a aparecer el concepto de “mafias de la migración” después el intento de asociar la migración con el tráfico de drogas y posteriormente al 11S, los atentados de Londres o Madrid, se buscó vincular a las migrantes con el terrorismo. La última fase de este proceso la estamos viendo en estos días, en los que se criminaliza las organizaciones y personas que realizar tareas de protección y salvamento en el mar  en la UE o prestan auxilio a las personas migrantes aquí o en EE.UU.

Simultáneamente se incumplen sistemáticamente la legislación internacional sobre refugiados.

Cabría decir que es más justo afirmar que quienes actúan en la ilegalidad y con impunidad son aquellos países u organizaciones supranacionales como la UE que miran para otro lado ante el sufrimiento humano y la muerte a la vez que utilizan a las personas migrantes como “chivos expiatorios” sobre los que proyectar su propia incompetencia.

Pepe Larios Presidente de la Fundación EQUO

Original publicado en Contrainformación

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