El agua en la bolsa de valores y en los bolsillos de los especuladores y empresarios

A principios de diciembre de 2020 el agua comenzó a cotizarse en las bolsas de valores, levantando una alarma generalizada por las implicaciones que esto tendría para el derecho humano al agua, y en general, para el sostenimiento de la vida.

¿Qué es exactamente lo que se va a negociar, a comprar y vender? Según la información que ha circulado en los medios de comunicación, es el precio del agua lo que entró al mercado de futuros. Esta mercancía es negociada en forma de derivados (productos especulativos de alto riesgo que dominan enormemente las transacciones en el sector financiero), poniendo también en juego el precio futuro de los derechos de uso del agua.

Según la información disponible, el precio fijado el 7 de diciembre en los mercados de Wall Street, es de 0,40 centavos de dólar por metro cúbico de agua, base desde la que empezará la especulación del precio del agua a futuro. En este tipo de negocios, los especuladores no necesitan poseer el agua, o la tierra donde ella esté, para apostar sobre su costo en los próximos años. Pero para que sea rentable este mercado de precios futuros del agua, los inversionistas y el sistema financiero si necesitan que haya poca disponibilidad de agua, lo que inclusive podría acelerar la contaminación, o el incentivo a la privatización y el acaparamiento de territorios ricos en agua, y así crear más escasez de agua.

Así, como ocurre en esta fase financiera del capitalismo, el mercado de futuros del agua puede provocar un aumento del precio del agua, o del derecho de su uso, haciendo más difícil el acceso por parte de la mayoría de la población. Cada click en las computadoras de las bolsas de valores tendría un efecto en el agua que se encuentra en la naturaleza y en los territorios donde viven las comunidades, atentando contra el derecho de los campesinos o de la población urbana a acceder al agua para la supervivencia.

Las principales afectaciones al agua en el mundo vienen de la contaminación y la destrucción de ecosistemas relacionados con el ciclo del agua, por causa de los procesos industriales, el extractivismo, el uso de agrotóxicos, la expansión salvaje de las urbes, el cambio climático. Sin embargo, al dejar que sea el mercado global, los especuladores y el sistema financiero quienes jueguen un papel decisivo en la gestión del agua, se debilitan aún más las capacidades comunitarias y públicas para protegerla, para prohibir el vertido de desechos en ríos, lagos y vertientes o para garantizar la prelación en su uso -que favorece el consumo humano, el riego para la soberanía alimentaria y los caudales ecológicos por sobre las ganancias. Con ello, aumentarán las amenazas a las fuentes de agua y los conflictos derivados por estas.

De hecho, seguramente se agravarán los escenarios de concentración del agua en favor de los sectores agroexportador y extractivista, mientras se debilita la atención a los sistemas públicos y comunitarios de agua potable y riego, que han demostrado, de todas maneras, tener mayor capacidad para gestionar su protección y cuidado, así como para garantizar el derecho fundamental al agua.

Los pueblos del Ecuador han dado luchas emblemáticas por el agua y los territorios. Inspirada en ellas, la Constitución del Ecuador de 2008 reconoce al agua como un derecho humano fundamental; contempla 14 artículos y tres disposiciones sobre el agua, a más de aquellos que reconocen derechos a la naturaleza y que garantizan la soberanía alimentaria, el Buen Vivir y los derechos colectivos, en los que se destaca la importancia del cuidado, protección y defensa del agua.

Esa lucha por el agua no se ha detenido. Organizaciones y movimientos sociales están permanentemente interponiendo medidas ante el Estado para exigir justicia en el acceso al agua, frente a acciones u omisiones del poder público o de personas naturales o jurídicas no estatales que vulneran el ejercicio del derecho humano al agua.

Luchar en defensa del agua es luchar en defensa de la vida. Lo saben el movimiento anti-minero, las miles de familias afectadas por la explotación petrolera, los numerosos colectivos que trabajan por la agroecología, los sectores urbanos excluidos de las redes de abastecimiento.

Es la hora de poner la vida por delante.

ACCIÓN ECOLÓGICA

Más información:

soberania@accionecologica.org

ivonney@accionecologica.org

5 de enero de 2020