Afganistán de la solidaridad a la suspicacia

“De la solidaridad a la suspicacia: 30 años de oportunidades perdidas” era el título de un reciente artículo en el diario El País, que sintetiza de alguna manera la discutible intervención de diversos países, entre ellos España, en Afganistán. Efectivamente han sido muchos años a donde se han enviado millones de dólares con el resultado pírrico de un país empobrecido con una esperanza de vida de 44 años.

El foco de atención de estos días se centra en los talibanes, un producto del Pentágono y del fascismo religioso. Pero ¿Quién ha movido los hilos de la tramoya? No cabe duda que EEUU con el único objetivo de asegurarse el control de este país centroasiático. Pero ¿Por qué? Por sus dilatadas fronteras con Rusia, China e Irán y los intereses inconfesables que su control conlleva.

Desde ASPA nos solidarizamos con el irredento pueblo de Afganistán y ponemos el dedo en la llaga de la intervención militar de EEUU y la OTAN. Una intervención fracasada. Una derrota, más política, social e ideológica que militar, que tendrá graves consecuencias y costes para el orden mundial, y para la cohesión de un Occidente y una Alianza Atlántica que se tendrá que volver a buscar tras el fracaso de su primera gran operación fuera de su zona nativa de actuación. Y  mientras, después de 700.000 muertos y 8 millones de desplazados, nos seguiremos preguntando por las heridas que se han hecho más profundas en la población afgana: el tráfico de armas, “la sirización” (enfrentamientos crónicos entre facciones como en Siria), el velo y el fin de la infancia, los castigos y opresión a las mujeres y un país “empantanado” como dice Nazanín Armanián.