Archivo de la categoría: África Subsahariana

África tiene nombre de mujer

El 25 de mayo de cada año se celebra el Día de África conmemorando la fundación de la Organización para la Unidad Africana una organización regional que agrupaba a los países del continente africano.

En ASPA creemos que en el proceso de construcción africana la dignificación del rol de la mujer es un sentir generalizado, y aunque lento, es preciso seguir trabajando y dedicar mayores recursos. Decimos que el futuro de África tiene nombre de mujer porque ella es la célula básica de la familia, la sociedad y la economía, ella es quién vertebra a la familia, da consistencia a la sociedad y es el elemento catalizador de la llamada economía informal con la que sobrevive buena parte de la población africana. Seguir leyendo África tiene nombre de mujer

Paella solidaria a favor de las jóvenes de Togo

Domingo 2 de junio 2019 a las 13;30 horas

En CEIP Miraflores de los Ángeles (Avenida Miraflores nº 6 Málaga)

Desde 2012, ASPA colabora en la promoción de niñas y mujeres jóvenes de Niantougou, en Togo, con el objetivo de garantizar su formación y capacitación en valores, cubriendo todo  su ciclo escolar, fortaleciendo su autoestima y proporcionándoles la orientación profesional necesaria para que puedan mejorar su futuro y el de sus Comunidades. Lo hacemos desde el convencimiento de que el futuro de África pasa por la educación de la mujer.

¡COLABORA PARA QUE 50  MUJERES JÓVENES DE TOGO CONTINÚEN ESTUDIANDO!

Donaciones – Fila Cero: ES33 3183 1400 5810 0331 7623 – Arquia (Indicar Beca Togo)

Para comprar los boletos o si quieres colaborar como voluntaria/o en el evento de la Paella Solidaria ponte en contacto con la sede de ASPA en Málaga: C/ Juan del Encina, 34 – 29013 Málaga / malaga@aspa-andalucia.org /Telf.: 952651034

Más información del proyecto en:

https://aspa-andalucia.org/promocion-de-las-ninas-de-togo-a-traves-de-la-escolarizacion-y-formacion

Africom, contra China

Un nuevo demonio con rostro al que perseguir, —Mokhtar Belmokhtar, jefe de Al Qaeda del Magreb Islámico— oculto en un territorio estratégico a conquistar, Mali. ¡Demasiado parecido a la fábula de “Bin Laden en Afganistán”!

Curiosamente, este “peligrosísimo” grupo nunca había atentado contra los intereses occidentales: se dedicaba al secuestro, pillaje y contrabando. Ahora, ofrecerá el pretexto perfecto a los nuevos conquistadores de Mali para militarizar el Sahel, cuyas sufridas gentes ya estaban luchando contra una hambruna de magnitud. Seguir leyendo Africom, contra China

La fiebre del Cobalto en el Congo

Para el pueblo congolés la historia se repite. En tiempo en los que los smartphones y los automóviles eléctricos marcan la pauta, las vastas reservas de cobalto situadas en el subsuelo de la República Democrática del Congo son objeto de codicia por parte de las grandes multinacionales. Empresas chinas y el gigante minero suizo Glencore se reparten un jugoso mercado.

Históricamente, las industrias extractivas de los países occidentales han tenido un papel central en el pillaje de las materias primas no agrícolas de los países del Sur. Según un informe de la Comisión Económica para África, “La mayor parte de los capitales privados extranjeros invertidos en África, entre 1830 y 1935, fueron destinados a la industria extractiva y buena parte de las inversiones públicas coloniales iban destinadas a este sector.”

Un siglo después, esta explotación continúa a un ritmo desenfrenado a pesar de su contribución al cambio climático y de las indiscutibles consecuencias negativas que la explotación minera ha tenido para el grueso de la población y su medio ambiente. De acuerdo con un informe de la WWF publicado en 2015, un tercio del patrimonio natural mundial se encuentra actualmente amenazado por la explotación petrolera, de gas o minera. Un sector que se encuentra controlado por gigantes industriales como Glencore – fundada por Marc Rich, un hombre de negocios con un pasado dudoso – y sus 107 filiales offshore. Seguir leyendo La fiebre del Cobalto en el Congo

30 años 30 poemas: “Hogar”, Warsan Shire

Warsan Shire nació en 1988 en Kenia. De padres somalíes, a la de edad de un año emigró a Gran Bretaña donde sigue viviendo. En 2013 ganó el African Poetry Prize y en 2014 fue además elegida como primera poeta joven laureada de Londres.

Su poesía está escrita desde la vulnerabilidad, desde un desnudo total. Narra la experiencia de aquel que no tiene raíces, del inmigrante, de la barbarie, de qué significa ser mujer, del dolor y la nostalgia. Son poemas sencillos que despacio, despacio, se te meten hasta el tuétano.

Puedes leer un artículo en el The New Yorker sobre su vida y obra aquí.

HOGAR

Nadie abandona su hogar a menos que su hogar sea la boca de un tiburón.

Sólo corres hacia la frontera cuando ves que toda la ciudad también lo hace.

Tus vecinos corriendo más deprisa que tú. Con aliento de sangre en sus gargantas.

El niño con el que fuiste a la escuela, que te besó hasta el vértigo detrás de la fábrica, sostiene un arma más grande que su cuerpo.

Sólo abandonas tu hogar cuando tu hogar no te permite quedarte.

Nadie deja su hogar a menos que su hogar le persiga.

Fuego bajo los pies, sangre hirviendo en el vientre.

Jamás pensaste en hacer algo así, hasta que sentiste el hierro ardiente amenazar tu cuello.

Pero incluso entonces cargaste con el himno bajo tu aliento,

rompiste tu pasaporte en los lavabos del aeropuerto,

sollozando mientras cada pedazo de papel te hacía ver que jamás volverías.

Tienes que entender que nadie sube a sus hijos a una patera

a menos que el agua sea más segura que la tierra.

Nadie abrasa las palmas de sus manos bajo los trenes, bajo los vagones.

Nadie pasa días y noches enteras en el estómago de un camión

alimentándose de hojas de periódico,

a menos que los kilómetros recorridos signifiquen algo más que un simple viaje.

Nadie se arrastra bajo las vallas, nadie quiere recibir los golpes ni dar lástima.

Nadie escoge los campos de refugiados o el dolor de que revisten tu cuerpo desnudo.

Nadie elige la prisión, pero la prisión es más segura que una ciudad en llamas.

Y un carcelero en la noche es preferible a un camión cargado de hombres.

Nadie podría soportarlo, nadie tendría agallas, nadie tendría la piel suficientemente dura.

Los “váyanse a casa, negros”, “refugiados”, “sucios inmigrantes”,

“buscadores de asilo”, “quieren robarnos lo que es nuestro”, “negros pedigüeños”,

“huelen raro”, “salvajes”, “destrozaron su país y ahora quieren destrozar el nuestro”…

¿Cómo puedes soportar las palabras, las miradas sucias?

Quizás puedas, porque esos golpes son más suaves que el dolor de un miembro arrancado.

Quizás puedas porque estas palabras son más delicadas que catorce hombres entre tus piernas.

Quizás porque los insultos son más fáciles de tragar que el escombro,

que los huesos, que tu cuerpo de niña despedazado.

Quiero irme a casa, pero mi casa es la boca de un tiburón. Mi casa es un barril de pólvora.

Y nadie dejaría su casa a menos que su casa te dijera que aprietes el paso,

que dejes atrás tus ropas, que te arrastres por el desierto, que navegues por los océanos.

“Naufraga, sálvate, pasa hambre, suplica, olvida tu orgullo, tu vida es más importante”.

Nadie deja su hogar hasta que su hogar se convierta

en una voz susurrando en tu oído diciendo: “Vete, corre lejos de mí ahora.

No sé en qué me he convertido, pero sé que cualquier lugar es más seguro que éste”