Más de 300 defensores de los derechos humanos y el medio ambiente fueron asesinados en 2020 en América Latina

Don Pedro Casaldáliga  dejó su legado resumido en una frase “Mis causas valen más que mi viday ese es el camino que han seguido y siguen los indígenas asesinados de muchos países de nuestra América Latina.

En este sentido la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la cuenca Amazónica (COICA) declaró en emergencia la situación de los defensores indígenas de la Amazonía debido al incremento de asesinatos ocurridos en 2020.

Con el propósito de lograr una presión internacional a los gobiernos de los países con territorio amazónico, COICA solicita “un enérgico pronunciamiento” a diversos organismos internacionales, para lograr protección para los líderes que velan por los derechos. Desde ASPA hacemos nuestra esta preocupación y proponemos este resumen de un artículo de Luis Javier Angulo Talavera  (SICSAL PERU) del 9 de agosto. Este es el resumen:

«Front Line Defenders, organización de defensa de los derechos humanos, sostiene que los asesinatos de defensores de los derechos humanos y el medio ambiente alcanzó la cifra de 331 en 2020. De este total, 86 fueron casos registrados en indígenas de la Amazonía. En comparación con el 2019, donde hubo 122 muertes, el incremento fue 80% más.

Entre el año 2020 y lo que va del 2021, han sido asesinados 12 defensores en Perú, cuyos casos se encuentran en investigación preparatoria, es decir: al asesinato en la última semana de febrero de este año, de dos líderes indígenas del pueblo kakataibo- de las comunidades Puerto Nuevo–, se suman otras diez muertes violentas de líderes indígenas y ambientales en la Amazonía peruana desde el inicio de la pandemia de covid-19.

Los responsables de estos asesinatos son inmigrantes dedicados a la tala ilegal, al tráfico de tierras, a la siembra de cultivos ilícitos, tráfico de drogas y la minería ilegal. Para la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana – AIDESEP, no existe esa disposición para impulsar políticas de protección a los líderes indígenas, por ello la no implementación del Acuerdo Escazú en Perú y otros países, lo que permitiría garantizar un mejor acceso a la información y protección a los defensores de nuestra Amazonía.

Al respecto, el Estado peruano no ha resuelto las causas estructurales, relacionadas principalmente con el modelo extractivista por el que ha apostado el país, a la falta de seguridad jurídica ocasionada por la demora en el reconocimiento de las comunidades nativas y la titulación de sus territorios, que están siendo afectados por invasiones ilícitas.

En ese mismo sentido de desentendimiento, el Estado peruano, aún no ha ratificado el Acuerdo de Escazú, cuyo protocolo aprobó en abril de 2019, cuyo propósito es garantizar la protección de personas defensoras de derechos humanos y formular un registro sobre situaciones de riesgo. El Acuerdo de Escazú tiene tres objetivos importantes: cualquier persona tenga acceso a la información ambiental; busca que se dejen claras las reglas de participación de la ciudadanía en los proyectos que tengan algún impacto ambiental. Y fortalecer las capacidades de jueces y magistrados para que las decisiones sean más acertadas.

Una de las razones por las que cobró mayor importancia fue porque planteaba también la protección de los defensores ambientales. En el Perú existe un plan nacional de derechos humanos y se cuenta con un protocolo para proteger a los defensores, pero está pendiente de aprobación un mecanismo que garantice la labor sectorial e intergubernamental para hacer efectiva su protección, además de otras medidas encaminadas a tener una política nacional en este sentido.

En este contexto y como lo demuestran estas últimas muertes, es imprescindible que redoblemos los esfuerzos para hacer avanzar el trabajo en defensa del territorio y de los derechos de los pueblos indígenas. Su integridad y su propia supervivencia están en juego.

La defensa de la casa común y de la vida están en juego. Como dijera Machado en sus “Proverbios y Cantares”, caminante no hay camino se hace el camino al andar, así los pueblos originarios construyen un camino de vida y para la vida y cada quien camina sobre la huella del otro, del defensor y de la defensora, huella tras huela que hace el sendero de la lucha por la vida y es en este sentido que, lejos de amilanarse, los pueblos originarios de la amazonia peruana, durante los días 26 y 27 de julio llevaron a cabo el Primer Encuentro Nacional de Defensores y Defensoras Indígenas, y el mismo día 27 nuestro presidente de la organización regional lograba salvar la vida de dos líderes defensores y sus respectivas familias al sacarlos de su comunidad en helicóptero de la Policía Nacional.

Este Encuentro Nacional tuvo la finalidad de promover el intercambio de experiencias, visibilizar e identificar los principales riesgos para los defensores, así como los retos en la implementación del mecanismo de protección para defensores(as) indígenas. En ese marco, en el encuentro se redactó un pronunciamiento conjunto con los líderes y lideresas convocados y así, se incluir sus propuestas dentro de la Agenda Pública en el marco del Bicentenario del Perú».