Archivo de la categoría: Literatura con nombre de mujer

La literatura africana también tiene nombre de mujer (XV)

Leila Slimani es una escritora y periodista franco-marroquí, autora de En el jardín del ogro (2014), Canción dulce (2016) y Sexo y mentiras: la vida sexual en Marruecos (2017). Obtuvo el premio Goncourt en 2016. Slimani nació en Rabat, Marruecos, en 1981. Su padre fue ministro del rey Hassan II y su madre, una médica de origen alsaciano. Llegó a los dieciocho años a París. Tenía la intención de convertirse en psiquiatra, pero terminó por estudiar ciencias políticas y comercio. Trabajó como periodista en el periódico Jeune Afrique y en la actualidad es “representante para la francofonía”, designada por el actual presidente francés Emmanuel Macron.

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La literatura africana también tiene nombre de mujer (XIV)

Aminatta Forna nació en Bellshill, Escocia, en 1964 de padre de Sierra Leona, Mohamed Forna, y de madre escocesa, Maureen Christison. Cuando Forna tenía seis meses, la familia viajó a Sierra Leona, donde Mohamed Forna trabajaba como médico. Más tarde se involucró en la política y entró en el gobierno, solo para renunciar citando un aumento en la violencia política y la corrupción. Entre 1970 y 1973 fue encarcelado y declarado preso de conciencia por Amnistía. Mohamed Forna fue ahorcado bajo cargos de traición en 1975. Los eventos de la infancia de Forna y su investigación sobre la conspiración que rodeó la muerte de su padre son el tema de las memorias “El diablo que bailaba sobre el agua. El trauma de la muerte de su padre es un factor que contribuye al tema común del trauma psicológico en muchas de sus novelas. Seguir leyendo La literatura africana también tiene nombre de mujer (XIV)

La literatura africana también tiene nombre de mujer (XIII)

Awa Thiam, nacida en Senegal en abril de 1950, es una escritora, antropóloga y política feminista senegalesa. Es autora de “La Parole aux negresses”, publicada en 1978 y el primer texto africano en el que se denuncian abiertamente prácticas como la poligamia, la dote o la mutilación genital. Es presidenta de la Comisión para la Abolición de la Mutilación Sexual, fundada en 1982.

En 1995 defendió una tesis doctoral en etnología y antropología de la política, titulada “Sociétés africaines en mutation du côté des femmes: l’exemple du Sénégal”, en la Universidad de París-VIII. En mayo de 1976, cofundó la Coordinación de Mujeres Negras, de la que se convirtió en presidenta. Seguir leyendo La literatura africana también tiene nombre de mujer (XIII)

La literatura africana también tiene nombre de mujer (XII)

Nadine Gordimer, escritora sudafricana en lengua inglesa; fue la primera mujer africana que recibió el premio Nobel de Literatura (1991). Era hija de padres judíos, de origen ruso el padre e inglés la madre. Después de un período de aprendizaje autodidacta (causado por una misteriosa enfermedad que luego se reveló inexistente) y nutrido de copiosas lecturas, entre las que destacaban Anton Chejov y Marcel Proust, estudió en la Universidad Witwatersrand de Johannesburgo, donde vivió siempre porque, como la propia Gordimer afirmaba, “en nuestra época son pocos los que pueden mantener el valor absoluto de un escritor sin referirse a un contexto de responsabilidad. El exilio como modalidad del genio ya no existe”. Seguir leyendo La literatura africana también tiene nombre de mujer (XII)

La literatura africana también tiene nombre de mujer (XI)

Nawal el Saadawi nació el 27 de octubre de 1931 en el pequeño pueblo de Kafr Tahl, en la provincia de Al-Kalyoubeya, población cercana al río Nilo, en el Delta norte de El Cairo. Saadawi es la segunda de nueve hermanos -tenía cinco hermanas y tres hermanos- que, sin excepción, recibieron educación al menos hasta llegar a la universidad. Su padre Sherif Hatata era un hombre conservador y el primero del pueblo que logró graduarse en Dar Al-Oloum. Se manifestó en la revolución egipcia de 1919 en contra de la ocupación británica y del gobierno colonial. Como consecuencia, en 1938, fue enviado al exilio a la provincia de Al-Menoufeya, donde obtuvo el puesto de Inspector del Ministerio de Educación y donde permaneció junto a toda la familia hasta 1948. Su madre, Zaynab Hamen, perteneciente a una familia acomodada, educada a la escuela francesa y convencida de la necesidad de educar no sólo a los varones sino también a sus hijas, murió a los 45 años y siempre se preocupó por la educación de Nawal. En su noche de bodas tenía tan sólo 15 años y su prometido, al que aún no conocía, 16 más que ella. Seguir leyendo La literatura africana también tiene nombre de mujer (XI)