Ante la COP26

Ya está en marcha la Cumbre del clima 2021, también llamada COP26, que certificará una vez más el fracaso internacional para hacer frente al calentamiento global. De entrada, el presidente de China, el país que más CO2 emite, no acude y ha enviado un “decepcionante” vídeo para no decir nada. Como positivo ya no está Donald Trump.

En ASPA nos sentimos desesperadas y frustradas al ver cómo estos grandes encuentros se quedan en nada o avanzan con desquiciante lentitud. Desde la primera conferencia sobre cambio climático de 1995 en Berlín y aunque resulta innegable que ha habido progresos, la realidad es que hoy las emisiones mundiales que causan el calentamiento del planeta siguen sin bajar. Cuanto más se demora la reacción internacional, más aumenta la urgencia del desafío climático y más crece nuestra preocupación.

La cuestión clave en esta cumbre del clima número 26 es: para evitar los peores escenarios del cambio climático los gobiernos deben reducir sus emisiones de forma rápida y drástica de manera que la temperatura media del planeta no suba de los márgenes de seguridad de 1,5 y 2 grados.

Aparte de la presentación de los planes oficiales de cada país, en Glasgow se están produciendo algunos acuerdos sobre metano, carbón, bosques, coches…, que pueden acercar los objetivos buscados. Sin embargo, hay que ver la letra pequeña para no celebrar compromisos con fechas a largo plazo, mientras las emisiones siguen subiendo. En palabras de Greta Thunberg todo puede quedarse simplemente en un bla, bla, bla, si no se pasa ya a la acción.

A nuestro entender la solución a la crisis climática no se va a lograr con más “capitalismo verde”. La solución pasa por cambiar el modelo de civilización y avanzar hacia un modelo alternativo al capitalismo, que podría ser el Sumak Kawsay (“buen vivir” en quechua) que hace referencia a una vida en plenitud, armonía y equilibrio entre las personas, la comunidad y la Madre Tierra. Apunta a la idea del bien común y sugiere una relación estrecha y armónica entre el ser humano y la naturaleza, que también posee derechos. Todos los seres formamos parte de la naturaleza y todos somos interdependientes en tanto que existimos a partir del otro.