Archivo de la categoría: África Subsahariana

Africom, contra China

Un nuevo demonio con rostro al que perseguir, —Mokhtar Belmokhtar, jefe de Al Qaeda del Magreb Islámico— oculto en un territorio estratégico a conquistar, Mali. ¡Demasiado parecido a la fábula de “Bin Laden en Afganistán”!

Curiosamente, este “peligrosísimo” grupo nunca había atentado contra los intereses occidentales: se dedicaba al secuestro, pillaje y contrabando. Ahora, ofrecerá el pretexto perfecto a los nuevos conquistadores de Mali para militarizar el Sahel, cuyas sufridas gentes ya estaban luchando contra una hambruna de magnitud. Seguir leyendo Africom, contra China

La fiebre del Cobalto en el Congo

Para el pueblo congolés la historia se repite. En tiempo en los que los smartphones y los automóviles eléctricos marcan la pauta, las vastas reservas de cobalto situadas en el subsuelo de la República Democrática del Congo son objeto de codicia por parte de las grandes multinacionales. Empresas chinas y el gigante minero suizo Glencore se reparten un jugoso mercado.

Históricamente, las industrias extractivas de los países occidentales han tenido un papel central en el pillaje de las materias primas no agrícolas de los países del Sur. Según un informe de la Comisión Económica para África, “La mayor parte de los capitales privados extranjeros invertidos en África, entre 1830 y 1935, fueron destinados a la industria extractiva y buena parte de las inversiones públicas coloniales iban destinadas a este sector.”

Un siglo después, esta explotación continúa a un ritmo desenfrenado a pesar de su contribución al cambio climático y de las indiscutibles consecuencias negativas que la explotación minera ha tenido para el grueso de la población y su medio ambiente. De acuerdo con un informe de la WWF publicado en 2015, un tercio del patrimonio natural mundial se encuentra actualmente amenazado por la explotación petrolera, de gas o minera. Un sector que se encuentra controlado por gigantes industriales como Glencore – fundada por Marc Rich, un hombre de negocios con un pasado dudoso – y sus 107 filiales offshore. Seguir leyendo La fiebre del Cobalto en el Congo

30 años 30 poemas: “Hogar”, Warsan Shire

Warsan Shire nació en 1988 en Kenia. De padres somalíes, a la de edad de un año emigró a Gran Bretaña donde sigue viviendo. En 2013 ganó el African Poetry Prize y en 2014 fue además elegida como primera poeta joven laureada de Londres.

Su poesía está escrita desde la vulnerabilidad, desde un desnudo total. Narra la experiencia de aquel que no tiene raíces, del inmigrante, de la barbarie, de qué significa ser mujer, del dolor y la nostalgia. Son poemas sencillos que despacio, despacio, se te meten hasta el tuétano.

Puedes leer un artículo en el The New Yorker sobre su vida y obra aquí.

HOGAR

Nadie abandona su hogar a menos que su hogar sea la boca de un tiburón.

Sólo corres hacia la frontera cuando ves que toda la ciudad también lo hace.

Tus vecinos corriendo más deprisa que tú. Con aliento de sangre en sus gargantas.

El niño con el que fuiste a la escuela, que te besó hasta el vértigo detrás de la fábrica, sostiene un arma más grande que su cuerpo.

Sólo abandonas tu hogar cuando tu hogar no te permite quedarte.

Nadie deja su hogar a menos que su hogar le persiga.

Fuego bajo los pies, sangre hirviendo en el vientre.

Jamás pensaste en hacer algo así, hasta que sentiste el hierro ardiente amenazar tu cuello.

Pero incluso entonces cargaste con el himno bajo tu aliento,

rompiste tu pasaporte en los lavabos del aeropuerto,

sollozando mientras cada pedazo de papel te hacía ver que jamás volverías.

Tienes que entender que nadie sube a sus hijos a una patera

a menos que el agua sea más segura que la tierra.

Nadie abrasa las palmas de sus manos bajo los trenes, bajo los vagones.

Nadie pasa días y noches enteras en el estómago de un camión

alimentándose de hojas de periódico,

a menos que los kilómetros recorridos signifiquen algo más que un simple viaje.

Nadie se arrastra bajo las vallas, nadie quiere recibir los golpes ni dar lástima.

Nadie escoge los campos de refugiados o el dolor de que revisten tu cuerpo desnudo.

Nadie elige la prisión, pero la prisión es más segura que una ciudad en llamas.

Y un carcelero en la noche es preferible a un camión cargado de hombres.

Nadie podría soportarlo, nadie tendría agallas, nadie tendría la piel suficientemente dura.

Los “váyanse a casa, negros”, “refugiados”, “sucios inmigrantes”,

“buscadores de asilo”, “quieren robarnos lo que es nuestro”, “negros pedigüeños”,

“huelen raro”, “salvajes”, “destrozaron su país y ahora quieren destrozar el nuestro”…

¿Cómo puedes soportar las palabras, las miradas sucias?

Quizás puedas, porque esos golpes son más suaves que el dolor de un miembro arrancado.

Quizás puedas porque estas palabras son más delicadas que catorce hombres entre tus piernas.

Quizás porque los insultos son más fáciles de tragar que el escombro,

que los huesos, que tu cuerpo de niña despedazado.

Quiero irme a casa, pero mi casa es la boca de un tiburón. Mi casa es un barril de pólvora.

Y nadie dejaría su casa a menos que su casa te dijera que aprietes el paso,

que dejes atrás tus ropas, que te arrastres por el desierto, que navegues por los océanos.

“Naufraga, sálvate, pasa hambre, suplica, olvida tu orgullo, tu vida es más importante”.

Nadie deja su hogar hasta que su hogar se convierta

en una voz susurrando en tu oído diciendo: “Vete, corre lejos de mí ahora.

No sé en qué me he convertido, pero sé que cualquier lugar es más seguro que éste”

Horror en Kigali (Ruanda): niños de la calle quemados vivos en las alcantarillas

El 28 de abril de 2017, los servicios de higiene y de seguridad de la ciudad de Kigali “sanearon” una de las alcantarillas de la capital rociando gasolina antes de encender y lanzar una cerilla al lugar donde se guarecían niños de la calle. La noticia se ha difundido rápidamente con fotos inconcebibles de lo ocurrido.

Algunos ciudadanos ruandeses residentes en Bélgica, conmocionados y enfurecidos, han tomado la iniciativa para intentar que trasladen al único superviviente de esta barbarie, que sufre graves quemaduras, al país europeo para recibir los cuidados apropiados. Sin embargo, el régimen del Frente Patriótico Ruandés (FPR), que acababa de cometer deliberadamente este crimen despreciable, ha denegado el traslado por medio de su representante en Bélgica, el embajador Olivier Nduhungirehe.

Diferentes versiones de los hechos

Según los testimonios de los niños de la calle que consiguieron sobrevivir y de los habitantes del vecindario donde se encuentra dicha alcantarilla, en el barrio de Muhima, los agentes de seguridad conocidos como DASSO (que es en realidad una milicia del partido que ostenta el poder) quisieron llevarse a una niña, también “de la calle”, para violarla. Pero sus compañeros de infortunio, otros niños de la calle, intentaron impedirlo gritando y persiguiendo a los secuestradores-violadores. Estos últimos, contrariados, intentaron detenerlos, pero los niños se metieron en su escondite, que no era otro que una alcantarilla. Los milicianos del FPR, también llamados DASSO, se marcharon para regresar sobre las tres de la madrugada cargados con bidones de gasolina y cajas de cerillas. Primero, vertieron la gasolina en ambas salidas de la alcantarilla y, a continuación, la prendieron fuego. Nadie sería consciente de las secuelas de este sacrificio humano, si no fuera porque un niño, cuya foto está dando la vuelta al mundo, da testimonio con sus quemaduras del horror de esta “operación” de los agentes de seguridad del régimen ruandés.

El poder de Kigali, como de costumbre, trata de negar o restar importancia a su tremenda responsabilidad en este terrible drama. El portavoz de la policía tuvo la desfachatez de declarar que esta operación la habían llevado a cabo meros vigilantes nocturnos del barrio durante su ronda habitual. ¡Como si patrullaran siempre cargados con bidones de gasolina! Seguir leyendo Horror en Kigali (Ruanda): niños de la calle quemados vivos en las alcantarillas

Rapport d’activités / Appui financier pour l’aide aux personnes déplacées par l’ASPA

Compartimos el informe que hemos recibido del Instituto de las Hermanas de San Francisco de Asís en Bangui (República Centroafricana) como justificación de la ayuda que, mediante Solidaridad Popular, le hemos enviado durante el año 2016 para apoyar a las personas desplazadas por la guerra en Bangui.

(FRANCES)

A travers ce rapport, nous venons présenter ici les activités réalisées par l’Institut des Sœurs de St François d’Assise à Bangui (République Centrafricaine) pour l’aide aux personnes déplacées par la guerre.

En effet, nous avons obtenu, de la part de l’Association Andalouse pour la solidarité et la Paix (ASPA) une somme de 2000 euros pour porter assistance aux personnes déplacées par la guerre à Bangui.

Cette somme a permis d’aider quelques familles à prendre une maison en location pendant six mois en attendant de trouver une solution de relogement plus stable. Nous soulignons que la situation, dans les camps de réfugiés est très précaire, à la limite de l’acceptable en matière de dignité humaine, nous avons pris l’option d’aider les personnes à se reloger plutôt hors des camps. La vie étant devenue plus chère avec la guerre, le prix des logements ont grimpé et il devient difficile aux familles de trouver où habiter.

Actuellement nous sommes en train d’étudier la possibilité, avec le reste de  l’argent, d’aider une famille à reconstruire sa maison car tout a été détruit par la guerre.

Avec les familles bénéficiaires et en leur nom, nous voulons remercier de tout cœur ASPA pour l’attention qu’elle porte à la situation de notre pays. Les besoins sont immenses, et avec vous et chacun de nos partenaires et bienfaiteurs, nous arrivons quelquefois à redonner du sourire et de la joie de vivre à des familles, à des enfants qui sont obligés de grandir trop vite dans leur tête. Que dieu vous bénisse ainsi que tous ceux qui vous permettent de nous aider, d’aider les personnes les plus démunies.

                                                                                                                             Sr  Léontine TANOU

 (CASTELLANO)

A través de este informe, hemos presentado aquí las actividades llevadas a cabo por el Instituto de las Hermanas de San Francisco de Asís en Bangui (República Centroafricana) para ayudar a las personas desplazadas por la guerra.

De hecho, hemos obtenido de la Asociación Andaluza para la Solidaridad y la Paz (ASPA), una suma de 2000 euros para ayudar a los desplazados por la guerra en Bangui.

Este dinero ha ayudado a varias familias para una casa en alquiler durante seis meses, mientras encuentran un alojamiento alternativo más estable. Hacemos hincapié en que la situación en los campos de refugiados es muy precaria, al límite de lo aceptable para la dignidad humana, tomamos la opción de ayudar a las personas a trasladarse a un lugar fuera de los campos. La vida se ha vuelto más cara con la guerra, los precios de la vivienda se dispararon y se hace difícil para las familias encontrar donde vivir.

Actualmente estamos estudiando la posibilidad, con el resto del dinero, de ayudar a una familia a reconstruir su casa, porque todo fue destruido por la guerra.

Con las familias beneficiarias y en nuestro nombre queremos dar las gracias de todo corazón a ASPA por su atención a la situación de nuestro país. Las necesidades son inmensas, y con usted y cada uno de nuestros socios y benefactores, a veces se logra restaurar la sonrisa y la alegría de vivir a las familias con niños, que se ven obligados a crecer demasiado rápido. Dios los bendiga y a todos aquellos que permiten que nos ayude, para ayudar a las personas más pobres.

Sor Leontine Tanou

PARA SABER MÁS DEL APOYO DE ASPA A LXS REFUGIADXS DE LA REPUBLICA CENTROAFRICANA PINCHA EN ESTE ENLACE