Archivo de la categoría: Derechos Humanos

El naufragio de Europa, nuestro naufragio

Cuando el 20 de junio celebramos el día del refugiado, bajo el impacto del reciente acuerdo UE-Turquía, cuyo objetivo, sin tapujos, ha sido ‘que no lleguen’, viene a la memoria el regusto amargo del viejo poema: primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada.

Sin títuloNadie que dijera nada. Es como si a los numerosos naufragios de personas en el Mediterráneo se añadiría el naufragio de los valores éticos y los compromisos internacionales trabajados durante años. El punto final de un largo proceso de desencuentro de las políticas europeas con la realidad migratoria. Como el que ocurrió en los años 90 cuando España impetró ayuda y cooperación a la UE cuando nuestras costas recibían pateras y cayucos cargados de personas que huían del hambre y la desolación en África, pero también de la privación de sus derechos fundamentales o de las múltiples guerras que asolaban y asolan el continente. La UE dijo que era una cuestión de índole nacional y nos concedieron algunas migajas presupuestarias y cierta colaboración simbólica de la agencia Frontex.

Nadie que dijera nada, como cuando hace unos años, con el hundimiento, inducido, en gran parte, por intereses geoestratégicos, del estado en Libia y la inestabilidad en Egipto y Túnez, lanchas y barcos llenos de seres humanos que huían de la guerra y la miseria intentaban llegar a las costas de Malta y principalmente Italia, muriendo muchas veces en el intento. Ya se nos ha olvidado en nuestra sociedad líquida (Bauman) la masacre de Lampedusa. La UE, con especial énfasis alguno de sus miembros, dijeron que era una cuestión básicamente nacional.

Es como si volviéramos a 1938, cuando representantes de 32 Estados occidentales se reunieron en un bonito hotel de la ciudad de Evian, al sur de Francia, para discutir sobre el problema de los refugiados judíos víctimas de las políticas discriminatorias del régimen nazi. Evian es ahora famosa por sus aguas, pero en aquel momento, los portavoces se encontraron para deliberar si aceptar un mayor o menor número de refugiados judíos, que escapaban de persecuciones en Alemania y Austria. Después de varios días de negociación, la mayoría de países, incluido Gran Bretaña, decidieron no hacer nada. El acuerdo UE-Turquía ha sido como un eco del fracaso de Evian.

En toda Europa, los líderes se han saltado la convención de los refugiados de 1951, un documento histórico, en parte inspirado por los fallos de Evian, para justificar la devolución de refugiados sirios a Turquía, país donde la mayoría no puede trabajar legalmente, a pesar de los cambios legislativos recientes. Un país que también deporta refugiados de vuelta a Siria, y donde permanentemente se les empuja hacia la frontera. Seguir leyendo El naufragio de Europa, nuestro naufragio

de Sur a Sur, nº 88: Berta Caceres

Desde ASPA no queremos olvidar a Berta Cáceres, y recientemente hemos enviado una petición al Área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga para dedicar una calle en la ciudad a esta mujer indígena,  defensora de los derechos humanos.

¿Cuál es la historia de esta mujer cuyo pueblo se considera guardián de los ríos?

berta_vive_xlargeBerta era… una líder indígena del pueblo Lenca, un grupo étnico mesoamericano con idioma propio situado en territorios de Honduras y El Salvador desde antes de la llegada de Colón.

Berta era… el 28 de octubre de 2014, una de las participantes principales en el encuentro mundial de los Movimientos Populares en el Vaticano, cuando el Papa Francisco pronunció el célebre discurso de las «tres ’T’»: Tierra, Techo y Trabajo.

Berta… era una de las fundadoras –en 1993-  del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), una organización social, política, de carácter altruista con marcado acento indigenista, amplia, solidaria y unitaria de la zona sur-occidental de Honduras…

Berta era… contraria a la presencia de las bases de Estados Unidos en Centroamérica.

Porque Berta Cáceres fue asesinada brutalmente antes de cumplir los 44 años, en su casa, en La Esperanza, en la madrugada del 3 de marzo de 2016, por un grupo de matones, comprados cada uno por 50.000 lempiras (2.200 dólares), que entraron en su vivienda a media noche, mientras Berta dormía. Nada protegió a Cáceres. Ni su “perfil alto” internacional, ni las medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ni el esperable impacto mediático y sobre la imagen del país que podría tener su muerte… Nada.

«Las autoridades del estado no ofrecieron ninguna protección a Berta, como había pedido la Comisión Interamericana para los Derechos Humanos, no investigaron sobre las amenazas, ni sobre las molestias en su contra por parte de la policía, de los militares y de los paramilitares. Agudizaron su vulnerabilidad criminalizándola mediante procedimientos ilegales, sin respetar el derecho del pueblo lenca de ser consultado sobre cualquier proyecto realizado en sus territorios». Declararon los jesuitas desde Radio Progreso.”

Para leer el artículo completo pincha en este enlace

Además de este artículo puedes encontrar información de:

  • Jornada: Situación actual de los refugiados, el acuerdo entre la UE y Turquía.
  • RETO 21 días sin muebles en la calle: evita que tu barrio sea un vertedero.
  • Charla sobre refugiados “Refugiados, una oportunidad” en Baeza.
  • Carta para solicitar una calle para Berta Cáceres.
  • Participación en el Kiosco de los Gallipatos de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Córdoba
  • Taller “Refugiadas en su propia tierra”
  • Caseta de ASPA en la Feria de Córdoba

Trece presos saharauis llevan un mes en huelga de hambre para que se anule el juicio militar que les condenó

(Alfonso Lafarga).- Fue el juicio con menos garantías y mayores condenas en los 40 años de resistencia del pueblo saharaui contra la ocupación marroquí. En una cárcel cerca de Rabat 21 presos políticos saharauis cumplen penas de 20 años a cadena perpetua impuestas por un tribunal militar; trece de ellos llevan un mes en huelga de hambre. Son el grupo de Gdeim Izik, los precursores de la “primavera árabe”.

sahara7Los trece, junto con otros 8 que no secundaron la huelga por motivos de salud, están recluidos en la cárcel de Salé, cerca de Rabat, a 1200 kilómetros de la  capital del Sáhara Occidental,  El Aaiún,  distancia que tienen que recorrer sus familias todas las semanas para una corta visita.

Mohamed Bashir Boutanguiza, Sidahmed Lemyejed, Ahmed Sbaai, Mohammed Bani, Brahim Ismaili, Sidi Abdullah Abahah, Naama Asfari, Hassan Dah, Mohammed Bureal, Cheikh Bang, Mohammed M’Barek Lefkir, Abdullah Toubali y Bashir Khada  se encuentran en huelga desde el 1 de marzo y piden que se anule el juicio militar por el que fueron condenados  el 17 de febrero de 2013, su puesta en libertad y ser reconocidos como presos políticos.

Llevan cinco años y medio privados de libertad, a raíz del violento  desmantelamiento por la policía y el ejército marroquí, el 8 de noviembre de 2010, del “campamento de la dignidad”, a 12 kilómetros de El Aaiún, en el que más de 20.000 saharauis reclamaron en el desierto derechos sociales y civiles.

Las reivindicaciones de Gdeim Izik,  fueron consideradas por el lingüista y filósofo norteamericano Noam Chomsky,  uno de los más importantes pensadores contemporáneos, el detonante de la primavera árabe,  como sucedió en Túnez, Libia y Egipto.

Las autoridades marroquíes dijeron que durante el asalto murieron  once policías, aunque en el juicio, celebrado en febrero de 2013, las defensas   denunciaron la ausencia de pruebas incriminatorias y que las confesiones fueron obtenidas bajo torturas. La declaración de uno de los acusados iba firmada con su huella dactilar, a pesar de ser una persona con estudios, según  relató el abogado Luis Mangrané; la letrada Inés Miranda aseguró que no se procedió a la identificación de los fallecidos. La acusación aportó una  caja con bengalas, machetes y cuchillos, las  pruebas con las que supuestamente mataron  a los agentes, en las que no se hallaron huellas dactilares de los saharauis. Y así muchas irregularidades más. Seguir leyendo Trece presos saharauis llevan un mes en huelga de hambre para que se anule el juicio militar que les condenó

Trece presos políticos saharauis comienzan huelga de hambre en cárcel de Marruecos

Desde la Asociación Andaluza por la Solidaridad y la Paz (ASPA) nos unimos a la Federación Andaluza de Asociaciones Solidarias con el Sahara (FANDASSahara) en apoyo a los presos políticos saharauis del llamado “Grupo de Gdeim Izik” que, cinco años y medio después de su detención arbitraria por las autoridades marroquíes de ocupación, tras el violento asalto al Campamento de la Dignidad, han comenzado el 1 de marzo una huelga de hambre indefinida para denunciar “las brutales condiciones de su encarcelamiento y reivindicar su libertad y la de su pueblo”.

FB_IMG_1420109309001 (1)Los prisioneros de Gdeim Izik fueron condenados en Rabat el 17 de febrero de 2013  a penas que van de 20 años a la cadena perpetua, por un tribunal militar ilegal de las fuerzas armadas marroquíes, algo que está expresamente prohibido por la Cuarta Convención de Ginebra relativa a la Protección de Personas Civiles en Tiempo de Guerra, y hasta por la propia Constitución del Reino de Marruecos.

Las detenciones de Gdeim Izik se remontan a octubre de 2010, cuando la Policía marroquí desmanteló por la fuerza lo que se conoció como el Campamento de la Dignidad, a las afueras de la capital El Aaiún, donde cerca de 28.000 mujeres y hombres saharauis se concentraron reclamando el respeto de sus derechos y libertades fundamentales. Cinco saharauis asesinados, entre ellos un menor de edad, y un total de 25 activistas fueron condenados.

Los presos políticos saharauis que a día de hoy siguen encarcelados en la cárcel marroquí de Salé (Rabat / Marruecos), lo están a miles de kilómetros del Sahara occidental, lo que supone un sufrimiento adicional para sus familias.

La Federación Andaluza de Asociaciones Solidarias con el Sahara (FANDASSahara) reclamamos la liberación inmediata de todos los presos políticos saharauis, y se declare la nulidad de las sentencias ya que el proceso judicial fue realizado a personas civiles por un tribunal militar, y además tal y como atestiguaron numerosos observadores internacionales, el desarrollo del mismo estuvo plagado de hechos irregulares como el uso de la tortura sistemática para arrancar confesiones a los detenidos.

Nos sumamos a las muestras de apoyo internacional con los trece presos políticos saharauis del “Grupo Gdeim Izik” que han entrado en huelga de hambre, y animamos e impulsamos una decidida acción ciudadana frente a la impunidad con la que actúa el estado marroquí, exigiendo a las Naciones Unidas, y en concreto a su Secretario General, Banki Moon, actualmente de visita oficial en la zona, a asumir con urgencia un posicionamiento claro de rechazo ante los hechos denunciados y el flagrante olvido en que se deja reiteradamente el expediente de los derechos humanos en el Sáhara Occidental.

Los 13 presos políticos saharauis que han entrado en huelga de hambre indefinida son: Naama Asfari, Ahmed Sbai, Brahim Ismaili, Sidahmed Lemjayed, Hassanna Dah, Bachir Jadda, Mohamed Embarek Lefkir, Abdalla Toubali, Abdalla Bahah, Mohamed Bani, Mohamed Buriyal, Mohamed Bachir Butenguiza y Chej Banga.

de Sur a Sur, nº 82: Xenofobia y solidaridad rivalizan en la Jungla de Calais

En una Europa a la deriva en relación a las personas refugiadas, las ONGs y organizaciones proinmigrantes venimos denunciando las medidas que están asumiendo algunos países europeos. Medidas que pasarán a la historia de la infamia por la terrible violación de derechos humanos que suponen. Dinamarca ha comenzado a confiscar el dinero en efectivo de las personas refugiadas que supere los 1.340 euros. Países como Suecia, Holanda y Finlandia han anunciado deportaciones masivas. Mientras el periódico británico The Independent denuncia que miembros, algunos de ellos uniformados, de una milicia armada de extrema derecha llevan a cabo una campaña de violencia sin precedentes contra los inmigrantes que están en  el llamado campo de la Jungla, en la localidad francesa de Calais. Y en muchas de nuestras fronteras se construyen muros y alambradas que impiden la entrada de quienes tienen pleno derecho a la circulación por vías legales y seguras, y a una adecuada acogida.

calais1Hemos escogido este botón de muestra de la situación en Calais a través del artículo “Xenofobia y solidaridad rivalizan en la Jungla de Calais” de Andrea Olea publicado recientemente en Diario Público.

Los actos racistas y las muestras de solidaridad se multiplican al mismo tiempo en Calais, la ciudad del norte de Francia convertida en última etapa para miles de refugiados que sueñan con llegar a Reino Unido. La manifestación que este fin de semana recorrió sus calles en apoyo a los emigrantes, terminó en altercados con la policía y varias detenciones, escenificando la tensión creciente que vive la localidad.

Vista desde el aire, la Jungla se asemeja a un inmenso mar de plástico azul y blanco. Situado a apenas cinco kilómetros de la ciudad francesa de Calais, frente al Canal de la Mancha, este asentamiento acoge a más de 7.000 emigrantes de una quincena de nacionalidades que esperan dar el salto definitivo a Inglaterra: afganos, sudaneses, sirios, etíopes, eritreos… un paseo entre sus calles enlodadas se convierte en un recorrido por un mapa de conflictos.

En este gigantesco poblado, formado por chabolas y precarias estructuras de madera, todo es extremo: el frío, el viento, el barro. La Jungla es como un ser vivo que respira, inspira y expira, engulle y escupe a personas de muy distintos orígenes con dos cosas en común: una odisea a sus espaldas hasta su llegada a Calais y el sueño de alcanzar Reino Unido, considerado la verdadera Tierra Prometida.

Las cifras oscilan, pero en los últimos meses el número de habitantes de la Jungla ha explotado: de 3.000 personas pasó a 10.000, y en la actualidad se estima que malviven en ella entre 7.000 y 8.000 habitantes.

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