La literatura africana también tiene nombre de mujer (I)

Son ellas, las mujeres de África subsahariana, las que caminan horas para traer agua hasta sus casas. Las que transmiten el ritmo de África a sus criaturas desde el vientre materno cuando muelen el mijo en el mortero. Las que trabajan la tierra, cuidan el ganado, compran y venden multitud de mercancías para llevar algún dinero a casa. Las que caminan horas con sus criaturitas atadas a sus espaldas y  un hato de leña sobre sus cabezas para poder cocinar la comida para los suyos. Las que despiden  en las playas a sus hijos y a sus compañeros que parten en cayucos, en busca de una vida mejor, y llevan solas el cuidado y la educación de los hijos. Son ellas las que trasmiten la sabiduría de sus antepasados.

Pero también están las mujeres que escriben poesía, novelas, relatos y que son desconocidas porque creemos que África es solo pobreza e inmigración.

La literatura africana, no muy conocida salvo en contados casos, tiene grandes tesoros por difundir. Algunas mujeres escritoras africanas  han marcado un hito en la historia de la literatura de este continente. África y su patrimonio literario no conforman un conjunto homogéneo sino que constituyen una amalgama de tierras con una riqueza variada y múltiple en lo que concierne a climas, pueblos y culturas, y que poseen, en consecuencia, una creación literaria acorde a esta diversidad, lo cual también se aplica a las obras de sus escritoras. En realidad, la diversidad de estas Áfricas, regiones de sustrato negro con aportes de otras culturas, resulta en matices casi infinitos. En este artículo os presentaremos de forma concisa a dos escritoras de Senegal

MARIAMA BÂ

Mariama Bâ nació en Dakar en 1929 en una familia acomodada. Fue criada por sus abuelos, en un medio musulmán tradicional, ya que su madre murió cuando ella era muy niña. Su padre fue Ministro de Salud en 1956. Estudió en la Escuela Normal de Rufisque donde, en 1946, obtuvo el título de maestra de enseñanza primaria. Ejerció durante doce años llegando a ser inspectora escolar regional.

Pionera en la lucha de los derechos de la mujer, participó en diversas organizaciones de mujeres y escribió artículos en periódicos locales, murió en 1981.

Publicó su primera novela “Une si longue lette (Mi carta más larga) (1979 y Premio Noma 1980)) cuando tenía 51 años, trata de las confidencias de una viuda senegalesa, a su mejor amiga, divorciada, que ha dejado su país. Entre la resignación y la voluntad de cambiar su vida, el lector accede a un retrato íntimo sobre la condición femenina en África, en especial la injusticia y el desamor que comprende la poligamia y realiza una crítica ante temas como el sistema de castas, la familia o la religión.

Su segunda novela, “Un chant écarlate” (1981) trata del fracaso de un matrimonio interracial entre Ousmane, un humilde joven senegalés musulmán y  Mireille, la hija de un diplomático francés, ambos estudiantes de filosofía en la Dakar de los años 80

Es la primera escritora senegalesa en ofrecer una descripción, con una lucidez extraordinaria y un decir poético de la condición de la mujer africana, la ausencia de derechos y la poligamia.

“Une si longue letter” está considerada como una de las tres novelas más importantes de la literatura africana y es de obligada lectura en todas las escuelas de Senegal.

KEN BUGUL

Ken Bugul es el pseudónimo utilizado por Mariètou Mbaye Biléoma. Nació en 1948, en Ndoucoumane, Senegal. Cuando nació, su padre tiene ya 85 años de edad, tras acabar la secundaria, comienza sus estudios universitarios en Dakar, obteniendo una beca para acabar su especialización en Bélgica. De vuelta en Senegal, se casó en 1980 con un anciano morabito formando parte de su harén y convirtiéndose en la vigésimo octava esposa. Cuando muere su marido, pocos meses después del matrimonio trabajó en Dakar, en el departamento de planificación familiar para el Bienestar senegalés.

Escribió  la trilogía “Le Baobab fou” (1982) (“El Baobab que enloqueció”); Cendres et braises (1999) y Riwan ou le chemin de sable (1999) (en castellano Riwan o el camino de arena, ) ; La Folie et la mort (2000) (La locura y la muerte), y De l’autre côté du regard (2003).

Su obra es prácticamente biográfica. En una entrevista concedida a El Periódico de Aragón señala que, durante 60 años de vida, ha vivido de cerca la violencia de género, la prostitución e incluso el mundo de las drogas. Experiencias que, como reconoce Bugul, “me han ayudado a ser escritora”. Actualmente reside en Benín y está considerada como una de las grandes escritoras africanas de este siglo.

Seguiremos con más escritoras africanas en próximos artículos