Golpe de Estado en Bolivia

En una comparecencia desde Cochabamba junto a su vicepresidente, Evo Morales ha anunciado su renuncia a la presidencia con el objetivo de “buscar la paz” y denunciar un golpe de Estado cívico-policial, poco después de que altos mandos de las fuerzas armadas pidieran su renuncia.

Evo Morales compareció junto con Álvaro García Linera a las 22h, hora peninsular del 10 de noviembre. Poco antes, el Alto Mando de las Fuerzas Armadas pidió en comparecencia pública que entregase su cargo. La rueda de prensa, retransmitida en directo por TeleSur, se emitió desde Cochabamba donde había aterrizado en el avión presidencial.
En su declaración, Morales ha afirmado que su renuncia tiene como objetivo “recuperar la paz” y evitar que “dirigentes del Movimiento al Socialismo sean perseguidos y extorsionados” e insistió en la naturaleza de lo sucedido: “Un golpe cívico y amparado por fuerzas policiales para atentar contra la democracia y la paz social”.

Diecinueve días después de las elecciones, marcados por graves disturbios y la toma de las calles por parte de grupos opositores, llega la renuncia del presidente precedida por la dimisión de cuatro de sus ministros y la presidenta del Tribunal Supremo Electoral. Morales ha denunciado que la violencia que se ha vivido en las calles ha sido provocada de la oposición, así como los cortes de fronteras y la quema de las viviendas de los gobernadores de Oruro y Chuquisaca, que según el ex presidente “han sido liderados por grupos oligárquicos que quieren destruir la democracia”.

Poco antes, y tras la petición explícita de dirigentes de los Comités Cívicos, el comandante de las Fuerzas Armadas de Bolivia, el general Williams Kaliman, compareció leyendo un breve comunicado en el que instaba al presidente a renunciar con el objetivo de conseguir la pacificación del país y evitar “la escalada de los conflictos que el país atraviesa”.

Tan solo un día después de que Evo Morales anunciara la renovación del Tribunal Supremo Electoral para convocar nuevas elecciones, Fernando Camacho, principal dirigente de la derecha boliviana, insistió en pedir la renuncia de la presidencia, senadores y diputados, así como miembros del Tribunal de Justicia y el Tribunal Electoral.

Asimismo, Camacho declaró que su objetivo era crear una junta de Gobierno transitorio y llamar a elecciones en un plazo de 60 días. Poco después, el dirigente del Comité Cívico de Potosí, Antonio Pumari, afirmó que “le pedimos al Ejército que salgan de una vez por todas, y si no tienen la capacidad de hacerlo, que nos den las armas a nosotros”.

La declaración conjunta de Morales y García Linera ha terminado con un mensaje claro: “La lucha no termina acá, los humildes, los pobres y los indios, siempre estaremos a su lado” y han agradecido a los movimientos sociales de todo el mundo su solidaridad.

Artículo de Miguel Virizuela publicado en El Salto

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