Solidaridad con las mujeres africanas

BECAS DE ESTUDIO: Promoción de la Mujer. NIAMTOUGOU. TOGO

La financiación del Hogar de niñas de Niamtougou se lleva a cabo a través de financiación popular. Cada beca de estudios para una niña es de 250 € para todo el curso escolar, por tanto el montante total necesario para atender a las 50 niñas es de 12.500 €.

Hasta el momento esta financiación se ha logrado a través de donaciones y actividades que realiza ASPA, las Comunidades Cristianas Populares Antequera y el Grupo Junior desde Marchena. Muchas de estas actividades se han hecho en centros escolares, que han considerado como suya esta causa de ayudar a la educación de la mujer africana.

Donaciones a ASPA para las becas:  Arquia ES33 3183 1400 5810 0331 7623

Donaciones a Grupo Junior de Marchena para las becas:  La Caixa ES37 2100 8097 8422 0021 2970

I.- La educación como motor de desarrollo

La importancia de la educación en la sociedad queda reflejada en la Declaración de los Derechos Humanos donde se pone de manifiesto el derecho universal de acceso a la educación. Esta importancia queda minimizada cuando a las puertas de 2021 todavía existen millones de personas en el mundo que no saben leer ni escribir.

Efectivamente, la Declaración de Derechos Humanos en el artículo 26 señala “que toda persona tiene derechos a la educación” y que “ésta tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos”

Paradójicamente, a pesar de la aparente importancia que le damos a la educación, en la práctica, la realidad es muy distinta. No importa el país en el que nos centremos, ni en el sistema educativo que analicemos, pues en casi la totalidad de países, tanto los llamados desarrollados como los empobrecidos, aún existen limitaciones al derecho a la educación.

II.- La educación en el Sur

Si miramos a los países empobrecidos, nos encontramos situaciones como las de países del continente africano, donde aún hoy la educación primaria no es plena para la población menor de 16 años. Millones de niños y niñas no pueden ir al colegio, bien porque no disponen de recursos económicos suficientes para afrontar las excesivas distancias que les separa de las escuelas más cercanas, o por decisión familiar de dedicarse a la búsqueda de sustento, o porque la administración pública no articula las medidas para la construcción de escuelas, la formación del profesorado, etc. Y es que, aunque el objetivo de educación primaria universal era uno de los marcados para conseguir antes del año 2015, todavía no se ha cumplido. Tener una población ignorante facilita la gobernanza, y esto se sigue dando hoy en día, de manera más o menos intencionada.

Quizá los peor no sea solo que los menores no pueden ir a la escuela, sino que los métodos de enseñanza que existen hoy en día, en muchos países de estas zonas, están basados en una mera alfabetización básica y están vinculados a la asimilación de conocimientos no vinculados ni al desarrollo personal, ni el desarrollo democrático, en definitiva, están alejados de eso que todos y todas tenemos claro que debería ser el “derecho a la educación integral de calidad”.

En muchas ocasiones, la concepción de educación que tienen los ministerios o direcciones generales educativas de estos países, parece tener más interés en conseguir una ciudadanía básica, más fácil de manejar y que mantenga a los ciudadanos/as alejados/as de poder generar cambios en su entorno social inmediato: su familia,  pueblo, ciudad o incluso país.

En los países empobrecidos, existen aún importantes desafíos en relación al cumplimiento de este derecho, habiendo problemas y retos como: deficiencia en la calidad de educación, falta de una educación integral, incompleta accesibilidad equitativa de niños y niñas, falta de procesos de aprendizaje basados en una visión global y completa del ser humano, grandes porcentajes de abandono escolar prematuro, falta de inclusión de las poblaciones más desfavorecidas, y con diferencias de aprendizaje y escasa coordinación de los programas de fomento educativo con otros sectores incluyentes como son la economía o la participación democrática.

III.- La educación de la mujer africana

“África tiene nombre de mujer” era el título del videomontaje de ASPA sobre África, quizá con el convencimiento de que el futuro de nuestro vecino continente pasa por la promoción de la mujer.

Efectivamente, nuestro acercamiento a África parte de la necesidad de promocionar la educación de la mujer africana, célula fundamental de la sociedad y garantía de futuro para el continente africano. Estamos convencidos y convencidas que si se educa a la mujer se promociona de la mejor manera a África.

Como el empeño es difícil, dado que la situación de la mujer deja mucho que desear, particularmente en el mundo rural, se ve necesario garantizar la formación de grupos de mujeres jóvenes, cubriendo todo su ciclo escolar, de tal manera que al terminar no solo se doten de la autoestima que les permite la conclusión de sus estudios, sino la capacitación en valores y la orientación profesional para que puedan enfrentarse a su futuro laboral.

Según la tradición y la mentalidad general, las niñas no deben ir a la escuela, porque es una pérdida para su familia, ya que le toca casarse en otra familia. La niña, por lo tanto, está hecha para las tareas del campo y para ayudar a criar sus hermanos. Es una mentalidad muy arcaica que no ayuda a la emancipación de la mujer.

Es necesario apoyar los pasos que están dando los diversos países para la promoción de la mujer. De hecho la mujer africana no solo reivindica su derecho a la educación, sino también el proceso de construcción de su identidad como mujer.

Una identidad que se construye a partir de su relación con la sociedad, los hombres o su propia familia y que se va formando en la medida que la mujer es capaz de situarse frente a todos ellos. La construcción de esa identidad es, sin duda, una tarea compleja en la que confluyen múltiples y diversos factores como la tradición, la religión o la moda. Así las mujeres africanas se encuentran con dificultad al definirse como africanas. Y es que África, como continente también vive un proceso de identidad, no solo entre sus propios valores tradicionales y la modernidad, sino entre el avance del siglo XXI y sus propias condiciones de vida. Como afirma el escritor congoleño Emmanuel Dongala, África se encuentra “en una situación esquizofrénica, ya que por un lado aspira a este mundo del s. XXI (del que domina sus instrumentos: internet, móviles, TV, etc.) y del que vive en directo todos los acontecimientos (eventos deportivos, guerras de Irak, Siria o Afganistán, viajes el espacio, catástrofes naturales, etc.) mientras que por otra vegeta en otro mundo, ese de la pobreza y de la penuria, donde tener una comida diaria, cuidados sanitarios básicos y una educación tienden a ser un milagro”.

Por otro lado la mujer africana busca su identidad en una sociedad que en ocasiones hace un uso y abuso de su sexualidad. Pese a los avances en este ámbito a las mujeres a las que se practica la ablación. Al mismo tiempo los matrimonios forzosos, incluso de menores y los embarazos precoces siguen sin ser casos anecdóticos. Estremecedores  son los datos de mujeres que sufren violaciones, agresiones o abusos sexuales, incluso dentro de sus matrimonios. Por no hablar de la expansión del uso de la violación como arma de guerra por parte de los ejércitos y grupos militares.

Otro factor a tener en cuenta en el complejo proceso de construcción de identidad de la mujer es el peso de la maternidad. Hasta el momento el valor de una mujer es directamente proporcional al número de hijos que tenga, especialmente si son varones, pese a que muchas mujeres siguen luchando por ser reconocidas por sus aportaciones en otros aspectos como la política, la economía o la vida comunitaria.

Así en la construcción de esta identidad hay que tener en cuenta el papel de la mujer como catalizador de eso que llamamos sobrevivir. Porque ella es elemento fundamental con su trabajo en la economía informal, ya que después de sus tareas domésticas va al mercado para vender sus mínimos excedentes que cultiva en el campo. Como elemento integrador de la vida social dando cohesión a las comunidades y a la sociedad, responsables de proyectos, pequeños créditos y cooperativas. Como sostén de la familia, que se hace cargo no solo de sus hijos, sino de los huérfanos de sus familiares o vecinos.

Por tanto, nuestro trabajo solidario se inscribe en este contexto de promoción de la mujer africana.

IV.- Hogar de niñas de Niamtougou (Togo) Datos generales

El Hogar San Francisco de Asís de jóvenes mujeres está situado al norte de la República de Togo (África occidental), en la región de la Kara, en la prefectura de Doufelgou, en un pueblo llamado Niamtougou, con una población sobre todo agrícola y campesina. A la población de este lugar se les llama Nawdou, nombre también del dialecto de dicha localidad.

Togo es uno de los países más pequeños del África del Oeste. Tiene una superficie de 56.600 km2 (corredor de 600 km de largo por 70 Km. en lo más ancho).

Su población está estimada en 4.550.000 habitantes. Los países fronterizos son Ghana (al Oeste), Bourkina-Faso (al Norte) y Benin (al Este). Su frontera Sur tiene acceso el mar con 50 km de costa. Togo tiene dos regiones climáticas. Una al sur (región marítima y de meseta), con clima tropical y húmedo, y con dos estaciones lluviosas y dos estaciones  secas. La estación más larga de lluvia va de abril a julio y la menos de septiembre a octubre. La media de precipitaciones anuales es de 800 a 1.000 mm. Y la región climática del norte (región central de Kara y Sabana), tiene un clima tipo sudanés a sudanés-chadiano, caracterizado por una sola estación lluviosa, que va de abril a octubre y una sola estación seca, de noviembre a marzo.

Togo sufre la influencia monzónica del Sur-Oeste, viento oceánico húmedo que trae la lluvia, y la del harmattan, viento seco, mitad frío mitad calor, que trae la sequía.

Protectorado alemán desde 1884, el país se dividió en 1919-1922 por la SDN (Sociedad de Naciones), confiando el mandato a Francia e Inglaterra. Togo Británico votó su adhesión a Ghana en 1956; el resto del país, obtuvo su independencia el 27 de abril de 1960. Las cuatro circunscripciones administrativas nacen antes de la independencia, para cambiar en 1965 en regiones económicas para resolver los problemas de disparidad económica en el territorio nacional. Durante un largo periodo de calma y desarrollo, Togo fue sede de varios encuentros internacionales (Convención ACP-CEE Lomé 1, 2, 3 y 4). Durante los años 70 y 80, Togo prosperó relativamente a causa de numerosas intervenciones extranjeras. Pero poco a poco el clima político y social se degrada, dejando el país en una situación económica  difícil. Desde 1992 se suprime la cooperación entre Togo y la UE, y la falta de fondos hunde la economía del país.

Desde 1981 a las cuatro regiones del principio, que son, la región marítima, las mesetas, las sabanas y la región central; se añade la región de Kara. Estas conforman las cinco zonas agro-ecológicas del país.

Niamtougou está muy próxima a Kara, capital de la región del mismo nombre, cuna del presidente de República y donde predomina la etnia kabyé. Con una superficie de 11.738 Km2 o sea, 20,5% del territorio nacional, con una población de 673.000 habitantes (censo de 1981) o sea, el 16% de la población togolesa, la región de Kara está compuesta por siete prefecturas que son: Assoli, Bassar, Binah, Dankpen, Doufelgou, Kéran y Kozah. La región de Kara está situada a 410 Km. al norte de Lomé, la capital. Esta región está limitada al norte por la región de Sabana, al sur por la región Central, al este por la República de Benín y al oeste por la República de Ghana. Los grandes ejes de carretera que unen la cabeza de partido de la región a las siete prefecturas están asfaltadas todas menos la prefectura de Dankpen. Una red de pistas rurales une cada cabeza de partido de la prefectura a sus diferentes comarcas y sus pueblos. La mayoría de estas pistas están intransitables en la estación de lluvias.

El medio de transporte utilizado en la región es variado: coches, motos, bicicletas y sobre todo andando. La región de Kara es característica por su suelo deteriorado, corroído y muy pobre: una estación anual de lluvia y una gran presión demográfica, por eso las fuentes de víveres son deficitarias. Los principales cultivos de esta región son: sorgo, mijo, algodón, maíz y ñame; el algodón es el único cultivo que da beneficios.

La potencialidad socio-económica que dispone esta región es frágil y de importancia variable. El potencial minero existente da lugar solo a escasa actividad de explotación.  El turismo, pese a la diversidad de flora y fauna (reserva de Kerán, bosque llamado Malfakassa y Aledjo), está ligado a la existencia de hoteles ó centros de acogida, y la artesanía está poco explotada.

Sobre el 16% de la población nacional con la que cuenta la región, el 80% son agricultores en activo, reagrupados en pequeñas parcelas fuera del pueblo, y destinadas a una agricultura de subsistencia. A pesar de todo, la explotación de las tierras es solo parcial y la superficie cultivable disponible se hace entre suelo apto (no representa más que el 7% de la región) y de mediana calidad. El suelo en forma de ladera y con pendiente representa más o menos 6.436,4 km2 (o sea, un poco más del 50% de 11.738 km2 de la superficie total de la región). Las zonas no explotadas o poco cultivadas se concentran principalmente en las zonas enclavadas en el suroeste de la prefectura de Bassar. El 18% del territorio regional (o sea, 210.000 Ha) es de dominio protegido, estando prohibido ocuparlo. La protección tiene como finalidad evitar el fuego de matorrales y arbustos (la gente quema para que crezca el pasto para alimentar a los animales), para asegurar la regeneración del macizo boscoso y salvaguardar la flora y fauna salvaje. El grupo étnico de la región de Kara, es uno de los grupos étnicos más numerosos del Togo: los Kabyes. Se les llama (los campesinos de la piedra), ya que son capaces de practicar la agricultura sobre terreno pedregoso. Los Kabyes han hecho de la región un centro agrícola importante, cultivando ñame, mijo, algodón, cacahuetes, mango y otros frutos. El folklore local tiene fama y también destacan las construcciones tradicionales (los castillos), que estimulan a descubrir esta región. Encontramos un gran pantano en Kozah, que abastece de agua potable a toda la región.

Pero en este medio, la educación tiene sus luces y sus sombras. Sus luces son el interés general por la educación que hace, por ejemplo, que la escolarización de las chicas alcance el 55% (hay aproximadamente 533.920 alumnos y 441.143 alumnas en todo el país), que se hayan edificado nuevas escuelas en los últimos años y que se haya diversificado la oferta escolar. Pero con sus sombras, como que la mayoría de alumnos no termina la primaria, el abandono escolar en los últimos cursos y la falta de medios por parte del Estado para atajar la educación básica (solo dispone de un 10% de lo necesario para atender todas las necesidades). Entre las sombras hay que resaltar que, aunque ha aumentado significativamente la asistencia de chicas a la escuela, aun queda un largo camino, de casi veinte puntos, para equipararse en cifras a la asistencia de los chicos. Por otro lado, siguen vigentes algunas prácticas ancestrales que no facilitan la escolarización en general y en particular la de las niñas. El Hogar intenta modificar estas prácticas y dar una oportunidad a las jóvenes, que son el porvenir de la nación y del continente africano.

El Hogar de Niantougou

Al inicio del año escolar 2003 – 2004, el Hogar abrió sus puertas a una primera promoción para promover su escolarización y también para luchar contra el ausentismo escolar. Pretendía responder a las preocupaciones de los padres de algunas jóvenes, que en razón de la distancia, no podían acceder a los establecimientos educativos, y querían encontrar un marco de estudio propicio para sus hijas.

Al principio de cada año escolar el Hogar se fija los objetivos a conseguir a partir de los proyectos educativos. Para este año, se pondrá el acento en el plano humano (vida en grupo, disciplina de comportamiento y trabajo, formar personas con autonomía y con vocación de servicio social).

La mayoría de las jóvenes provienen de familias pobres al estar ubicado el hogar en  un medio agrícola. El centro va mejorando progresivamente su infraestructura. ASPA, con financiación del Ayuntamiento de Málaga, colaboró en la construcción de un comedor, pues las niñas comian en el patio o en la cocina, cada una sola, por separado.

Antecedentes.

El Hogar está situado sobre un terreno comprado por el Instituto de las hermanas de San Francisco de Asís, con la ayuda de diversos donativos. La autorización de construir fue obtenida el 12 de enero 2000 con el acuerdo de Monseñor Ignace Sambar Talkena, Obispo de Kara, de la prefectura de Doufelgou y de la alcaldía. El Hogar fue inaugurado oficialmente el 19 de Febrero 2006.

Era el deseo de los padres de las jovencitas, en razón a la cantidad de kilómetros que había que recorrer para acceder a los establecimientos escolares, y disponer de un lugar propicio y con garantías para el estudio, construir el centro.

Las hermanas entendieron el deseo de los padres, pues eran conscientes de la importancia de la educación de las jóvenes para el presente y el futuro de su nación. Así pues pusieron manos a la obra buscando sobre todo promover la escolarización, pero también luchar contra el ausentismo escolar, y ofrecer un marco favorable a su formación humana, espiritual e intelectual. Este Hogar sería destinado de manera especial a huérfanas y a niñas con dificultades de pobreza.

Objetivos Pedagógicos

Principal objetivo: Ayudar a las jóvenes a terminar sus estudios y a ser futuras mujeres que participen en la reconstrucción del país.

En nuestro medio, el norte de Togo, país Nawda, se entiende que escolarizar una joven es un gasto inútil. Una niña está hecha para las tareas agrícolas, para ayudar la madre a criar sus hermanos, para cuidar una cabra, para cocinar, y casarse.

El Hogar modifica estas prácticas arcaicas, donde solo es favorecido el varón, y donde la joven sirve de sirvienta para la familia.

El Hogar es un marco agradable y adecuado para avanzar en sus estudios. Es un lugar donde las condiciones de vida les son favorables. Por ejemplo, no necesitan caminar kilómetros para ir a buscar agua, tienen agua a su alcance, y electricidad en todo momento. Tienen también un marco con un programa bien establecido, bien organizado y reglamentado, con la mirada vigilante del equipo educativo.

Formación humana: Crecer como mujer a través de los estudios, tomar conciencia y preocuparse por su futuro, propiciando en este proceso la autoestima y empoderamiento de su rol.

Aprender aspectos de la vida doméstica como el mantenimiento de la casa, su limpieza, arreglos, conocimientos culinarios, conocimientos de ornamentación, sugerencias ecológicas y en general enfatizar en los aspectos de la higiene personal y colectiva.

Formación de género: Tomar la palabra en un mundo donde la mujer no tiene voz. Dar consejos, tomar decisiones en un mundo donde según la costumbre, la mujer debe someterse.

Además, conocimiento y respeto a las religiones, respeto a la persona, desarrollar la solidaridad con las personas más desfavorecidas, el sentido de la justicia,  el  apoyo moral (alegrías y penas compartidas), la generosidad y la libertad.

 

ASPA (Asociación Andaluza por la Solidaridad y la Paz)

CL Juan del Encina. 34. Málaga 29013. Tel. 952.651034

Mail: malaga@aspa-andalucia.org

 

Comunidades Cristianas Populares de Antequera.

C/ San Andrés Nº 5, 4ºB

29002 MÁLAGA. Tfno: 952 84 08 01

 

Grupo JUNIOR de Marchena.

C/ López de Arenas Nº 9 Antonio Morente López

morentelopezantonio@gmail.com Tel: 615 08 43 78