‘Gaza también tiene alma’ es una exposición que se acaba de inaugurar este miércoles (1 de julio) en La Polivalente, en la calle Lagunillas, 53 de Málaga. La muestra está compuesta por obras de Luis Pernía, vecino de Málaga desde hace décadas, pero nacido en Mahamud (Burgos) en 1944. Primero fue cura obrero empleado en fábricas para descubrir por qué los trabajadores no iban a misa. Después se hizo enfermero, filósofo y, sobre todo, cooperante y activista a través de ASPA, la ONGD que fundó en 1987 con la que ayuda al sur global, y de la Asociación Al-Quds, que es la que organiza la exhibición y para la que también contribuyó a que viera la luz hace alrededor de 25 años, después de un viaje a Palestina que lo conmovió: «Hace dos décadas ya vi toda la desolación y la muerte del pueblo palestino. Recuerdo que estando en Gaza capital, por la avenida principal por donde pasaron Ciro, Moisés o Napoleón, por una ruta por la que han pasado grandes personajes de la historia, llegó un tanque a toda velocidad, se nos puso delante y dijo en inglés que nos quitásemos del medio porque iban a disparar. Ya entonces era todo desolación», rememora.

Fue en ese momento cuando junto a otros compañeros decidió formar Al-Quds, organización que colabora con una red de ambulatorios en Cisjordania, y que es a lo que atribuye que Israel la haya incluido de forma recurrente en su lista de organizaciones humanitarias sospechosas de terrorismo: «Son centros de salud para gente pobre, para quienes no tienen otros recursos. Pero para Israel parece que terrorismo es cuidar a gente que llega herida o a madres que van a dar a luz». Al-Quds también apoya al Centro de Derechos Humanos de Gaza del abogado Raji Sourani, que forma parte del equipo jurídico que ha enviado a Israel al Tribunal Internacional de Justicia. Y además da soporte económico al Instituto Canaán de   Nueva Pedagogía, que aun en medio de las bombas presta apoyo a los niños de la Franja.

 

«Humanidad, esperanza y memoria»

«Como no puedo volar ni irme de voluntario a Gaza, pinto». Así explica Luis Pernía lo que motiva su obra, que presenta también como una propuesta de «humanidad, esperanza y memoria». Con cada pincelada en estas láminas compuestas con las técnicas de la acuarela y el óleo, quiere dar voz a los que sufren. «Es mi abrazo simbólico para las familias que han perdido tanto y, en general, es un compromiso con la dignidad de todas las personas. Yo ya sólo quiero pintar a estos héroes que son los que sufren las consecuencias de los conflictos», continúa con voz pausada y tono poético. Pero también, añade, quiere pintar a quienes son víctimas de «la violencia de la tierra», como lo ha sido el pueblo venezolano en el trágico terremoto.

Puede parecerlo por la suavidad de sus palabras, pero Luis Pernía no es nada naïf: «El arte sé que no detiene las guerras, pero sí puede despertar conciencias; ése es mi objetivo». Y también reivindica el poder del arte (resuena Robe) pictórico, porque confía en que ahí donde las palabras no alcanzan (o no son escuchadas), sí pueden conmover los colores que expresan el dolor, la resistencia, la solidaridad y el anhelo de un futuro en paz. «Que nuestros pinceles dibujen olivos (que Israel arrasa en tierras palestinas), palomas, manos tendidas y horizontes abiertos. Que cada obra sea un mensaje de paz, de justicia y de convivencia entre los pueblos», clama Pernía.

Para pintar sus láminas, Luis Pernía se inspira en imágenes que ve y que le impactan, pero en positivo: las que expresan resistencia, cómo se impone la vida, cómo ésta y la dignidad se mantienen por encima de la violencia, las que invitan a la unión y a construir, aunque sea entre las ruinas. Por ejemplo: un niño en brazos de su madre justo en un momento en que una comisión independiente de las Naciones Unidas ha vuelto a acusar a Israel de «genocidio», «crímenes contra la humanidad» y «crímenes de guerra» en Gaza por el asesinato «deliberado» de menores palestinos con al menos 20.179 muertos desde el 7 de octubre de 2023, y otros 44.143 heridos, a lo que se añade el «daño psicológico» causado al conjunto de la infancia.

Pernía defiende que «pintar Palestina es negarse a ser indiferentes y recordar que detrás de cada noticia hay rostros, historias y sueños».

La exposición con las obras de Luis Pernía se podrá visitar en La Polivalente hasta el 31 de agosto, de lunes a domingo, entre las seis de la tarde y las doce de la noche. Las láminas están a la venta a un precio de diez euros la unidad con un fin solidario: formarán parte de un fondo que se enviará a Gaza.

 

Artículo de Cristina Vallejo, publicado el 1 de julio en el Diario Sur

Fotos de Miguel Fernández