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Otra cooperación es urgente

Compartimos el documentos de análisis “Otra cooperación es urgente” elaborado por la CONGDE ante las elecciones del 28 de abril.

Las elecciones del 28 de abril son una excelente oportunidad para que los partidos políticos puedan conectar sus propuestas con los problemas de la ciudadanía y dialogar sobre el modelo de país que necesitamos. Una de las cuestiones que deben ser definidas es qué papel debemos desempeñar en el mundo y qué lugar ocupará en ese contexto la Política de Cooperación.

España deberá recuperar y situar en el centro de su acción exterior una Cooperación ambiciosa, transformadora y conectada con una ciudadanía -que ha demostrado ser comprometida y solidaria. De ese modo, se reforzará la dimensión internacional de la Agenda 2030; y se fomentará nuestro liderazgo en el seno de la Alianza Global para fomentar un desarrollo inclusivo y sostenible desde el enfoque de género y de derechos humanos. Seguir leyendo Otra cooperación es urgente

Venezuela y la politización de la ayuda humanitaria

Humanidad. Imparcialidad. Neutralidad. Independencia operativa. Según lo dispuso la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en sendas resoluciones de 1991 y 2006, esos son los cuatro principios que deben estar presentes en las acciones de ayuda internacional para que sean calificadas de humanitarias.

Los dos últimos se refieren específicamente a los envíos asistenciales a naciones azotadas por catástrofes naturales o de factura humana (guerras, enfrentamientos internos, sublevaciones y un largo etcétera), cuya finalidad, más que mitigar el sufrimiento de la población afectada –aunque eventualmente pueda hacerlo–, es llevar agua al molino de la política. No importa de qué signo sea esa política. Se trata, en cualquier caso, de poner en evidencia a quienes utilizan el daño y el dolor de las víctimas del desastre o el conflicto con el propósito de ganar simpatizantes para su causa. En los términos del citado organismo internacional, el principio de neutralidad establece que los actores humanitarios no deben tomar partido en los enfrentamientos o controversias políticas, ideológicas, raciales o religiosas que ocurran en los países que reciban la ayuda. Y el principio de neutralidad operativa prohíbe que la acción humanitaria esté ligada a los objetivos políticos, económicos o militares que el país que proporciona la ayuda pueda tener en las zonas donde ésta tenga lugar. Seguir leyendo Venezuela y la politización de la ayuda humanitaria

Historia de la primera tienda de Comercio Justo de España

“El Comercio Justo, igual que la cooperación internacional es una forma de vida, una forma de entender el planeta, la convivencia entre los seres humanos que, sobre todo, intenta siempre estar de lado de los más desfavorecidos, en la forma que sea. A su vez el Comercio Justo nos permite, con un pequeño y sencillo gesto ser solidarios a través del consumo. Es una forma muy sencilla de contribuir a cambiar el mundo. Por esto creo que todos deberíamos contribuir al desarrollo del comercio justo”.

Carola Reintjes.

La Asociación Andaluza por la Solidaridad y la Paz (ASPA) se funda en Córdoba, el 24 de mayo de 1987 por 4 cordobeses, quienes tras su experiencia como voluntarios en la Nicaragua Sandinista deciden crear esta ONG, en un momento donde no existía ningún movimiento de solidaridad internacional en nuestra Comunidad Autónoma. Fue la primera ONGD andaluza, y la primera en desarrollar proyectos de ayuda al desarrollo y de sensibilización en Andalucía y América Latina. Fuimos creciendo y añadiendo socios y amigos en todas las provincias andaluzas. Los primeros proyectos fueron con los refugiados saharauis de Tindouf y con comunidades indígenas de Ecuador, Nicaragua y Chile.

En el verano de 1989, tras dos años de andadura, ASPA comienza a vislumbrar la creación de una línea de trabajo para potenciar el comercio justo con aquellos países con los que ya manteníamos relación a través de los proyectos de cooperación. Es entonces, cuando decidimos crear la “Sociedad Cooperativa Andaluza Sandino”, de la que formaron parte entre otros Carola Reintjes y Luís Begara. Una cooperativa a la que se incorporan más tarde otros compañeros y compañeras de la Asociación, aunque no todos trabajarán en las Tiendas de la Solidaridad. Seguir leyendo Historia de la primera tienda de Comercio Justo de España

Helena Maleno o la criminalización de la ayuda humanitaria

La persona que “más vidas ha salvado en el Estrecho” se enfrenta, en el peor de los escenarios, a una cadena perpetua. Ya no solo se criminaliza a las personas inmigrantes, ahora se ha dado el paso  al criminalizar a las personas que llevan a cabo ayuda humanitaria. Desde ASPA manifestamos nuestra preocupación, pues consideramos que es un brote más de xenofobia institucional.

Maleno declaraba el miércoles, día 10 de enero, ante un juzgado marroquí, investigada por favorecer el tráfico de personas por sus alertas a Salvamento Marítimo. La justicia española ya archivó este caso, pero la Policía lo llevó a la justicia marroquí. Si se abre un juicio penal contra ella, la ley contempla penas desde 6 meses a 3 años de cárcel hasta la cadena perpetua. Por eso traemos a colación este artículo de Jairo Vargas, publicado en el Diario Público el 9 de enero de 2018:

Esta vez es la definitiva. La periodista, activista y experta en migraciones y trata de personas Helena Maleno tendrá que comparecer este miércoles ante el juez de Tribunal de Apelación de Tánger. “Esta es la cita definitiva. Antes habíamos pedimos aplazamientos para estudiar el expediente de la investigación y preparar la defensa”, explica Maleno a Público.

Fuentes cercanas a su defensa insisten en que, por el momento, Maleno, la activista por los derechos de las personas migrantes más destacada en la frontera sur española, no está acusada de nada, sino que aún está siendo investigada por un supuesto delito de favorecer la inmigración irregular. Seguir leyendo Helena Maleno o la criminalización de la ayuda humanitaria

El cura obrero de la cooperación a jornada completa

El activismo de Luis Pernía se remonta a cuando era fraile y jornalero. Lo desplegó en 1975 desde Tiro de Pichón por la Málaga del aluvión de gentes del campo asomada al cambio. Desde los 90 está con el resto de inmigrantes del mundo

Artículo, con “retoques”, de José Vicente Artorga publicado el 5 de noviembre de 2017 en DIARIO SUR

Pintor de rótulos, jornalero en la marisma, porteador de sacos, auxiliar de psiquiatría y finalmente enfermero. Las batallas laborales durante cuarenta años de este franciscano para llevar su propio pan a casa acabaron hace diez como sanitario en el centro de diálisis de Carlos Haya, el empleo donde cotizó más tiempo esa satisfacción tan suya por ayudar a los demás. Después de guardar la bata sigue en activo como donante de experiencias solidarias, sobre todo con esos inmigrantes del mundo que ahora son más del 12 por ciento del censo de vecinos de Segalerva-Molinillo, un barrio donde «es muy difícil que la gente pueda pensar más allá del día a día, como pasa en África». Allí tiene su sede ASPA (Asociación Andaluza por la Solidaridad y la Paz), la primera ONG de cooperación que creó con otros hace 30 años. Fue después de que la democracia reclutara a sindicatos y partidos a gran parte de la izquierda más activa. Algunos se quedaron con ganas de más cambio miraron fuera y una parte abrazó utopías en el fuego cruzado de las dictaduras: Nicaragua, El Salvador, Guatemala. Finales de los 80. Aquel comité de Solidaridad con Centroamérica de Málaga se convirtió en ASPA, que en las dos últimas décadas actúa con mirada de 360º también en la batalla doméstica en torno a la inmigración y la aceptación del diferente. Ahora acaba de arrancar un programa para que más de 3.000 escolares conozcan la historia con inmigrantes que les cuentan la suya en las aulas. Para este año del 30.º aniversario, Luis Pernía también ha escrito y dibujado, ‘Gertrudis, la recovera’, un cómic homenaje a aquellas perdedoras de la guerra que sacaban adelante su casa con caminatas de 50 kilómetros entre Casares y el campo de Gibraltar. Ese cómic es su aportación a esa memoria histórica que en su casa fue tabú de doble filo. Luis fue niño de posguerra, el mayor de cuatro. Pasaron estrecheces, pero no hambre. Cada domingo, un pobre del hospicio se sentaba con ellos a comer. Sus padres le animaban a pintar, «y yo dibujaba al cura, que es algo fácil para un niño». Después no hubo llamada mística para su futuro. «Como mis amigos del pueblo se fueron al seminario, yo también me fui. No hubo ningún camino de Damasco ni caída del caballo. Fue así de simple», sintetiza las razones de aquella ruta tan habitual en la España de los 50 de meterse en el seminario para poder estudiar. El hábito en su caso no ha hecho a este monje nacido en la aldea burgalesa de Mahamud y apenas lo ha usado para cubrirse. «Mis convicciones religiosas son ya a estas alturas de mi vida más humanas que otra cosa», asegura sobre su condición de religioso -tres años de teología y cuatro de filosofía- que no entiende la vida sin los ‘vasos comunicantes’ de la solidaridad. «En un anciano de Cochabamba y en otro que te cuenta su vida en su cabaña en Ruanda, ves las mismas cosas que te contaba tu abuelo», ilustra su empatía sin fronteras y ese afán por compartir sin el que no le ve sentido a la vida. Seguir leyendo El cura obrero de la cooperación a jornada completa