La literatura africana también tiene nombre de mujer

Son ellas, las mujeres de África subsahariana, las que caminan horas para traer agua hasta sus casas. Las que transmiten el ritmo de África a sus criaturas desde el vientre materno cuando muelen el mijo en el mortero. Las que trabajan la tierra, cuidan el ganado, compran y venden multitud de mercancías para llevar algún dinero a casa. Las que caminan horas con sus criaturitas atadas a sus espaldas y  un hato de leña sobre sus cabezas para poder cocinar la comida para los suyos. Las que despiden  en las playas a sus hijos y a sus compañeros que parten en cayucos, en busca de una vida mejor, y llevan solas el cuidado y la educación de los hijos. Son ellas las que trasmiten la sabiduría de sus antepasados.

Pero también están las mujeres que escriben poesía, novelas, relatos y que son desconocidas porque creemos que África es solo pobreza e inmigración.

La literatura africana, no muy conocida salvo en contados casos, tiene grandes tesoros por difundir. Algunas mujeres escritoras africanas  han marcado un hito en la historia de la literatura de este continente. África y su patrimonio literario no conforman un conjunto homogéneo sino que constituyen una amalgama de tierras con una riqueza variada y múltiple en lo que concierne a climas, pueblos y culturas, y que poseen, en consecuencia, una creación literaria acorde a esta diversidad, lo cual también se aplica a las obras de sus escritoras. En realidad, la diversidad de estas Áfricas, regiones de sustrato negro con aportes de otras culturas, resulta en matices casi infinitos.

  1. Mariama Bâ y Ken Bugul (Mariètou Mbaye Biléoma)
  2. Chimamanda Ngori Adichie (I)
  3. Chimamanda Ngori Adichie (II)
  4. Chimamanda Ngori Adichie (III)