Construyendo desde la salud integral. Sana , sanita , hermanita.

Hace ahora, justo un año, noviembre del 2020, nos tocaba desde Marea Blanca  Andalucía y desde múltiples organizaciones feministas y de la sociedad civil, denunciar las políticas de recortes del actual gobierno discriminatoria hacia la salud de las mujeres y poner obstáculos a la libre elección de las mujeres sobre su maternidad (ver manifiesto CAMB, en Relación a Violencia de género Noviembre 2020).

La Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de Salud Sexual y Reproductiva  , en su preámbulo nos indica: El desarrollo de la sexualidad y la capacidad de procreación están directamente vinculados a la dignidad de la persona y al libre desarrollo de la personalidad y son objeto de protección a través de distintos derechos fundamentales, señaladamente, de aquellos que garantizan la integridad física y moral y la intimidad personal y familiar, una familia es una entidad muy diversa ,la familia es una estructura dinámica que evoluciona con la sociedad ( esto es lo que no parece haber incorporado el gobierno andaluz actual, que está anclado en el concepto de familia monolítica tradicional, heteropatriarcal ). Volviendo a nuestra LO de 2010 ( que ya tiene más de 10 años , por lo que no debería resultar ni novedosa ni desconocida a nuestr@s gobernantes ni legislador@s) también en su preámbulo recoge : “La decisión de tener hij@s y cuándo tenerlos constituye uno de los asuntos más íntimos  que las personas afrontan a lo largo de sus vidas, que integra un ámbito esencial de la autodeterminación individual”. “Los Poderes Públicos están obligados a no interferir en ese tipo de decisiones”; justamente lo contrario que está haciendo el gobierno andaluz a través de su Consejería de Salud y Familias con la Resolución de 18 de noviembre de 2020, de la Secretaría General de Familias, por la que se convocan subvenciones en régimen de concurrencia competitiva, dirigidas a entidades privadas sin ánimo de lucro para proyectos de asesoramiento, apoyo y acompañamiento dirigidos a mujeres embarazadas y a madres sin recursos con hijos de cero a tres años. Publicada el 25 de Noviembre de este fatídico 2020, día Internacional para la eliminación de todas las formas de violencia contra las mujeres.

Cuando las cifras internacionales, 1 de cada 3 mujeres en el mundo sufre violencia de género ( la que se produce por unas estructuras y una cultura patriarcal hegemónica que transciende fronteras, y que sitúa a las mujeres del mundo en una posición de sumisión, respecto al poder que representan los hombres del mundo), esto lo dice la OMS. La Macroencuesta de Violencia de Genero, realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas en 2019, a una población de 9568 mujeres mayores de 16 años, representativas de la población femenina española, nos arroja los siguientes datos: el 57.3% de las mujeres españolas han sufrido algún tipo de violencia por el hecho de ser mujer, más de 11 millones de mujeres del estado español; una de cada 5 en los últimos 12 meses, más de 4millones de mujeres mayores de 16 años. El 35%, más de 7 millones han sufrido alguna vez en su vida violencia física y/o sexual; más de 700.000 en los últimos doce meses. Y ante estos datos ,no somos todavía conscientes de donde está el verdadero problema de salud que afrontamos las mujeres andaluzas; cualquier niña o niño de nuestra tierra, sin especialización en salud ni en ciencias políticas, no dudaría ni un minuto: “ el gran problema de salud de las mujeres es la violencia de género”.

La también LEY ORGÁNICA 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres y el artículo 14 de la Constitución española proclama el derecho a la igualdad y a la no discriminación por razón de sexo. La igualdad entre mujeres y hombres es un principio jurídico universal reconocido en diversos textos internacionales sobre derechos humanos, entre los que destaca la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas en diciembre de 1979 y ratificada por España en 1983.

Señores (porque deben ser señores en su mayoría, de otra manera sería incomprensible), olvídense de proteger la maternidad desde un punto de vista paternalista y ejecuten sus obligaciones como poder público en garantizar la igualdad en materia laboral, medidas públicas para la conciliación (por elemplo garantía de atención socioeducativa -centros de educación infantil públicos de 0-3 años y sin costo para las familias de rentas bajas o vulnerabilizadas por la situación socioeconómica, acentuada con la pandemia); no nos cierren Maternidades respetuosas, como la Maternidad del Hospital Clínico de Málaga con el pretexto de la atención al COVID e implementen en los centros sanitarios medidas encaminadas a empoderar a la ciudadanas y respetar sus derechos en la salud sexual y reproductiva y en muchos otros ámbitos de la salud.

Las mujeres andaluzas según un estudio de la propia  Consejería de Salud realizado en 2018 ( que seguramente estará guardado en algún cajón), tenemos muchos y graves problemas de salud:

⚫ Las mujeres andaluzas tenemos menor nivel de renta y mayor riesgo de pobreza que los hombres. Las personas pobres mueren más jóvenes y sufren mayores discapacidades, están expuestas a riesgos más elevados como consecuencia de unas condiciones de vida poco saludables, tanto en los hogares como en los lugares de trabajo.

⚫ Las mujeres andaluzas estamos infrarrepresentadas dentro de la población activa. Las desigualdades son también importantes en cuanto a las características del empleo de las mujeres y de los hombres. Las mujeres tenemos más empleos con jornada parcial y más contratos temporales que los hombres. Existen evidencias de que este hecho está directamente relacionado con su participación en los cuidados, que continúa siendo un rol que desempeñamos mayoritariamente las mujeres.

⚫ El trabajo doméstico y de cuidados: un trabajo invisible y con mayores costes para la salud y la calidad de vida de las mujeres .La división sexual del trabajo sigue plenamente vigente en la actualidad, siendo las mujeres quienes principalmente nos seguimos encargando del trabajo que tiene lugar en el interior de los hogares.

⚫ La literatura científica, muestra claras evidencias en los mayores costes que conllevan los cuidados para las mujeres, en todas las dimensiones de la vida, tanto en términos de calidad de vida y de salud física y emocional, como en las oportunidades en el empleo y en el desarrollo profesional y económico, en las relaciones sociales y familiares, o en la disponibilidad de tiempo propio.

Que no nos engañen, el género es un factor decisivo dentro de los determinantes sociales de la salud. La necesidad de trabajar en el ámbito sanitario desde una perspectiva de género, no es cuestionable, el enfoque de género es imprescindible para superar desigualdades en salud invisibles en el sistema de salud.

“Los Poderes Públicos deben establecer las condiciones para que se adopten de forma libre y responsable, poniendo al alcance de quienes lo precisen servicios de atención sanitaria, asesoramiento o información. Según múltiples tratados internacionales de derechos humanos, los Estados tienen la obligación de garantizar el acceso a los servicios de Salud Sexual y Reproductiva, incluida la anticoncepción de buena calidad, por cierto esto no ocurre hoy por hoy en Andalucía, el desmantelamiento de la atención primaria en salud, la falta de programas educativos integrados en salud afectivo-sexual, el cierre de unidades especializadas como la UPAS de Málaga (unidad de promoción y atención a la salud) , el cierre de la Maternidad del Hospital Clínico Universitario de Málaga,…. no parece estar en la línea que la ley nacional e internacional marca.

La ciudadanía tenemos que exigir y movilizarnos por la garantía de los derechos humanos básicos, entre los que se encuentra la salud y esto pasa por:

  • Una dotación presupuestaria adecuada para la sanidad y la educación pública. Ahora se está trabajando en nuestro parlamento sobre los próximos presupuestos, es este un elemento sustancial de la ejecución política, sin presupuestos adecuados, no es posible ejecutar políticas públicas adecuadas.
  • Reforzar la ratio de personal facultativo y de enfermería por cupo de cartilla que está francamente disminuida con respecto al contexto europeo, sobre todo en Andalucía .
  • Incrementar la dotación de personal en los Distritos de Atención Primaria; que permitan desarrollar su labor comunitaria de promoción y prevención de la salud desde un enfoque biopsicosocial y no una atención centrada en la enfermedad y la asistencia a demanda en menos de 5 minutos por persona, ahora fundamentalmente telefónica y con demoras de más de 10 días.
  • Devolución progresiva al sector público de las prestaciones afectas por las privatizaciones sanitarias, Debería preocuparles especialmente en Andalucía que la garantía del derecho a la IVE se realice todavía en 2021 en Centros privados. El 94% de los centros que realizan IVE son de titularidad privada. Y las usuarias de los mismos acosadas por las asociaciones providas, ante la pasividad e indiferencia de los poderes públicos.
  • En esta situación postpandémica, reforzar con más recursos humanos que permitan a los centros la apertura en horario de mañana y tarde. Es inasumible para la seguridad de la población las esperas de 10-15 días para hablar o ser vista en cualquier centro de salud en Andalucía o listas de espera interminables para ser intervenidas o para pruebas diagnósticas o la atención especializada, lo que viene ocasionando ya retrasos diagnósticos que agravan los problemas de salud de muchas personas.
  • Transparencia de la Consejería de Salud sobre el destino de los recursos públicos con participación ciudadana, como corresponde a un gobierno democrático. La Ley 2/1998 de Salud de Andalucia, establece la participación ciudadana.
  • El Sistema Sanitario Público Andaluz ha de ser gratuito (sin copagos), universal, de calidad, participativo, integral e integrado.

SANIDAD PÚBLICA 100% PÚBLICA.  LA SALUD ES UN DERECHO, NO UN NEGOCIO LA SANIDAD PÚBLICA NO SE VENDE, SE DEFIENDE. APOYO AL PERSONAL DE LA SANIDAD PÚBLICA. QUE NO TE ROBEN TU SALUD , NI TU SANIDAD. LAS MUJERES SOMOS MAS DEL 50% DE LA POBLACION, LOS DERECHOS SEXUALES Y REPRODUCTIVOS TAMBIEN SON DERECHOS HUMANOS.

QUE NO TE ENGAÑEN. SOMOS CIUDADANAS DE PLENO DERECHO.

 

Ana Belén Espejo Martínez, socia de ASPA, activista por la solidaridad y los derechos humanos  , feminista y médica vocacional dedicada a la Salud sexual y Reproductiva.