La literatura africana también tiene nombre de mujer (X)

Recordada hoy como la “antecesora literaria” de África, Flora Nwapa nació el 13 de enero de 1931 en Oguta, ubicado en el este de Nigeria. Era la mayor de seis hijos. En su educación temprana, Nwapa leyó y se enamoró de las obras de Jane Austen, William Thackeray y Charles Dickens. En una entrevista con The Guardian, ella explica: “Toda mi vida ha sido una mezcla de influencias … y en la escuela, nos animaron a hablar en nuestro idioma tribal y respetar nuestras tradiciones y herencia”. Como hija mayor, Nwapa tuvo mucho cuidado y responsabilidad al ayudar a su madre con su negocio de costura y reparación. Fue mientras trabajaba con su madre cuando llegaron las primeras inspiraciones de Nwapa para escribir sus historias auténticas y convincentes de mujeres africanas. Las mujeres locales de su comunidad igbo que venían a que les arreglaran la ropa, le contaban a Nwapa fascinantes historias sobre la historia, la mitología, las diosas y la magia de los igbo. A pesar de estos cautivadores cuentos tradicionales, la infancia de Nwapa marcó un momento en la Historia de Nigeria cuando el dominio colonial británico oprimió y subyugó a los nigerianos.

Cuando Nwapa asistió a la Universidad de Ibadan, en 1953, la joven de 22 años vivía en un país que había estado en una larga batalla por la estabilidad económica y la independencia de Gran Bretaña.

Permaneció arraigada en la cultura de su pueblo igbo y en la sociedad Ugwuta, que finalmente utilizó en sus escritos como plataforma para “Romper el silencio” de las mujeres africanas. Aunque pronto llegaría a ser considerada desde una perspectiva eurocéntrica una feminista radical, Nwapa creía que las historias que escribía eran simplemente verdades literarias que revelaban las vidas y los roles auténticos de las mujeres africanas en sus comunidades.

Flora comenzó su carrera de escritora a principios de los años 1960s, mientras enseñaba idioma inglés y geografía en la Queen’s school de Enugu.

Paralelamente a su actividad de escritora, también ejerce como editora y en 1977, ella es la primera mujer africana en crear una casa editorial importante, con el lanzamiento de “Enugu Tana Press”. Con esta compañía, publicará la mayoría de sus obras. Más tarde creó otra editorial “Flora Nwap Libros”, que publica a escritores africanos como Ama Ata Aidoo y Ifeoma Okoye y a títulos de literatura infantil y juvenil, por ejemplo Mammywater en 1979.

El 16 de octubre de 1993, fallece de neumonía en Enugu.

Dos de sus novelas, Efuru (1966) y Idu (1970) transcurren en su ciudad natal, cerca de Lac de la Dame hace familiar las costumbres locales. Pone en escena el funcionamiento de las clases de la sociedad patriarcal que permite la resolución de problemas y conflictos, y el papel de la nuez de cola en todas las ceremonias de la familia. Ya evocan los temas que se encuentran a lo largo de su obra, el papel de los niños en la familia o no, las consecuencias de la infertilidad en las mujeres, el papel de la mujer en la sociedad nigeriana y su necesidad vital para la independencia económica.

Never again” (Nunca jamás en castellano) publicado en 1975, evoca los terribles años de la guerra de Biafra y los estragos de la propaganda que prohíbe cualquier crítica.