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Rapport d’activités / Appui financier pour l’aide aux personnes déplacées par l’ASPA

Compartimos el informe que hemos recibido del Instituto de las Hermanas de San Francisco de Asís en Bangui (República Centroafricana) como justificación de la ayuda que, mediante Solidaridad Popular, le hemos enviado durante el año 2016 para apoyar a las personas desplazadas por la guerra en Bangui.

(FRANCES)

A travers ce rapport, nous venons présenter ici les activités réalisées par l’Institut des Sœurs de St François d’Assise à Bangui (République Centrafricaine) pour l’aide aux personnes déplacées par la guerre.

En effet, nous avons obtenu, de la part de l’Association Andalouse pour la solidarité et la Paix (ASPA) une somme de 2000 euros pour porter assistance aux personnes déplacées par la guerre à Bangui.

Cette somme a permis d’aider quelques familles à prendre une maison en location pendant six mois en attendant de trouver une solution de relogement plus stable. Nous soulignons que la situation, dans les camps de réfugiés est très précaire, à la limite de l’acceptable en matière de dignité humaine, nous avons pris l’option d’aider les personnes à se reloger plutôt hors des camps. La vie étant devenue plus chère avec la guerre, le prix des logements ont grimpé et il devient difficile aux familles de trouver où habiter.

Actuellement nous sommes en train d’étudier la possibilité, avec le reste de  l’argent, d’aider une famille à reconstruire sa maison car tout a été détruit par la guerre.

Avec les familles bénéficiaires et en leur nom, nous voulons remercier de tout cœur ASPA pour l’attention qu’elle porte à la situation de notre pays. Les besoins sont immenses, et avec vous et chacun de nos partenaires et bienfaiteurs, nous arrivons quelquefois à redonner du sourire et de la joie de vivre à des familles, à des enfants qui sont obligés de grandir trop vite dans leur tête. Que dieu vous bénisse ainsi que tous ceux qui vous permettent de nous aider, d’aider les personnes les plus démunies.

                                                                                                                             Sr  Léontine TANOU

 (CASTELLANO)

A través de este informe, hemos presentado aquí las actividades llevadas a cabo por el Instituto de las Hermanas de San Francisco de Asís en Bangui (República Centroafricana) para ayudar a las personas desplazadas por la guerra.

De hecho, hemos obtenido de la Asociación Andaluza para la Solidaridad y la Paz (ASPA), una suma de 2000 euros para ayudar a los desplazados por la guerra en Bangui.

Este dinero ha ayudado a varias familias para una casa en alquiler durante seis meses, mientras encuentran un alojamiento alternativo más estable. Hacemos hincapié en que la situación en los campos de refugiados es muy precaria, al límite de lo aceptable para la dignidad humana, tomamos la opción de ayudar a las personas a trasladarse a un lugar fuera de los campos. La vida se ha vuelto más cara con la guerra, los precios de la vivienda se dispararon y se hace difícil para las familias encontrar donde vivir.

Actualmente estamos estudiando la posibilidad, con el resto del dinero, de ayudar a una familia a reconstruir su casa, porque todo fue destruido por la guerra.

Con las familias beneficiarias y en nuestro nombre queremos dar las gracias de todo corazón a ASPA por su atención a la situación de nuestro país. Las necesidades son inmensas, y con usted y cada uno de nuestros socios y benefactores, a veces se logra restaurar la sonrisa y la alegría de vivir a las familias con niños, que se ven obligados a crecer demasiado rápido. Dios los bendiga y a todos aquellos que permiten que nos ayude, para ayudar a las personas más pobres.

Sor Leontine Tanou

PARA SABER MÁS DEL APOYO DE ASPA A LXS REFUGIADXS DE LA REPUBLICA CENTROAFRICANA PINCHA EN ESTE ENLACE

 

de Sur a Sur, nº 104: Serrat tendrá que reescribir “Mediterráneo”

A unos días de fin de año, 2016 será el más mortífero en el Mediterráneo, según Naciones Unidas. Las cifras demuestran que durante este año se ha triplicado el número de personas que ha fallecido cruzando este mar, frente a los datos de 2015.

Al menos 4.200 inmigrantes han muerto o han sido declaradas desaparecidas, este año, en su intento de cruzar el Mediterráneo, frente a los 3.175 que perdieron la vida en el mismo periodo del año anterior.  El alto número de muertes contrasta con una fuerte caída del número de personas que ha cruzado este año el Mediterráneo: 327.800 en lo que llevamos de 2016, frente a 1.015.078 en 2015, según cifras recabadas por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Estas cifras muestran que durante 2016 un tercio más de personas han muerto cruzando el Mediterráneo que durante 2015, o lo que es lo mismo, por cada 269 personas que llegaron a Europa el año pasado una murió, mientras que este año esa cifra ha sido de una de cada 88. De hecho, si se toman los fallecimientos ocurridos exclusivamente por la ruta occidental, situada entre Libia e Italia, la tasa de decesos ha sido de una de cada 47 llegadas.

Precisamente, esta ruta es una de las principales causas del aumento de las muertes, dado que es mucho más larga y peligrosa que la oriental, situada entre Turquía y Grecia, que fue la más utilizada en los cruces de 2015. Durante 2016, más de la mitad de los cruces se han hecho por la ruta occidental. Además, otra de las causas es que los barcos usados para realizar las travesías son cada vez más precarios y al mismo tiempo los traficantes de personas los llenan hasta el límite. Otro cambio de tácticas que hemos detectado en los últimos tiempos es que los traficantes envían varias embarcaciones repletas de inmigrantes al mismo tiempo, con lo que las tareas de rescate se complican mucho más al haber literalmente miles de personas a rescatar al mismo tiempo.

Menos llegadas, pero más muertos. Con una constatación  que añadir: el año pasado el mercado de la seguridad fronteriza movió 15.000 millones de euros en Europa. Un aumento en medios militares, que si sigue así, en 2022 será casi el doble, 29.000 millones.

¿Menos llegadas, más seguridad fronteriza, más muertos? Una combinación de elementos que coincide y valida una de las tesis defendida por la jurista francesa Claire Rodier (La Rochelle, 1956): “todas las muertes en las fronteras son la consecuencia directa de las políticas de cierre y externalización”. Cofundadora de la red euro-africana Migreurop, que reúne a unas cuarenta organizaciones del sur y el norte del Mediterráneo, Rodier publicó, en España, en 2014, El negocio de la xenofobia, un libro en el que denuncia el aumento exponencial desde los años 2000 de los sistemas de vigilancia y control de fronteras en la UE, su ineficacia y los intereses económicos y empresariales que subyacen tras ellos. … Para leer el artículo completo pincha en este enlace

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Refugiados sin refugio

Con el mismo eslogan, que presidió el trabajo de las organizaciones de acogida, durante primer semestre del año, empezamos el nuevo curso, donde, por desgracia, no han aminorado las noticias negativas en relación a las personas migrantes y refugiadas: hay proyectos de construcción de nuevas vallas en Europa, continúan los asentamientos de refugiados en Grecia, aumenta el número de menores no acompañados en el mundo y se contrata a Frontex con tres millones de euros para trasladar a los refugiados de las islas griegas a los puertos turcos.

En nuestro país las cosas tampoco han ido como se esperaba. De las 16.000 personas a las que se ha comprometido el gobierno no han llegado a 400, en un goteo intermitente. Y durante el verano se han visto con más nitidez los dos problemas que afectan al esfuerzo de las entidades que trabajan directamente en la acogida, como son CEAR, Cruz Roja y ACCEM, como son las incoherencias y erráticas políticas europeas de inmigración y las reticencias a los programas que ofrece España, prefiriendo irse a otros países, sobre todo a Alemania.

Sin títuloNo se ve luz al final del túnel en una solución humanitaria a las personas refugiadas, a pesar de los buenos deseos de la reunión de alto nivel, estos días, de jefes de Estado y de Gobierno sobre refugiados y migrantes en la sede de la ONU. Así, mientras el Reino Unido, en un plan de ‘seguridad’ pactado con Francia, pretende alejar a los inmigrantes de Calais con la construcción de un muro de un kilómetro de largo, presupuestado en 21 millones de euros, que estará terminado antes de que acabe el 2016, otros trazos oscuros dibujan el cuadro sobre la situación de los refugiados al comienzo del curso.

La primera pincelada es que sigue en pie el acuerdo alcanzado el pasado 20 de marzo entre la Unión Europea y Turquía, conocido como ‘Acuerdo de la vergüenza’, que supone la devolución a Turquía de todos los inmigrantes irregulares y refugiados que lleguen a las islas del Egeo a partir de esa fecha. A cambio se estudia, con cierto mimo, la adhesión de Turquía a la UE y se negocia que los ciudadanos turcos pueden acceder sin visado al territorio Schengen, aunque por el momento este aspecto está paralizado y Turquía exige su cumplimiento. El pacto se selló bajo la excusa de que se podía considerar al país euroasiático como un lugar seguro y, por tanto, capaz de albergar allí a los refugiados que huyen de la guerra y tratan de acceder a Europa. El golpe de Estado de principios de julio, los recientes atentados que han sacudido al país, así como la sombra de la restauración de la pena de muerte en Turquía demuestran que está lejos de los estándares de ‘país seguro’, que recoge la Convención de Ginebra. Otra pincelada es que, a pesar de un premeditado silencio, el flujo de llegadas no se ha detenido. Aunque es considerablemente menor, las llegadas por la ruta Turquía-Lesbos no han dejado de producirse. Antes del 20 de marzo, cada día llegaban a la costa griega una media de 1.740 migrantes. Tras el pacto, la media estaba en 47, aunque en las últimas semanas la cifra ha aumentado a 100 y se prevé que los acontecimientos en Turquía puedan reactivar esta ruta. La consecuencia del acuerdo no es el cerrojo al tránsito en el mar, sino la reactivación de vías más peligrosas, como la que va de Libia a Lampedusa. En lo que va de año, más de 160.000 personas han accedido a Europa y cerca de 4.000 han perdido la vida en el mar. Entre ellos centenares de niños.

Objetivamente, la situación de los campos de refugiados, que abarrotan el país, es menos dramática de lo que cabría imaginar. Aunque sobreviven en naves industriales, descampados o hacinados en tiendas de campaña, se les garantizan tres comidas al día, ropa, agua, luz y una sensación de cierta seguridad. Estas medidas podrían aceptarse como temporales, pero las autoridades hablan de que es posible que los procedimientos de solicitud de asilo se demoren hasta dos años. En la actualidad, se calcula que entre 40.000 y 70.000 personas están atrapadas en Grecia. Las 10.000 personas que se encontraban en el campo de Idomeni, en la frontera con Macedonia, fueron realojadas a partir del 24 de mayo en los alrededores de Tesalónica, al norte del país. Seguir leyendo Refugiados sin refugio

Moción del Ayuntamiento de Granada contra el acuerdo Unión Europea – Turquía

Hoy, 24 de junio, el Ayuntamiento de Granada ha aprobado con el apoyo de PSOE, IU, Vamos Granada y Ciudadanos y la abstención del PP  la siguiente moción para que el Ayuntamiento de Córdoba manifieste su desacuerdo con el acuerdo firmado entre la Unión Europea y Turquía sobre refugiados y migrantes

0ef97e96-4536-4f88-bd85-4fa81c6654e7 MOCION AL AYUNTAMIENTO DE GRANADA

AL PLENO DEL AYUNTAMIENTO DE GRANADA, AL ALCALDE DE GRANADA Y A TODOS LOS PORTAVOCES DE LOS GRUPOS POLÍTICOS

Don Jesús Antonio Montes Montes, con DNI 44 296 663C, representante legal de la delegación en Granada de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, en representación la Red Granadina por la Acogida y el Refugio, integrada por las siguientes entidades:

  • Accionenred – Granada
  • Adobe Arquitectura Y Compromiso Social
  • AI Granada
  • Alianza por la Solidaridad
  • ASCUA
  • Asociación granadina Ecológica-gastronómica-cultural La brújula de momo
  • Asociación pro Derechos Humanos de Andalucía – Granada
  • Asociación Andaluza por la Solidaridad y la Paz (ASPA) 
  • Caritas Chana
  • Centro social adultos Zaidín
  • Comunidades Cristianas Populares
  • CONGRA
  • Ecologistas en Acción
  • Granada Acoge
  • Granada Laica
  • Iberoamericamigrante
  • JOC  Granada
  • La ciudad accesible
  • Marchas por la dignidad
  • Oxfam Intermon
  • Plataforma BDS Granada
  • Plataforma Granada Abierta
  • Plataforma Zona Norte
  • Setem AndalucÍa -Granada
  • Vivienda Digna Granada

y al amparo de lo dispuesto en el Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales, presenta para su aprobación la siguiente moción para que el Ayuntamiento de nuestra ciudad manifieste su desacuerdo con el acuerdo firmado entre la Unión Europea y Turquía sobre refugiados y migrantes

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Los pasados 17 y 18 de marzo, la Unión Europea y Turquía adoptaron un acuerdo que supuestamente pretendía solucionar lo que se vienen denominando la « crisis migratoria ». Desgraciadamente este acuerdo ignora obligaciones internacionales de la UE,  utilizando  toda una argucia jurídica en menoscabo de los derechos fundamentales  y de una Convención de Ginebra poco defendida por el Alto Comisionario para los Refugiados.

El gobierno de España en funciones ha permitido y apoyado este  acuerdo que vulnera los derechos de los refugiados en contra de la posición acordada por el Parlamento que exigía garantías en el respeto de las leyes de protección internacional. Así, frente a la posición consensuada de todos los partidos en el Parlamento, y frente a una enorme movilización ciudadana, el Gobierno en funciones ha participado en un acuerdo con Turquía que mercadea con miles de personas a cambio de concesiones políticas y económicas.

El acuerdo no contiene compromisos concretos para incrementar el reasentamiento o para ofrecer rutas legales y seguras para las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo. La excusa de crear una solución que acabe con el tráfico de personas, reasentando a una persona por cada una de las devueltas a suelo turco, crea un falso discurso. Como consecuencia de esta propuesta, precisamente lo que se fomentará es que las personas tomen otras rutas más peligrosas.

13466151_1358839127464154_1629746870718032313_nFrente a esto es necesario una alternativa humana, legal y responsable, basada en el reasentamiento incondicional de personas refugiadas con un número de plazas disponibles suficientes. Y esto sólo es posible con  una voluntad política de los países de la UE para hacer que el sistema de reubicación funcione de manera respetuosa con la legislación internacional y los derechos humanos.

La propuesta de que por cada persona refugiada siria que sea devuelta a Turquía desde Grecia la UE acepte a otra también siria enviada desde Turquía es inmoral y carece de fundamento jurídico sostenible. Supone que para que la UE acepte a un refugiado, previamente otra persona, a la que se expulsará, ha debido jugarse la vida para llegar a Grecia desde Turquía.

Las personas solicitantes de asilo tienen derecho a procedimientos de asilo individualizados y con todas las garantías. Sin embargo, el acuerdo entraña el riesgo de las expulsiones colectivas, ya que no se explica bien cómo van a poder evaluarse de manera significativa y con todas las garantías jurídicas suficientes las solicitudes individuales en procedimientos de asilo acelerados. Ya ha habido denuncias de algunas ONG presentes en la zona.

Por otra parte, miles de personas refugiadas y solicitantes de asilo que proceden de lugares que no son Siria, como son afganos o iraquíes, que representan, junto con los sirios, el 90% de las llegadas a Grecia, se enfrentan a grandes obstáculos para acceder al asilo. Aunque se ha indicado que no serán devueltas a Turquía, no existen garantías en el acuerdo para que así sea, y no la protección legal internacional  vaya a ser efectiva. Las devoluciones sumarias no solo son contrarias al derecho internacional sino también a la legislación nacional turca.

Más allá de que Turquía acoja ya a casi tres millones de refugiados sirios, los dirigentes europeos la designan  como responsable y a la vez como socio privilegiado. Para eso no dudan en cerrar los ojos sobre las derivas autoritarias de Erdogan, que ha lanzado una verdadera guerra civil contra una parte de su población, los Kurdos, y de utilizar todos los medios para acallar a sus oponentes políticos. Hoy Turquía no es un país seguro  ni para sus propios ciudadanos ni para los refugiados. La UE está dispuesta a todas las maniobras jurídicas para que Erdogan acepte limitar las salidas hacia Grecia, que permita patrullar a la OTAN , transformada en una agencia de vigilancia de las fronteras europeas, en sus aguas territoriales y que acepte readmitir en su territorio a  los exiliados que han pasado por Turquía y hayan sido expulsados de Grecia. El nivel de ceguera política, de desprecio de los derechos fundamentales y la bajeza moral de los negociadores de la UE es tal que prevén cambiar la reinstalación en la UE de los demandantes de asilo que viven en la mayor precariedad en Turquía a cambio de la aceptación por esta última de un contingente equivalente de personas que ya se encuentran en busca de asilo y refugio en Grecia Seguir leyendo Moción del Ayuntamiento de Granada contra el acuerdo Unión Europea – Turquía

El naufragio de Europa, nuestro naufragio

Cuando el 20 de junio celebramos el día del refugiado, bajo el impacto del reciente acuerdo UE-Turquía, cuyo objetivo, sin tapujos, ha sido ‘que no lleguen’, viene a la memoria el regusto amargo del viejo poema: primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada.

Sin títuloNadie que dijera nada. Es como si a los numerosos naufragios de personas en el Mediterráneo se añadiría el naufragio de los valores éticos y los compromisos internacionales trabajados durante años. El punto final de un largo proceso de desencuentro de las políticas europeas con la realidad migratoria. Como el que ocurrió en los años 90 cuando España impetró ayuda y cooperación a la UE cuando nuestras costas recibían pateras y cayucos cargados de personas que huían del hambre y la desolación en África, pero también de la privación de sus derechos fundamentales o de las múltiples guerras que asolaban y asolan el continente. La UE dijo que era una cuestión de índole nacional y nos concedieron algunas migajas presupuestarias y cierta colaboración simbólica de la agencia Frontex.

Nadie que dijera nada, como cuando hace unos años, con el hundimiento, inducido, en gran parte, por intereses geoestratégicos, del estado en Libia y la inestabilidad en Egipto y Túnez, lanchas y barcos llenos de seres humanos que huían de la guerra y la miseria intentaban llegar a las costas de Malta y principalmente Italia, muriendo muchas veces en el intento. Ya se nos ha olvidado en nuestra sociedad líquida (Bauman) la masacre de Lampedusa. La UE, con especial énfasis alguno de sus miembros, dijeron que era una cuestión básicamente nacional.

Es como si volviéramos a 1938, cuando representantes de 32 Estados occidentales se reunieron en un bonito hotel de la ciudad de Evian, al sur de Francia, para discutir sobre el problema de los refugiados judíos víctimas de las políticas discriminatorias del régimen nazi. Evian es ahora famosa por sus aguas, pero en aquel momento, los portavoces se encontraron para deliberar si aceptar un mayor o menor número de refugiados judíos, que escapaban de persecuciones en Alemania y Austria. Después de varios días de negociación, la mayoría de países, incluido Gran Bretaña, decidieron no hacer nada. El acuerdo UE-Turquía ha sido como un eco del fracaso de Evian.

En toda Europa, los líderes se han saltado la convención de los refugiados de 1951, un documento histórico, en parte inspirado por los fallos de Evian, para justificar la devolución de refugiados sirios a Turquía, país donde la mayoría no puede trabajar legalmente, a pesar de los cambios legislativos recientes. Un país que también deporta refugiados de vuelta a Siria, y donde permanentemente se les empuja hacia la frontera. Seguir leyendo El naufragio de Europa, nuestro naufragio